En el Concejo ya se negocia para un boleto a 2 pesos

El intendente Daniel Giacomino ha violado varias reglas, ya no políticas sino de sentido común, por el culebrón en que se están convirtiendo el aumento del boleto del transporte urbano y su requisito previo, el marco regulatorio del servicio para reemplazar el vetusto que existe desde los años ’70.

Después del primer anuncio del envío, el meneado marco regulatorio recién tomó estado parlamentario en la sesión de ayer; el giro al Concejo Deliberante del boleto fue anunciado para el lunes, pero todavía no ha llegado a la mesa de entrada del edificio de Pasaje Comercio.

Es decir, la demora amplía innecesariamente el tiempo de exposición de asuntos complejos, cuya principal "víctima" es la propia administración municipal que encabeza el propio Giacomino.

Más allá de esta táctica de deshojar margaritas para tomar una decisión, el aumento del boleto ya ha comenzado a analizarse en el Concejo Deliberante, incluso en los términos de la iniciativa que se conocen públicamente, aparentemente con más resolución que en las vacilantes oficinas del Palacio 6 de Julio.

La propuesta municipal, si damos por ciertos los dichos que salen de la Subsecretaría de Transporte, consiste en un desdoblamiento del boleto en tres categorías -una más sobre las dos ya existentes- pero con una tarifa general con el cospel a $ 2,30.

Las tratativas reconocen el impacto adicional en los costos que tendrá el inminente aumento salarial a los choferes -una consecuencia del cierre de la paritaria nacional con un 21% de reajuste- y su impacto en el cálculo que enviará Giacomino. Pero también parte de otra certidumbre igualmente comprensible: un aumento en 80 centavos del valor de boleto es un auténtico tarifazo (54%).

En consecuencia, las negociaciones y adhesiones se están armando sobre un cospel a $ 2,00 (34%), para lo cual sólo se contaría con nueve votos (cuatro giacoministas y cinco vicentistas), lejos de la masa crítica de 16 votos necesarios para cuando están sentados los 31 concejales.

Ediles radicales ya anticiparon que no votarán a favor del reajuste tarifario, sobre lo que los ocho juecistas progresaron más aun, al anticipar que votarán en contra. (Cuando el proyecto llegue al recinto se verá, seguramente, al presidente del bloque, Walter Nostrala, argumentar contra el reajuste. Se escuchará decir al compadre de Giacomino todo lo contrario de lo que decía cuando, desde la conducción de la Tamse, rezaba por cada aumento).

La postura de los tres peronistas y de los cuatro que le responden a Olga Riutort es menos categórica, porque si bien Miguel Siciliano (olguismo) dijo que los usuarios no pueden absorber otra suba si no hay una mejora en la prestación, pareciera dejar abierta la puerta a algún compromiso fuerte y verificable en materia de frecuencias, por ejemplo.

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