En el Concejo Deliberante esperan la imputación formal para decidir

El concejal juecista Fernando Machado sigue mudo. Su esposa, Doris Mansilla, es la encargada de atender a los medios por el caso de la adopción presuntamente irregular de un hijo en Santiago del Estero.
En el Concejo Deliberante, juecistas y no juecistas, también guardan silencio. Pero sólo hasta que la investigación de la jueza Rosa Falco avance por lo menos hasta la imputación del edil, cada vez más comprometido por los datos y testimonios que surgen sobre el caso. Uno de ellos brindado ayer por la propia esposa del concejal: el bebé de 8 meses ya estaba en su casa y no había sido inscripto en el Registro Civil santiagueño, admitió.

Si esta causa evoluciona comprometiendo cada vez más a Machado, éste podría quedar atrapado en el artículo 120 de la Carta Orgánica Municipal, desatándose un proceso posiblemente largo. Tan prolongado que podría llegar a las vísperas electorales de 2011, porque la condición para un juicio de destitución es que quede firme la elevación a juicio (ver aparte).

Si llega la imputación, se podrá observar otro escenario. Y todo sin despegar la mirada sobre la evolución de otro conflicto en ciernes que tiene Machado, cual es la presunta continuidad de su patrocinio en juicios contra la Tamse que, por su carácter patrimonial, está prohibido por el artículo 56 de la Carta Orgánica Municipal (COM).

Es decir, Machado podría quedar match point por doble falta.

Con menos sonoridad que los relatos que provienen de la localidad santiagueña de La Banda, la investigación en los juicios contra la Tamse ya se ha abierto, y se espera para los próximos días un informe de la empresa municipal y de Asesoría Letrada que ponga negro sobre blanco el verdadero rol de Machado en estos juicios.

Machado es socio del estudio jurídico que capitanea su amigo caído en desgracia, Miguel Ortiz Pellegrini, tránsfuga al igual que él, al migrar del radicalismo al juecismo tras una tentadora oferta del líder del "fin del choreo", sin esperar un pronunciamiento formal de alianza entre la UCR y el Frente Cívico.

Sin exagerar las analogías -litigante contra la

Tamse, radicales tránsfugas, ambos legisladores- es muy probable que los dos casos se toquen también a la hora de que se tense la cuerda y que "los que mandan" en el juecismo decidan acortar los plazos de exposición sobre termas muy sensibles. Mucho más el caso de la aparente compra del bebé que el de las demandas contra la Tamse, por más que en este caso se trate de juicios millonarios y suculentos honorarios.

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