Condecoró a sus amigos de siempre

Condecoró a sus amigos de siempre
De Nelson Mandela a Alvaro Uribe. El presidente saliente estadounidense George Bush eligió ayer a su par colombiano para condecorarlo con la Medalla Presidencial de la Libertad, la misma con que hace seis años honró al líder independentista sudafricano.
La ceremonia fue el último agradecimiento a sus aliados incondicionales que lo acompañaron en los últimos ocho años, especialmente en su cruzada contra el terrorismo global. Uribe, el ex primer ministro británico Tony Blair y su par australiano John Howard lograron escapar por unas horas de las críticas de sus conciudadanos y vivieron, como en los viejos tiempos, una ovación sentida. “Cada uno de ellos es un verdadero amigo de los Estados Unidos”, dijo un sonriente Bush, frente a un pequeño público, liderado por sus ex secretarios de Estado, Colin Powell, y de Defensa, Donald Rumsfeld.

Fue la despedida que había soñado. A una semana de entregar la Casa Blanca a Barack Obama, Bush celebró con sus amigos los “éxitos” de su gobierno. “Nuestras naciones han trabajado orgullosamente juntas para destruir los escondrijos de los terroristas, para liberar millones de personas y para ayudar a las democracias a servir las aspiraciones de sus pueblos”, aseguró el presidente saliente. Hace cuatro años, en una ceremonia similar, Bush condecoró al ex director de la CIA George Tenet que informó que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y a Paul Bremer, el hombre que gobernó Irak de facto después de la invasión.

Uno a uno los describió como “grandes líderes” y les colocó en el cuello la máxima condecoración civil, una brillante medalla de oro, que cuelga de una cinta con los colores de la bandera estadounidense. “Tony Blair entendió lo que estaba en juego en la guerra contra el terrorismo”, señaló del hombre que lo acompañó ciegamente en la invasión a Irak, la decisión más criticada y repudiada de los ocho años de gobierno de Bush hijo. “Toda su carrera estuvo definida por su devoción a los valores democráticos y a la defensa de la dignidad humana. Desde lo más profundo de su ser, este hombre cree en la libertad”, agregó.

Al dirigirse a su amigo colombiano, Bush fue aún más elocuente. “El presidente Uribe ha resucitado las esperanzas de sus conciudadanos y ha mostrado un modelo de liderazgo para el mundo –dijo orgulloso–. Fue elegido con un lema que expresa perfectamente lo que el pueblo colombiano buscaba en un presidente: mano dura y un gran corazón.”

Unas horas después, Uribe le devolvió el gesto al hombre que le aprobó ayudas militares por más de cinco mil millones de dólares en el marco del Plan Colombia. Sin tanto discurso y lejos de las cámaras, el presidente colombiano le dio un reconocimiento a la secretaria de Estado Condoleezza Rice, el secretario de Defensa Robert Gates, el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez y la representante de negociaciones comerciales, Susan Schwab. Al entregarle a esta última una mención, lamentó no haber podido llegar a firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) como intentaron durante los últimos dos años.

Además de la medalla, Uribe regresará a Bogotá con un honor extra: el haber sido el último presidente que se reunió oficialmente con Bush.

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