La comuna no mide el 65% del consumo de agua

El Presupuesto 2009, sancionado el viernes, incluye una partida de 1,7 millones de pesos para reponer los caudalímetros que faltan. Fue el principal reclamo durante la consulta pública del agua, junto a la tarifa social.
En Santa Rosa nadie sabe a ciencia cierta qué cantidad de agua se consume. Sólo un porcentaje de las referencias de la ciudad (casas particulares, comercios, industrias, etcétera) poseen los correspondientes medidores de agua potable. Sería el 35 por ciento del total de los edificios conectados a la red de agua potable en esta capital. O dicho de otra manera: el 65 por ciento de los inmuebles no se mide. ¿Qué ocurre con el resto? La mitad nunca tuvo medidores y la otra parte los tiene pero no funcionan o lo hacen deficientemente. Por eso estas dos franjas de la población sólo pagan el consumo mínimo (nueve metros cúbicos) aunque puedan usar un metraje mucho mayor.

El déficit en la medición es uno de los problemas más preocupantes que tiene el servicio de agua potable y cloacas en la ciudad. Carlos Juan Schultz, profesor e investigador de la Universidad Nacional de La Pampa, especialista en el recurso agua, había asegurado durante la consulta pública realizada en octubre en el Concejo Deliberante, que por ley cada referencia debe tener un medidor. En esa misma jornada, el concejal del Frepam, Leandro Altolaguirre, aseguró que eran 5.000 los medidores faltantes y otros 5.000 los que están rotos.

Esa situación genera una iniquidad para los que tienen medidores y pagan los servicios sanitarios en función de consumos reales; más aún a sabiendas que el consumo de la ciudad es muy alto, a tal punto que el verano pasado se llegó al récord de 45 millones de litros en un día.

Entre 120 y 300 pesos.

De acuerdo al Presupuesto 2009, sancionado el viernes por el Concejo Deliberante, la Dirección de Hidráulica tiene asignada una partida de 1.690.000 pesos para la adquisición de caudalímetros. Por otro lado, la Ordenanza Tarifaria de este año sufrió una modificación respecto a las anteriores: a partir de su puesta en vigencia, en los próximos días, todo vecino que construya una vivienda, comercio u otro tipo de edificación deberá comprar su medidor. Hasta ahora, el municipio se encargaba de proveerlo gratuitamente.

Alberto Pessio, director de Hidráulica, informó ayer a este diario que los medidores que se comprarían este año serían entre 5.000 y 6.000. “La idea es empezar con la reposición este año pero sabemos que no vamos a resolver todo el problema”, dijo el funcionario.

Según explicó, el precio de cada medidor orilla los 120 ó 150 pesos, pero en algunos casos no sólo se trata de colocar el caudalímetro sino también las cajas y el resto de las instalaciones. Incluso el trabajo puede implicar la rotura de alguna vereda. En el peor de los casos, los costos pueden superar los 300 pesos.

Pessio fue consultado por este diario mientras se encontraba en su casa, disfrutando de la jornada dominical. El director se excusó de brindar mayores precisiones dado lo reciente de la aprobación del presupuesto. Con esa salvedad, estimó que para la adquisición de los medidores se haría una licitación y se invitaría a participar de la misma a las empresas del país que los fabrican.

Reclamo.

La consulta pública sobre los servicios sanitarios (agua potable y cloacas) se realizó a mediados de octubre. Fue la primera de las organizadas por el municipio para analizar la situación de los servicios municipales, luego siguió el turno de la recolección de residuos (incluso los patológicos) y el transporte público de pasajeros (micros y taxis).

Ese día el secretario de Obras Públicas, Diego Bosch, y el propio Pessio fueron los encargados de describir ante los presentes el estado actual de la provisión de agua potable y el sistema de desagües cloacales de la ciudad. Tanto las entidades intermedias, como los vecinos que pidieron la palabra durante la reunión, hicieron hincapié en la necesidad de un mayor control de los consumos en domicilios, comercios y empresas, junto a un pedido por la aplicación de una tarifa social.

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