La conducta del barbijo.

En medio de informaciones cruzadas va transcurriendo la epidemia de gripe A. Azul, una de las ciudades con mayores casos sospechosos. El intendente anunciará mañana el levantamiento, con restricciones, del cierre de lugares públicos. El papel del Concejo Deliberante.
Esta es una sociedad que tiene predilección por elegir mirarse al ombligo. Una cierta actitud híper individualista que orilla con lo autista. Para colmo, desde el poder, sea cual fuere y en el nivel que se le ocurra, se ayuda a esa conducta.

En una suerte de ensalada de temas, las cuestiones políticas, el nuevo panorama de aquí en más tanto en el país como en Azul, los dos años y pico de de gestión que le quedan al actual intendente Omar Duclós se mezclan con la epidemia de gripe A demostrando, ésta última, ciertas improvisaciones y verborragias que no hacen (o hacían) más que colaborar con la paranoia de la población.

Si Carrillo viviera…

Entre las improvisaciones del Ministerio de Salud de la Nación que tomó el tema sin la menor idea con una contadora primero (Graciela Ocaña) y el médico tucumano Juan Manzur después que, en pocos días, ya acumula varios bloopers (¿son cien mil los enfermos; había o no antivirales en el país?). Un ministro de Salud provincial como Claudio Zin, un producto mediático de los canales de Daniel Hadad y abanderado de la medicina privada puesto al frente de la medicina pública y, para colmo, un virus al que nadie conocía y menos los "famosos" especialistas, epidemiólogos o lo que se le ocurra que se vienen contradiciendo desde hace dos meses. ¿Se acuerda de los barbijos? Al principio, todo el mundo a ponérselos. Después con los mismos "fundamentos científicos" no era recomendable usarlos en forma masiva.

Nadie pide que exista hoy un Ramón Carrillo, aquél médico sanitarista del primer gobierno de Perón (la decadencia de este país es demasiado extenuante para pretender algo así) pero tampoco tanto amarillismo medicinal.

Conductas azuleñas

Ante tanto disloque, cada provincia y municipio elaboró sus propias medidas de prevención. Algunas más severas que otras, tomando como base lo dispuesto por la Organización Mundial de la Salud más sus interpretaciones. Lo concreto es que en Azul el virus pegó fuerte y, en estos estados casi extremos, es donde se miden las conductas.

El Municipio tomó la drástica determinación de cerrar todos los lugares de concurrencia de público. La situación en las escuelas venía muy complicada y la suspensión de clases se dictó antes que en la provincia. A medida que avanzaba junio los efectores de salud públicos y privados se vieron desbordados. La semana de las elecciones terminó con 1.805 casos sospechosos mientras que las atenciones médicas ambulatorias superaban las dos mil por día.

El hospital preparado para la emergencia, con el personal a full y sectores destinados a complicaciones respiratorias, con camas prestadas por la Guarnición Ejército Azul y el Sanatorio. Al sector privado vinculado a diversas actividades de concentración de gente le pegó de lleno y el cierre dispuesto por sendos decretos municipales los complicó desde el punto de vista económico. Las comunas de la región tomaron medidas similares.

Contagios y atrasos

El tres de julio el Ministerio de Salud bonaerense declaró al partido de Azul en "fase de mitigación" (significa un área de transmisión extensa) enviando normas de actuación que se fueron actualizando los días siguientes.

Por estas horas la situación parece atenuarse, por lo menos en lo que hace a consultas ambulatorias, mientras que sigue habiendo un notable atraso en las muestras que se enviaron al Instituto Malbrán. En la página del Ministerio de Salud de la provincia aún aparece Azul con tres casos confirmados, 107 sospechosos y cuatro descartados. ¿Cómo es posible que aún no se tenga oficialmente la certeza del caso de la joven embarazada fallecida en nuestra ciudad? ¿Sólo atraso de las autoridades sanitarias o manipulación de números? ¿Cuántos como éste se podrían repetir en todo el país?

Entre tanta cuestión difusa, lo concreto es que el personal del Hospital Pintos y el área Salud (sumando la comunal, Hospital Materno Infantil y Región Sanitaria Novena) viene trabajando a destajo desde hace varias semanas y aquí, inevitablemente, se mete la cuestión política.

Hubo una decisión del intendente de extender la suspensión del cierre de locales como ciber, restaurantes, lugares bailables, etcétera. Mañana lunes se levantará la medida pero con restricciones en un anuncio que realizará Duclós en conferencia de prensa.

El virus en el Concejo

¿Qué papel tuvo el Concejo Deliberante en esta crisis? Este lunes habrá sesión y, es probable, que durante horas se discuta el manejo sanitario hasta terminar embocándole el virus A al busto del general San Martín.

Hay una iniciativa que sí resulta apropiada y es contemplar el no pago de tasas municipales o tributos provinciales y nacionales a los comercios afectados a partir de una iniciativa del edil Carlos Bevacqua junto a su par Daniel Arrastua del bloque Unión Celeste y Blanco.

También hay otra propuesta sobre el manejo de la emergencia originada en el concejal Lindor Burgos y suscripta por la mayoría de los integrantes del cuerpo a excepción de la Coalición Cívica. Hoy suena tardía ya que se debería haber convocado a una sesión especial. Hubo (y hay) oportunismo político con declaraciones de ediles sobre determinadas medidas (¿con sustento científico como los barbijos?) cuando, antes que el apuro de las palabras, debería primar la responsabilidad.

La ausencia de concejales

A propósito, sobre la actitud que tuvieron los ediles de todos los bloques sobre esta emergencia, consultadas fuentes del área de Salud informaron que de los 18 integrantes del cuerpo, sólo el médico Carlos Vignau se acercó al hospital y efectuó guardias (no perteneciendo al personal), José María Cordeviola se interesó diariamente sobre la evolución de la situación y Carlos Bevacqua realizó consultas. El resto no pasó ni por la vereda del hospital. Hay que mencionar la iniciativa de Burgos. ¿Las firmas que la acompañan, ¿bastan?

Cada cual es dueño de sus conductas, pero si intendentes o concejales que son médicos (el caso más cercano es Miguel Lunghi, jefe comunal de Tandil) fueron a colaborar a los hospitales o centros de atención primaria, ¿no hay un compromiso social superior que se debería asumir, más cuando se ocupa un lugar de representación del pueblo?

Es el problema de mirarse al ombligo y luego ponerse las máscaras ante la sociedad. Sin barbijo, claro.

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