Las concesionarias dejan de recibir autos usados por falta de clientes

El desplome de la actividad y salones de venta abarrotados de modelos obligaron a las firmas a no recibir más unidades para reventa o como parte de pago de un cero kilómetro
Como ocurre desde principios de año, la venta de autos usados sigue en picada y las concesionarias comenzaron a advertir que están al borde del colapso. Salones repletos de modelos que no encuentran comprador, vendedores sin nada que hacer y deudas que comprometen los balances de las firmas completan un preocupante panorama que, en el corto plazo, no parece encontrar una salida.

De hecho, en mayo las ventas cayeron 26,5% con respecto al mismo mes de 2008. Es decir, se comercializaron 99.000 unidades contra 125.235 de mayo del año pasado. Y en los primeros cinco meses la baja llega al 19,7%, mientras contra abril la caída fue del 1,7%.

Este declive en la demanda provocó un fuerte incremento del stock de las concesionarias al punto que muchas ya dejaron de tomar usados para posteriores ventas o como parte de pago de un cero kilómetro. "No tenemos capacidad de reventa y tampoco lugar para seguir acumulando", sostuvo Alejandro, encargado de una concesionaria en Córdoba al 4300.

Por su parte, Alberto Príncipe, presidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), advirtió sobre la necesidad de encontrarle un freno a este escenario. "Estamos al borde del colapso, con salones repletos de autos que no encuentran clientes pese a la baja de los precios que se registraron en los últimos meses", sostuvo.

Ni los planes del Gobierno, ni los descuentos que en algunos casos llegan hasta $ 12.000 ofrecidos por las propias concesionarias alcanzan para movilizar el bolsillo de clientes hoy mas proclives a postergar gastos hasta que asomen síntomas de que la crisis llega a su fin.

"En abril la baja fue del 25,5% y en mayo de 26.5%, comparado con iguales meses de 2008. Tal vez en junio sigamos con esta tendencia", dijo Príncipe.

El empresario también cuestionó al Gobierno y a los bancos por la falta de apoyo. "Los bancos que tendrían que estar junto al sector, no están. El Gobierno, que en épocas de apogeo siempre invocó al mercado automotor como uno de los tres motores del crecimiento, nos deja a la deriva. Se pregona que no se deben perder puestos de trabajo, pero nuestras estructuras comienzan a tener fisuras. Mientras tanto seguimos pagando impuestos", resumió.

A principios de febrero las concesionarias negociaron con el Ministerio de Producción un plan orientado a frenar el derrumbe de las ventas mediante líneas de créditos de entre $10.000 y $15.000 a tasas blandas del 11%. El plan no tuvo éxito. Hasta ahora solo se entregaron 3000 unidades mediante este sistema orientado a la venta de cero kilómetros.

Para Príncipe, la medida también complicó la actividad de los usados. "Se dejó afuera a un segmento del usado, a lo que hay que sumar la nula intención de la gente de destinar dinero a comprar vehículos de este tipo, lo cual explica por qué es tan pronunciada la caída", señaló.

Igual cree que este plan todavía puede dar cierto aire al segmento. "Estamos a tiempo de hacer repuntar la actividad y, lo que es mejor, conservar los niveles de empleo e inversión en las concesionarias", agregó, aunque advirtió que "ya se están dando despidos", y que la baja rentabilidad podría originar ‘otros achicamientos".

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