El Concejo analiza una salida consensuada para la ordenanza regulatoria

La sanción de la ordenanza recién fue comunicada al Ejecutivo la semana pasada * El plazo de 10 días hábiles para vetarla o convalidarla vence a fines de mes * Hasta entonces, concejales del oficialismo y la oposición dialogarán para hallar una solución que conforme a todos * Ayer en la comisión de Legislación se percibió el ánimo de ponerle punto final al tema, pero todavía no se vislumbra una solución.
Para el oficialismo, el único punto insalvable es la inclusión del "coeficiente de saturación", que el área de Legal y Técnica de la comuna consideró inaplicable por ilegal.

Todavía es una incógnita saber qué contenido tendrá la ordenanza que regula la instalación de grandes superficies comerciales en el partido de General Pueyrredon. El texto que fue aprobado por mayoría con los votos de los bloques opositores el 9 de este mes, no es aceptado por el Ejecutivo y probablemente será vetado por el intendente si antes, de aquí a fin de octubre, el Concejo no encuentra una fórmula de consenso para revisar los alcances de la norma.

Esa búsqueda de un acuerdo, para nada sencillo y hasta ahora inexistente, comenzó orgánicamente ayer en la comisión de Legislación, que preside Héctor Rosso, jefe del bloque de Acción Marplatense. Allí los ediles de los principales bloques, oficialista y opositores, volvieron a hablar de la ordenanza sobre súper e hipermercados. Como la notificación oficial del HCD al Ejecutivo sobre lo aprobado en la sesión del 9 recién se concretó una semana más tarde, esto es el jueves 16, el plazo de diez días hábiles que tiene el intendente para vetar una ordenanza o dejarla en pie (promulgación automática) vencerá el 30 del corriente.

Todo indica que Gustavo Pulti se tomará hasta esa fecha para esperar la reacción de los concejales. El cuerpo deliberativo tiene facultades para revisar lo aprobado, pero deberá expresar esa voluntad nada menos que con una mayoría de dos tercios, es decir que buena parte de los que votaron a favor de la ordenanza el jueves 9 deberían aceptar la necesidad de introducirle cambios a la redacción, algo que por ahora no asoma factible.

Ayer, en el ámbito de Legislación, una rápida consulta realizada entre algunos concejales permitió comprobar que existe ánimo de ponerle punto final al meneado tema, pero con aspiraciones que suenan contradictorias: se aspira a un consenso que no signifique rever lo ya aprobado por la mayoría, como también se quiere evitar el "cuello de botella" que significaría el veto del intendente porque así tampoco se podrá aplicar la norma.

Es de destacar que el Concejo tiene antecedentes en materia de revisión de un expediente votado en el recinto. Uno reciente fue con la ordenanza que regulaba la colocación de sillas en las calles por parte de bares y restaurantes, que fue modificada en algunos aspectos y se pudo evitar el veto del jefe comunal.

Pulti ha evitado expresarse públicamente sobre si usará o no la facultad de veto en este caso, pero es un dato inocultable de la realidad que tanto él como todos sus funcionarios y concejales rechazaron el texto aprobado por la oposición.

En los días posteriores a la sesión del jueves 9 el intendente prefirió hablar de que "el debate sobre las grandes superficies comerciales no está agotado" y apostó a una revisión del texto por parte del Concejo. Se sabe que tanto él como el presidente del HCD, Marcelo Artime, no han dejado de dialogar sobre el particular con referentes de los bloques opositores para tantear posibilidades de acuerdo.

Para el oficialismo -posición que comparten algunos concejales de otros bloques- una nueva resolución, consensuada, debería establecer restricciones pero no prohibiciones encubiertas a la instalación de grandes emprendimientos, como forma de erradicar la costumbre no siempre "transparente" de que el Concejo tenga que autorizar futuras radicaciones por la vía de "excepción".

El punto de controversia

Pero el verdadero factor de desacuerdo que hasta ahora impide el acercamiento, más allá de las intenciones, es la inclusión en la ordenanza del llamado "coeficiente de saturación", impulsado por la mayoría opositora. "Sostener ese punto, para nosotros significa que no hay más de que hablar", advirtió anoche Artime. Para el bloque oficialista, "todo lo demás se puede conversar, pero no el coeficiente de saturación porque eso es ponerle un cerrojo a las inversiones", insistió. Y añadió: "Podemos discutir las zonas, el máximo permitido de metros cuadrados, la inclusión de producción local, hasta las distancias mínimas entre un local y otro, pero no el coeficiente de saturación".

Todos los concejales están anoticiados de que el área de Legal y Técnica del municipio consideró a ese "coeficiente" como una figura que transformará en inaplicable la ordenanza y que introduciría en la ilegalidad las decisiones que se tomen en función de ese texto.

Esta premisa es asumida sin fisuras por los ediles de AM, pero hasta ahora ningún referente de la UCR, Coalición Cívica o Concertación Plural, las bancadas que votaron por la mayoría, aceptaron rever el tema del "coeficiente".

Así, el tema excluyente de los encuentros interbloques de esta semana será el análisis de la facultad que podría tener la Municipalidad para establecer un coeficiente de densidad o saturación económica, sin que ello devenga en ilegal. De esa cuestión parece depender si habrá ordenanza regulatoria de grandes superficies comerciales en pocos días o si todo volverá a fojas cero.

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