Condenan la represión

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó ayer la muerte de Pedro Mandiel, el joven de 23 años que fue hallado muerto el sábado pasado con señales de tortura en su cuerpo luego de desplazarse hacia la frontera de Honduras con Nicaragua para apoyar la vuelta de Zelaya, y les exigió a las autoridades de facto que investiguen el asesinato y condenen a los culpables.
"Llamamos a adoptar todas las medidas para garantizar el derecho a la vida, la integridad y la seguridad de todos los habitantes de Honduras", señaló el informe. La CIDH, a su vez, manifestó su preocupación por "la reiterada utilización de diversos estados de emergencia en Honduras", mediante los cuales, según el organismo, "se han suspendido derechos fundamentales tales como la libertad personal". Estas acciones, remarcó el texto, "han permitido la detención e incomunicación de cientos de ciudadanos por más de 24 horas así como restricciones a la libertad de asociación y de reunión, y el derecho a circular libremente". El organismo recordó que la suspensión de estos derechos "procede sólo en situaciones excepcionales fijadas por la Convención Americana sobre Derechos Humanos", que no corresponden al caso hondureño.

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