La conducción nacional de Atilra intervino la filial local

El consejo directivo nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) dispuso la intervención de la filial Rosario, a la que estaba enfrentada, responsabilizándola del sangriento choque sindical ocurrido la semana pasada.
A siete días de la pelea que dejó el saldo de un muerto y casi 20 heridos de consideración, la mesa nacional del gremio dictó la resolución que además de la intervención dispone la caducidad de los mandatos de Víctor Vega y Ariel Chávez, secretario general y adjunto, respectivamente, y del resto de la comisión directiva de la filial local. También de la comisión revisora de cuentas.

De esta manera Atilra nacional, alineada con la CGT, trata de liquidar una disputa con la única seccional del interior "rebelde" que tenía, la rosarina, alineada con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

El abogado de Atilra nacional, Juan Carlos Ponce, señaló anoche a LaCapital que el consejo directivo "está estatutariamente habilitado para llevar a cabo la intervención". Y agregó que ella obedeció a "un pedido expreso de trabajadores de seccionales y delegaciones de todo el país".

El abogado de la filial local, Jorge Elizondo, protestó airadamente y anunció: "Vamos a dar la batalla legal" para que la intervención quede sin efecto. "Ya hemos rechazado la carta documento, notoriamente arbitraria y carente de fundamento", dijo Elizondo a LaCapital. "Invocan un hecho doloso cuando en realidad los sucesos fueron el resultado de la propia acción pergeñada desde Buenos Aires. Ellos vinieron a tomar el sindicato la semana pasada y ahora se nombran a sí mismos interventores", se quejó.

Rosario es escenario, sin duda, de una de las peleas sindicales más encarnizadas con eje en lo ideológico. La actual conducción de la filial resultó de elecciones realizadas en 2005, pero sus raíces se remontan a 1992, cuando asumió Edgardo Barbero (actual secretario administrativo).

Atilra es una asociación, es decir que las filiales dependen de Buenos Aires, no son autónomas. El detalle es clave para entender la disputa.

Argumentos. Sin duda, la detención del «patovica» Raúl Cazón —acusado de la muerte del trabajador cordobés Héctor Cornejo— más el secuestro de armas de fuego en la sede local otorgaron argumentos a la conducción nacional para disponer la intervención. Eso, sumado a que los heridos de bala estuvieron entre los manifestantes de camiseta amarilla en las imágenes que recorrieron todo el país.

Las versiones sobre lo que debía celebrarse ese día difieren. Mientras la filial local dijo que había dispuesto un acto y que los visitantes de casacas amarillas vinieron a tomar el sindicato, Atilra nacional señala que debía hacerse una asamblea y la intención de las delegaciones arribadas era mostrarse y votar en la misma. Lo cierto es que ni el acto ni la asamblea se hicieron, a raíz de la pelea en las inmediaciones de Iriondo y San Luis.

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