La comunidad que crece de la mano de Ceferino Namuncurá

Desde que pusieron la estatua en el cerro Pie de Palo, hace dos meses, el lugar se reactivó por completo.
Ya no es el talco, la piedra laja, la cal o las fincas aledañas. El motor que está impulsando al poblado ubicado en San Martín, donde nace el cerro Pie de Palo, es el comercio. Y es que casi en todas las casas que hay en villa Dominguito y villa María Josefina se vende algo. Pan, leña, helados. Lo que el visitante requiera, según dicen los pobladores. El cambio se produjo desde que inauguraron el predio Ceferino Namuncurá, hace dos meses.

"Antes estaba todo muerto. Los primeros que se vinieron a vivir acá fueron quienes trabajaban en la montaña. Pero vinieron tiempos difíciles y hubo mucho desempleo", dijo Juan Carlos Reinoso. El hombre armó una carpa en el fondo de su casa, puso mesas y sillas. Cuando hay fiestas y durante los fines de semana, vende asado y empanadas. El negocio está creciendo tanto que hasta se compró algunas heladeras nuevas.

Cada casa tiene su estrategia de venta. Carteles en la vereda. Algunas mesitas bajo los árboles. Parrillas en el patio con asados humeantes. Todo vale para atraer la atención de quienes llegan al lugar. Un sitio que ya no tiene paz, sobre todo los fines de semana. "La cosa cambió totalmente. Antes venía gente cada tanto. Ahora, los sábados y domingos es cuando más trabajamos", dijo Miguel Godoy, otro de los pobladores.

La mayor parte de la movida se encuentra sobre la calle principal. Un lugar por el que casi no se puede caminar cuando hay alguna festividad, por la cantidad de gente que va. "Estamos mejor. Los que no tenían trabajo ahora se la rebuscan. Siempre hay algo para vender", contó Jorge Jofré, que puso un kiosco recientemente.

Desde que pusieron la estatua del Beato Ceferino en medio del cerro y habilitaron el predio que lleva su nombre, realizaron varias actividades que convocaron miles de personas. Después de la inauguración, se vino una peregrinación de jóvenes. Hubo una fiesta de la juventud, festejos del Día de la Madre y hasta la tradicional atada de carros antiguos tuvo su final en ese predio.

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