Conector Sur: se roban hasta los tachos para poder pasar

Hacia el norte de Comandante Cabot aún está cerrado al tránsito, pero nadie respeta la medida.
Tino siente que en cualquier momento va a rodar por el aire. Está en cuclillas y de costado dándole los últimos retoques al boulevard. No se animó a sentarse con las piernas extendidas sobre el asfalto. Tiene miedo de que algún vehículo, de los cientos que pasan a medio metro de distancia, le pase por encima. Se encuentra trabajando en el tramo del Conector Sur al norte de Comandante Cabot que aún no está habilitado y que sigue cerrado al tránsito. Sin embargo, la gente se roba hasta los tachos que cortan el paso para poder circular. Desde la empresa Mulet, encargada de la obra, sostuvieron que los obreros no pueden trabajar tranquilos con vehículos circulando en forma permanentemente por el lugar. Y que a los conductores no les importa poner en riesgo su vida ni la de los demás, conduciendo por donde aún no está permitido.

El segundo tramo del conector correspondiente a Capital, será inaugurado y habilitado a mediados de septiembre, según informaron desde la empresa encargada de la obra. Pero los conductores circulan por el lugar sin respetar el vallado. Incluso, haciéndolo desaparecer para tener vía libre. "Nos han robado 150 tachos de 20 litros y la tela que usábamos para cortar el paso para poder circular -contó Fernando Reinoso, de Mulet Construcciones-. La gente hasta ha corrido los tachos empujándolos con su auto hasta tener espacio suficiente para pasar. De esta manera no podemos trabajar tranquilos. Ni seguros".

Para demostrarlo, Reinoso señaló a un remisero que circulaba en contramano por una calle lateral para acceder al tramo de la vía rápida aún sin habilitar. Y lo hizo entre el reducido espacio libre que quedó entre dos de las máquinas de la empresa en pleno trabajo. El remisero logró su objetivo, ante la cara de indignación de los obreros. Pero a la vecina Teresa Gómez no le molestó la infracción cometida por el remisero. Por el contrario, le resultó más que beneficiosa. En 15 minutos más tenía turno con el médico y necesitaba un remís para llegar a su consultorio. Dijo que no salió antes de su casa porque sabía que por allí, a pesar de estar prohibido el tránsito, pasan los taxis y remises cada cinco minutos.

"Acá se ve de todo -dijo Tino-. Tenés que trabajar con ojos en la espalda para que no te lleven puesto. A veces estás concentrado en la tarea o pensando en algo y te das vuelta para ir a buscar herramientas y sentís un bocinazo o una frenada encima. Esto parece un infierno".

Circular en contramano, girando en U y sin respetar la prioridad de paso, es una postal constante en este tramo de la vía rápida. Y que se convierte en una odisea para quienes quieren atravesar la calle a pie.

Así lo comprobó una mujer que volvía de hacer las compras. Tardó 40 segundos, controlados con reloj, en llegar al otro lado del camino. Quiso atravesar por uno de los cruces, justo en el momento en que venían autos desde los cuatro puntos cardinales.

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