El Concejo intentó enfriar una sesión que terminó en polémica

Con los antecedentes de una fuerte disputa política por la inseguridad, la sesión de ayer prometía ser una guerra de acusaciones y chicanas entre el socialismo y el radicalismo que lidera Jorge Boasso. Sin embargo, la muñeca política del presidente del cuerpo, Miguel Zamarini, logró llevar a buen puerto una serie de proyectos que se consensuaron entre todas las partes.
Una sesión pacífica que se alteró con el chisporroteo político que produjo el nuevo spot publicitario del edil radical, el que alude a su rival socialista Clara García.

La reunión de Labor Parlamentaria había logrado calmar las aguas y pactar entre el socialismo y la oposición la aprobación por unanimidad de todos los proyectos sobre tablas.

Entre ellos, una jornada especial por la seguridad, pedidos de informes sobre la habilitación del boliche Oxa (Maipú al 800) y el repudio a las agresiones al concejal radical Jorge Boasso por parte del titular de ese bar.

Hasta allí fueron todas sonrisas, con un Concejo tamizado por la campaña electoral pero con la decisión de dejar los discursos y las arengas puertas afuera del Palacio Vasallo.

Pacto. Por lo bajo, los concejales reconocieron que para llegar a esta armonía luego de fuertes disputas en jornadas previas por la inseguridad y el destino de la Guardia Urbana Municipal (GUM), Zamarini jugó una pieza clave.

El titular del cuerpo puso sobre tablas todos los proyectos que exigía la oposición con la promesa de aprobarlos y tratarlos luego de las elecciones.

El orden del día no tuvo temas polémicos y la nómina de expedientes sobre tablas fueron aprobados por unanimidad.

Así, el proyecto para convocar a una jornada especial por la inseguridad pasó sin sobresaltos. También hubo consenso entre los radicales Boasso y Daniela León con el bloque socialista a la hora de exigirle a la Intendencia remita al cuerpo copia de la habilitación del boliche Oxa, cuyos responsables fueron eje de la polémica por enfrentarse con el edil radical.

En el expediente se solicitó además la cantidad de inspecciones realizadas y sus resultados, si existieron clausuras y por qué se produjeron. Además, se intimó a que en un plazo de 60 días se informe si Oxa cuenta con detector de metales, seguridad interna y externa y otras normas de seguridad.

Incluso hubo un repudio unánime "por la actitud antidemocrática de Adolfo Aydar (dueño del polémico bar) contra el concejal Boasso". También se aprobó la realización de otras jornadas de discusión sobre convivencia ciudadana.

Hasta allí todo fue distensión en medio de una guerra fría entre los bloques políticos. Hubo bromas al socialista Aldo Gómez por ser autor de un pedido para que se haga un desfile en la plaza Pringles. Otra chanza vino del edil por el ARI Carlos Comi para solicitar que el Concejo exprese su beneplácito por los triunfos sucesivos de Rosario Central.

Todo se encaminaba hacia un final pacífico hasta que habló la socialista Mariana Alonso. "El contenido del spot publicitario del concejal Boasso desconoce la lucha de las mujeres y la conquista de los derechos políticos y la igualdad de oportunidades", expresó e indicó que "ridiculiza a las mujeres políticas en un mensaje doblemente discriminatorio". Y llegó lo que era inevitable. Cruces, chicanas...

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