Más concesiones del Gobierno a la CGT.

Más concesiones del Gobierno a la CGT.
Ayer aumentó el aporte de los monotributistas a las obras sociales; dificultará ahora el traspaso de afiliados entre las entidades.
Como una muestra de la estrecha relación que los une, el Gobierno concederá en las próximas horas una serie de resoluciones y decretos destinados a beneficiar a la CGT con mayores fondos para las obras sociales sindicales, uno de los pedidos principales de la central obrera que hasta ahora no habían sido tenidos en cuenta por la Casa Rosada.

Después de la reunión de la "mesa chica" de anteayer en la sede de Uatre (trabajadores rurales), algunos dirigentes sindicales dijeron estar al tanto de "una inminente suba en el aporte de los monotributistas a las obras sociales", cosa que se concretó ayer con su publicación en el Boletín Oficial. Así, el actual importe individual de 37 pesos pasó a ser de 46,75 pesos desde el 1° de diciembre de 2008.

A partir de las gestiones realizadas por el mercantil Armando Cavalieri ante el superintendente de Servicios de Salud, Juan Rinaldi, y la ministra del área, Graciela Ocaña -siempre con la venia política de Néstor Kirchner y de la presidenta Cristina Kirchner-, por lo menos tres integrantes de la CGT aseguraron a LA NACION que el Gobierno aceptó la próxima firma de un decreto que aumentará de 91,50 pesos a 114,50 pesos el aporte que hace el PAMI a las obras sociales sindicales, que atienden a 400.000 jubilados.

Si se concreta este "combo" de medidas oficiales antes del martes próximo, cuando se reúna el consejo directivo sindical, los líderes de la CGT encabezada por Hugo Moyano exhibirán los anuncios como un triunfo propio.

De acuerdo con el entusiasmo sindical, sustentado más por la cantidad de medidas que por el incremento del aporte de los monotributistas -que consideraron "escaso"-, también se dificultará el proceso de traspasos de afiliados entre obras sociales.

Actualmente, se puede realizar un traspaso por año, pero pasará a ser uno cada seis meses.

La primera dificultad reside en que se obligará al contribuyente a hacer los trámites "personalmente y no a través de la compañía, para que ésta no influya en la elección de la organización de salud que lo atienda", dijo una fuente gremial a LA NACION.

Pero, además, la CGT pretende que, ante cada traspaso de obra social, el 50% de los aportes de los afiliados sea retenido en la obra social de origen. "De esa forma, evitaremos la desfinanciación de las entidades", dijo el secretario de Prensa de la central obrera, Héctor Daer. El Gobierno estaría dispuesto a concederlo, según fuentes oficiales.

La intención gremial, comentada en off the record por sus integrantes, es dificultar -o trabar, más concretamente- el traspaso de los afiliados de una obra social a otra.

Una preocupación constante en la dirigencia sindical, hecha pública por sus miembros, es que, actualmente, el empleado que decide cambiar de obra social se lleva la totalidad de sus aportes a la entidad que elige.

La mayor queja de la CGT pasa porque además, en general, los trabajadores que se cambian de obra social son los que perciben los ingresos más elevados y lo hacen rumbo a las instituciones que no brindan el servicio de manera directa, sino que lo hacen mediante convenios con empresas de medicina prepaga.

Aporte directo

La decisión de aumentar de $ 37 a $ 46,75 el aporte de los monotributistas a las obras sociales fue considerado "insuficiente" por la CGT. Un relevamiento hecho por LA NACION permitió conocer que se consideraba "escaso el importe que se aumentó".

Sin embargo, los dirigentes de la CGT privilegiaron "el paso adelante" en el tema. Al sindicalismo le interesan más las futuras decisiones del Gobierno respecto de las obras sociales y las relaciones políticas con vistas a las disputas por negociaciones salariales.

El aumento a los monotributistas "es un primer paso -dijo un sindicalista a LA NACION-, pero no subsana la injusticia que hay entre aquellos que aportan una suma fija aunque ganen mucho y los trabajadores en relación de dependencia, a los que se descuenta un porcentaje de su sueldo".

El pedido de máxima de la CGT es que los aportes "vayan directamente a financiar las obras sociales sindicales y que no queden a disposición del manejo arbitrario del Tesoro", contó Cavalieri a LA NACION. Sin embargo, todos en la CGT saben que el Gobierno no llegará a tanto. Preservará el superávit fiscal en un año de elecciones legislativas.

Seguirá la CGT aliada con el Gobierno en su cruzada por "defender el consumo" y el "poder adquisitivo de los trabajadores", en una coincidencia casi textual con las opiniones de la presidenta Kirchner.

Con menor entusiasmo, los empresarios saben que llegarán las paritarias y la hora de la verdad.

Los gremios no se guiarán por el Indec

* El secretario de Prensa de la CGT, Héctor Daer, ratificó ayer que "no hay parámetro" para discutir un aumento salarial con las cámaras empresarias, y señaló que la central obrera pretende "sostener el poder de compra" de los trabajadores. En ese sentido, desestimó que las cifras de inflación del Indec sean válidas para la negociación: "El Banco Central sacó un índice de precios indicativos diferente al del Indec. Habla de un 17,8 por ciento, y también es un organismo oficial". El dirigente indicó que en la reunión de la cúpula de la CGT "el parámetro" de un incremento de sueldo "no se ha discutido".

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