Se concretó la formal inauguración del pueblo de Nueva Misión Pozo Yacaré

Un acto histórico presidió ayer el gobernador Gildo Insfrán quien cumplió con el compromiso de fundar el pueblo de Nueva Misión Pozo Yacaré que reemplaza al original que hace algunos años fue arrasado por una creciente sorpresiva y extraordinaria de las aguas del río Bermejo que derrumbaron barrancas muy altas y obligaron al éxodo de toda la población.
Junto al cacique y viejos pobladores aborígenes del lugar, el mandatario extrajo la histórica acta que justamente habían rubricado en el 2005 y donde se dejaba asentada la decisión de crear la nueva urbanización, documento que fue puesto a resguardo dentro de una bóveda de cemento, y que en la víspera se extrajo como símbolo de haberse concretado con el compromiso de entonces.

Insfrán tomó el documento y lo compartió con el cacique Lorenzo Quintana, quien junto al intendente de Ingeniero Juárez, Cristino Mendoza, habían compartido la ceremonia de resguardarlo años atrás. Es que el dirigente indígena es toda una institución, ya que es hijo del antiguo cacique Miguel Quintana, testigo de aquel suceso de hace doce años cuando las bravas aguas del Bermejo se llevaron en una noche el asentamiento original de Yacaré.

Es que se recordó que tras la emergencia, el mandatario había enviado a la zona a brigadas de la Junta Provincial de Defensa Civil que se encargaron de brindar asistencia y ayuda social, sanitaria, habitacional y alimentarIa, levantando edificios precarios para darle continuidad a las actividades institucionales, entre ellas las educativas y las de seguridad.

Insfrán prometió a sus pobladores, en su mayoría aborígenes wichí, levantarles un nuevo pueblo sobre la base de un proyecto consensuado y que para su aprobación contó con el aval de los caciques y habitantes lugareños.

Ese emprendimiento- que implica el nacimiento de un nuevo pueblo- fue el que acaba de concretar el Gobernador en el departamento Matacos, en una zona adyacente a la línea Barilari, en límite con Salta.

Esta relocalización obedece a que el asentamiento originario, ubicado más al sur sobre la ribera del río Bermejo, sufría periódicamente el embate de las crecidas fluviales debido a que se encontraba en una zona eminentemente lacustre. De ahí que se decidió, con buen criterio, llevar a cabo los operativos de una nueva planta de asentamiento urbano.

Se estima que para este año estarán concluidas todas las obras de viviendas, equipamiento, infraestructuras y servicios en la nueva urbanización, que comprenderá a la comunidad de Misión

Pozo Yacaré, la cual fuera relocalizada para que sus habitantes sean trasladados allí y de esa manera brindarles seguridad ante los riesgos que implica en el futuro permanecer a la vera del errático río Bermejo.

En poco tiempo más y de acuerdo con el proyecto de urbanización, este sitio poblado por aborígenes wichí contará con 66 viviendas nuevas para sus habitantes, además de todo el equipamiento e infraestructura para que funcionen un destacamento policial, una iglesia, sala de primeros auxilios, calles demarcadas y una plaza (dado que ya disponen de la escuela Nº 420) y en pocos días más de la construcción de su tinglado. A eso se suman la sede del Registro Civil y equipos para la provisión de agua potable, entre otros servicios básicos.

Vale recordar que un 14 de noviembre de 1997 toda la infraestructura y equipamiento del pueblo, en su primigenio asentamiento, terminó de desaparecer bajo las aguas del río Bermejo debido al socavamiento de las barrancas y generando riesgos a las edificaciones de la comunidad.

Se reubicó a sus moradores a una cierta distancia y a un terreno más seguro de su original asentamiento, que databa del año 1939, y no sufrieron percance alguno.

Pero como el sitio, ubicado a la vera del errático río, también representaba una situación riesgosa, se dispuso, por recomendación del IPV, su traslado hacia el norte, a unos 19 kilómetros.

Allí el gobernador Gildo Insfrán decidió refundar la nueva localización con el nombre de Nueva Misión Pozo Yacaré, tras consensuar con los lugareños que permanecer cerca del curso del río era totalmente inseguro.

Tras encontrarse un lugar apto, se inició la construcción del nuevo espacio con un acto simbólico que el Gobernador provincial presidió el 3 de junio de 2005.

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