Condenaron a Chabán a 20 años y absolvieron al grupo Callejeros

Condenaron a Chabán a 20 años y absolvieron al grupo Callejeros
La decisión sobre los músicos indignó a los familiares de las víctimas del incendio; tras el fallo, hubo serios incidentes; al manager de la banda y a un ex subcomisario les dieron 18 años; también condenaron a dos ex funcionarias porteñas; por ahora, ninguno va a prisión.
Las duras penas a los organizadores y responsables de la seguridad del recital de la trágica noche de República Cromagnon no lograron compensar la indignación que produjo en los familiares y allegados de las víctimas la absolución de los integrantes del grupo Callejeros. Apenas se conoció ayer la sentencia, hubo incidentes dentro y fuera de la sala de audiencias.

La Justicia condenó a 20 años de cárcel a Omar Chabán e impuso una pena de 18 años para el manager de la banda, Diego Argañaraz, y el ex subcomisario de la Policía Federal Carlos Díaz por considerarlos responsables del incendio ocurrido el 30 de diciembre de 2004 en Cromagnon, que dejó 193 muertos y 1432 heridos. Como la sentencia no quedó firme, ninguno de los imputados fue detenido. El grupo Callejeros, en tanto, fue absuelto por el beneficio de la duda.

Además, en el fallo, dictado por unanimidad, el Tribunal Oral N° 24 condenó a dos años de prisión a la ex secretaria de Control Comunal del gobierno porteño Fabiana Fiszbin y a la ex directora de la Unidad Polivalente de Inspecciones Ana María Fernández, porque no clausuraron el local a pesar de que tenía la habilitación vencida.

Según los jueces María Maiza, Marcelo Alvero y Raúl Llanos existió un "pacto espurio entre Chabán, Argañaraz y Díaz, que permitió que Cromagnon funcionara a pesar de la gran cantidad de contravenciones que se violaban".

Los magistrados también consideraron que el Estado nacional y el Poder Ejecutivo porteño tuvieron responsabilidad en la tragedia.

"Si el gobierno porteño hubiera hecho uso del poder de policía para clausurar los locales de baile que tenían la habilitación vencida, el incendio se habría evitado", sostuvieron los jueces en la sentencia de 2451 páginas.

La responsabilidad del Estado nacional radicó, en tanto, en que el subcomisario Díaz, quien se desempeñaba en la comisaría 7a. con jurisdicción en el lugar, "debía garantizar la seguridad a través de la Policía Federal. En lugar de cumplir con esa misión, el acusado cobró 700 pesos de coima. Con ese dinero, Chabán se aseguró el «no hacer» del funcionario".

Según consta en la resolución, Chabán comenzó a pagar esas coimas el 10 de diciembre de 2004. "Ese día, Díaz cobró 100 pesos por brindar seguridad en el recital del grupo Los Gardelitos. Mientras que, durante los recitales de Callejeros del 28 y 29 de diciembre, el policía recibió 300 pesos por noche de parte de Raúl Alcídes Villarreal, colaborador de Chabán. La noche del 30 de diciembre, el trágico incendio impidió que Díaz cobrara los otros 300 pesos", expresaron los jueces.

Si bien el tribunal consideró que el incendio comenzó porque una cantidad no determinada de jóvenes arrojó candelas que iniciaron el fuego al pegar contra el material inflamable que había en el techo, en los fundamentos del fallo los jueces les quitaron responsabilidad en la tragedia.

"Los que arrojaron las candelas no conocían el peligro, no tenían el dominio del hecho. Los jóvenes no tomaron en serio las advertencias de Chabán la noche de la tragedia", expresó el juez Alvero.

Si bien los abogados querellantes acusaron a los 15 imputados por 194 muertes ocurridas en la tragedia, el tribunal dictó condenas por 193 fallecidos. La diferencia radicó en que un joven que concurrió al trágico recital y que murió en el hospital Muñiz, un año después del incendio, no fue tenido en cuenta en el juicio oral.

Al absolver a los músicos Patricio Santos Fontanet, Christian Torrejón, Eduardo Vázquez, Juan Carbone, Elio Delgado, Daniel Cardell y Maximiliano Djerfy, el tribunal tuvo en cuenta que "si bien la banda toleraba el uso de pirotecnia, esa conducta no constituyó la participación en un hecho doloso. No hubo voluntad de los músicos de provocar el incendio", dijeron los jueces.

"No somos los jueces de la moral de Callejeros. Fuimos llamados a resolver una cuestión jurídica", expresaron los magistrados.

En el caso de Villarreal, el tribunal lo absolvió con respecto a la acusación por el delito de incendio seguido de muerte, pero lo condenó a un año de prisión por el pago de una coima de $ 100 al subcomisario Díaz.

Gustavo Torres, quien se desempeñaba en la Secretaría de Control Comunal del gobierno porteño, fue absuelto por el tribunal, al igual que el comisario Miguel Angel Belay, el ex jefe de la comisaría 7a.

Luego de condenar a Fiszbin y a Fernández, los jueces recomendaron a la diputada Nora César, presidenta de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara baja, que "evalúe aumentar considerablemente las penas establecidas para el delito de incumplimiento de los deberes del funcionario público".

Según la norma vigente, el mencionado delito tiene una pena máxima de dos años de prisión.

Cuando escuchó el monto de la condena en su contra, Chabán salió del recinto y se refugió en una oficina adyacente a la sala de audiencias, donde rompió en llanto.

Dos minutos después, los gritos de euforia de los familiares por la condena contra Chabán se convirtieron en furia cuando el juez Alvero anunció la absolución de los siete integrantes de Callejeros.

En ese momento, Leonardo Chaparro, padre de David, y el tío de Facundo Vázquez, dos de los jóvenes que murieron en la tragedia, arremetieron contra los músicos y los jueces. El vidrio blindado colocado en la sala y los veinte policías que estaban en el recinto impidieron que Chaparro y Vázquez pudieran llegar hasta los músicos y jueces.

El caos dominaba la sala. Las madres de algunas de las 193 víctimas se desmayaban entre los policías que intentaban contener a golpes de puño a Chaparro y al tío de Vázquez. Otros familiares, exacerbados por la provocación de la madre de Fontanet, que levantaba su dedo medio de la mano derecha, intentaban llegar a un sector reservado de la sala. Con este panorama, el juez Alvero suspendió momentáneamente la lectura de la sentencia.

Una hora después, cuando los magistrados regresaron al recinto, los familiares se pusieron de espaldas al tribunal, levantaron las fotos de las víctimas y al grito de "¡Los pibes de Cromagnon... Presentes!", se marcharon y dejaron la sala vacía.

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