La comuna habría pagado más de un millón de pesos sin real justificación

Comprobación. El trabajo de peritos contables llegó a detectar pagos que no estaban debidamente justificados por la abultada cifra. Se auditaron sólo 15 meses de la gestión de Alegre.
El trabajo de auditoría de las facturas que emitieron proveedores del municipio durante 15 meses arrojó un aparente sobrepago de más de un millón de pesos.

El informe fue entregado ayer por los peritos de la División Delitos Económicos al juez Gustavo Herrera, que abarca el período contable de enero de 2008 a marzo de este año.

Se analizó toda la facturación que correspondía a las operaciones que se realizaron desde la Dirección de Obras y Servicios Públicos, que estaba a cargo del imputado Oscar Farías.

Los especialistas detectaron que el municipio pagó 1.023.000 pesos por servicios y bienes que en realidad no habrían sido efectivamente prestados, a partir de la convocatoria que se hizo de cada uno de las personas físicas o sociedades que aparecían en los membretes de las boletas secuestradas por la Policía.

El arduo trabajo comenzó hace tiempo y conllevó a citar a todas aquellas personas que aparecían como vinculados comercialmente con el municipio capitalino.

En total, rondaban los 110 proveedores cuyas boletas en general no superaban los 5.000 pesos y correspondían a prestaciones tan diversas como útiles escolares a bolsas de residuos por "cantidades industriales", dejaron trascender fuentes ligadas al caso.

Algunos de ellos no fueron localizados porque sus domicilios, al menos los que figuraban en la documentación, no coincidían con los de los supuestos proveedores.

Se trataba de firmas que tenían sede en esta ciudad, en la de La Banda, Añatuya y Tucumán, según se supo.

Cuando fueron convocados los titulares de las facturas se produjeron diferentes situaciones.

Una constante que detectaron los peritos fue que los pagos nunca superaban los 5.000 pesos, monto límite para las operaciones de compra directa sin necesidad del concurso de precios."

Una de ellas fue que no reconocían haber mantenido ningún tipo de negocios con el municipio, por lo que tampoco sus boletas eran las que utilizaban habitualmente en sus emprendimientos, más allá de que hubieran sido impresas con sus datos reales.

Otro de los casos fue que hubo gente que sí había prestado alguna vez un servicio, aunque se sorprendieron cuando se les exhibieron que se repetían sus facturaciones en distintas oportunidades. Los testigos no reconocían que hubieran vendido la cantidad de veces que supuestamente la municipalidad les había abonado.

Por otra parte, se detectaron casos de facturaciones que se habían abonado en dos oportunidades: una mediante dinero en efectivo y la otra librando un cheque por el mismo monto y concepto.

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