Condena Perú el golpe en Honduras

El gobierno de García se ha sumado a las condenas regionales contra el golpe en Honduras, pero sin mayor entusiasmo, y ha optado por un perfil bajo a la hora de alzar la voz contra los golpistas. Zelaya fue recibido con "honores restringidos".
El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, calificó como "tibia" y de "manos blandas" la reacción del presidente norteamericano, Barack Obama, ante el golpe de Estado encabezado por Roberto Micheletti. El gobernante hondureño, depuesto por un golpe militar el 28 de junio, señaló que la administración norteamericana puede terminar con la dictadura hondureña "en cinco minutos" si actuara con más decisión para restituir al gobierno legítimo de ese país centroamericano. Zelaya defendió el derecho del pueblo hondureño a la insurrección pacífica contra la dictadura y aseguró que su retorno al poder es "inminente". Calificó como "contundente" el apoyo que ha recibido en la región, pero demandó pasar de las sanciones diplomáticas y económicas a sanciones comerciales y personales contra los golpistas para terminar de cerrar el cerco contra el gobierno de facto.

Manuel Zelaya hizo estas declaraciones en Lima, luego de reunirse ayer durante una hora y media con el presidente peruano, Alan García, quien lo recibió en el palacio de gobierno. En Lima, a diferencia de sus visitas a México, Brasil y Chile, Zelaya, quien llegó acompañado de su canciller Patricia Rodas, no fue recibido con honores de jefe de Estado, sino solamente con "honores restringidos".

El canciller peruano, José Antonio García Belaunde, justificó esta decisión diciendo que se trataba de una "visita de trabajo" y no de una "visita de Estado". Sin embargo, las razones parecen ir más allá de lo puramente protocolar. El gobierno de García se ha sumado a las condenas regionales contra el golpe en Honduras, pero lo ha hecho sin mayor entusiasmo y ha optado por un perfil bajo a la hora de alzar la voz contra los golpistas.

García calificó a Zelaya como un "huésped honroso" y expresó su respaldo a los acuerdos de la OEA y al plan del presidente Oscar Arias, que exige la restitución del gobierno democrático de Zelaya y que ha sido rechazado por los golpistas, pero evitó una condena directa al régimen de facto de Micheletti.

Vestido de traje oscuro y con su inseparable sombrero blanco de vaquero, Zelaya lanzó una nueva crítica a lo que considera una actitud poco enérgica de Washington para terminar con el gobierno de facto de Micheletti: "Tengo constancia de que el gobierno de Obama no estuvo metido en el golpe, pero las medidas que hasta el momento han tomado han sido tibias, de manos suaves con los golpistas. Estados Unidos puede hacer más. Honduras es una economía pequeña que depende en un 90 por ciento de Estados Unidos. La solución para un problema interno de Honduras con el gobierno legítimo que yo represento y el gobierno legítimo del presidente Obama tardaría cinco minutos en encontrar medidas que lo dieran vuelta a este golpe de Estado". Minutos después, insistió en el tema: "Si se toman sanciones comerciales y personales contra los golpistas, el golpe no resiste cinco minutos. Estados Unidos tiene la suficiente fuerza". "No se trata de una intromisión de Estados Unidos –aclaró– porque está, en este caso, pactando el respeto a la defensa de los derechos de la democracia y poniéndose de acuerdo con la OEA, con los gobiernos de América latina. Intromisión es cuando usted invade un Estado."

Zelaya desmintió que sus partidarios hayan amenazado de muerte a Micheletti, como éste denunció, y atribuyó esa afirmación a "los fantasmas" del presidente de facto. El presidente constitucional de Honduras defendió el derecho del pueblo a la insurgencia pacífica contra la dictadura y aseguró que seguirá por ese camino y no renunciará a su derecho de retornar a la presidencia de su país.

"El retorno a mi país es inminente. No puedo renunciar a eso. No puedo aceptar vivir desterrado. No tengo en Honduras ningún proceso, ninguna falta, ningún juicio en toda mi vida. Los únicos juicios que tengo han sido establecidos después del golpe. Me siento con las manos limpias, con la frente en alto para regresar a Honduras y lo quiero hacer pacíficamente."

El derrocado presidente hondureño acusó a la dictadura de Micheletti de reprimir "salvajemente" a la población y denunció que en su país hay "torturados, decenas de asesinados, miles de detenidos políticos". "Para sostenerse la dictadura reprime al pueblo, eso demuestra su debilidad." Zelaya demandó que Micheletti y los otros golpistas sean juzgados ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad. "Los presidentes y los gobiernos estamos trabajando en eso", aseguró. Sobre el plan del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, dijo que él había cedido "en todo", pero que la dictadura se había mostrado "intransigente".

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