El Concejo Deliberante abrió las puertas para las grandes superficies comerciales

En una polémica sesión del Concejo Deliberante –la última en la que el oficialismo contó con mayoría propia- los concejales del Frente para la Victoria, PJ, Libres del Sur y el IPV aprobaron una ordenanza que regula la instalación de superficies comerciales, y deja abierta la puerta para la llegada de grandes cadenas y grandes superficies.
Solamente la UCR y el ConFe se manifestaron en contra del proyecto, que recién les fue permitido leer unos minutos antes del comienzo de la sesión.

El proyecto no fue consensuado ni contó con el aval de la Cámara de Comercio, cuyo presidente envió una dura nota pidiendo la suspensión del tratamiento del tema y asegurando que el apuro del oficialismo generaba serias sospechas. Como respuesta, recibió una andanada de críticas en las que se lo acusó de hacer política en contra del gobierno.

La ordenanza

La ordenanza aprobada por el Concejo establece tres categorías de comercios: los pequeños, de menos de 220 metros cuadrados, los medianos (de 221 a 500 metros) y las grandes superficies, de más de 500 metros.

Sin embargo, solamente contempla a algunos rubros, específicamente los supermercados, despensas, carnicerías, kioscos, almacenes, comidas rápidas, verdulerías, bares, pizzerías y afines, lo que deja fuera de control a una enorme gama de emprendimientos comerciales como las tiendas, los artículos de limpieza, las ferreterías, los bazares, las mueblerías o las casas de artículos del hogar, que podrán instalarse sin cumplir las exigencias previstas para los demás.

De acuerdo con la nueva norma, los comercios mayores a 220 metros solamente podrán instalarse en la zona comprendida por las calles Alem, Rawson, Uruguay y ruta 205, pero no podrán hacerlo en el llamado "microcentro" comprendido por las calles Lara, Rivadavia, 25 de Mayo y Basavilbaso, lo que favorece claramente a los establecimientos de dichos rubros ya instalados (bares y confiterías, por ejemplo) que se aseguran un futuro sin competencia.

Para las medianas superficies de los rubros alcanzados por la norma se establecieron algunas exigencias, como un área de estacionamiento, la presentación de un estudio de Impacto Ambiental, y la obligación de que el 80 por ciento de la mano de obra contratada sea de vecinos de Cañuelas. Además, se incluyó un artículo según el cual los titulares y garantes de este tipo de emprendimientos deberán contar con una residencia mínima de 5 años en el país, una polémica medida orientada claramente a frenar el arribo de supermercados de origen asiático.

Durante la sesión, el bloque de IPV hizo algunos agregados, como la prohibición de que se habiliten en el partido sucursales de un mismo comercio, y el impedimento de instalación de paseos de compra al aire libre o bajo techo que no posean las características de un comercio tradicional, para evitar la llegada de las temidas "saladitas".

Grandes superficies

Pero la verdadera polémica alrededor de la nueva ordenanza es que introduce las figuras de grandes superficies y grandes cadenas, hasta ahora ausentes en la legislación local. Y si bien el proyecto no se concentra específicamente en estos tipos de emprendimientos, les deja abierta la puerta para que se instalen en Cañuelas.

En efecto, la llegada de grandes superficies no estará limitada –por ejemplo- al crecimiento poblacional de Cañuelas, sino que únicamente quedará al arbitrio del Concejo Deliberante, que –una vez canalizado el trámite de habilitación por medio del Ejecutivo- contará con solamente 30 días corridos para decidir sobre los pedidos.

Previendo las críticas, el oficialismo se defendió argumentando que con el recambio de autoridades ya no contará con mayoría propia, aunque eso de ninguna forma garantiza a los comerciantes locales que en un futuro mediato o inmediato pueda llegar al partido una avalancha de grandes superficies.

El proyecto fue aprobado por la mayoría oficialista más el apoyo de los concejales Ángel de los Santos y Ana Velázquez del IPV. El radicalismo y el ConFe se negaron a aprobar algo que no habían podido ver sino hasta unos minutos antes de la sesión, y argumentando que una ordenanza de estas características no podía ser aprobada sin el consenso de la Cámara de Comercio.

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