Comuna: admiten que hay una desnutrición inadvertida

Desde 2008 la Dirección de Salud Municipal empezó a producir estadísticas. Pero se está en los prolegómenos del diagnóstico. El dato es que preexiste un sub-registro de casos de chicos malnutridos.
En el primer semestre de 2008, en los centros de salud municipales, se hallaron 99 chicos con desnutrición aguda, 34 con desnutrición crónica y 1 con sobrepeso.

En tanto que, incluido el relevamiento del primer semestre de 2009, se contabilizan 125 chicos con desnutrición aguda, 105 con desnutrición crónica y 19 con sobrepeso.

A primera vista, los números fríos revelarían que la desnutrición en Gualeguaychú, en los períodos estudiados, se incrementó prácticamente el doble.

Sin embargo, esa interpretación es incorrecta. ¿Por qué? Desde la Dirección de Salud Municipal, en cuyo ámbito se produjeron las estadísticas, aseguran que recién se está en un proceso de des-ocultamiento del problema.

Y esto básicamente porque el diagnóstico científico del fenómeno de la desnutrición –que incluye el registro de casos- empezó en 2008.

Es decir, no hay mediciones anteriores respecto de las cuales poder comparar. Y las que se están produciendo ahora todavía no terminan de auscultar la cantidad de casos existentes.

No es que no se combatía la desnutrición en el pasado. "Se viene trabajando sobre los trastornos nutricionales desde hace mucho tiempo", aclaró el director de Salud, Martín Esteban Piaggio.

Lo nuevo, aclaró el médico, es que se está haciendo visible una realidad que hasta acá, aunque se la combatía en el terreno, permanecía en las sombras. El fenómeno, de última, estaría emergiendo. Las dos nuevas series estadísticas, comentó Piaggio, no sirven por tanto para compararse.

Fue el miércoles pasado, al exponer el resultado global del programa "Abordaje Municipal Interdisciplinario de la Nutrición Infantil" (AMINI), la herramienta que ideó la administración Bahillo para enfrentar el problema.

La cuestión epistemológica (conocimiento) de la desnutrición en Gualeguaychú tiene varias aristas. Una de ellas –que el médico en su exposición dio por sentada- es que la salud pública en Gualeguaychú tiene gestiones divididas.

Por un lado está la municipalidad con sus ocho centros de atención primaria y por otro el Hospital Centenario. Los datos de AMINI, por tanto, no involucran la esfera de acción del Hospital, del cual dependen dos centro de salud en grandes barriadas.

Por otro lado, Piaggio dijo que en la esfera municipal llevará algún tiempo construir un cuadro exhaustivo del problema. Más allá de que el año próximo, aclaró, se podrán establecer comparaciones estadísticas que permitan saber si se avanzó en la lucha contra el mal.

La Dirección de Salud –que tiene afectados al programa a un centenar de profesionales- al tiempo que capta los casos de los chicos con trastornos alimentarios, opera sobre ellos y su entorno para buscar la cura.

Está claro que no se puede intervenir en una problemática sin conocer su tamaño y naturaleza. Sería como operar sobre un enfermo sin saber qué tiene.

De ahí la importancia de la información. Al respecto, Piaggio explicó que en su área existe una brecha difícil de achicar entre la necesidad real de la población y la demanda efectiva sobre el servicio de salud.

"Eso hace que se pierda una cierta proporción de necesidades, que no se pueden transformar en una demanda importante en el efector de salud. De esta manera no podemos generar una mejor cobertura por la desinformación. Esta es una de las brechas problemáticas en Salud Pública", destacó.

Dado que el programa AMINI es reciente, se podría decir que existe una necesidad dormida en algunas franjas de la población. Es como si un grupo de afectados de malnutrición ignoraran su situación y no intentaran curarse.

Esto instala la idea de que hay una problemática inadvertida en este caso, un sub-registro que sólo se podrá achicar en la medida en que la población realmente afectada tenga acceso al servicio de salud pública.

"La preocupación principal es cómo se genera mayor cobertura", insistió el director de Salud Municipal durante su alocución. Lo que se traduciría, en el caso de los chicos malnutridos, en atención médica concreta y controles periódicos

El profesional dijo que alrededor de 8 mil chicos se atienden en los dispensarios municipales. El número de consultas pediátricas desde 2007 hasta acá ha ido en aumento, señaló.

"Esto significa que aumentando las consultas de pediatría se aumenta la cobertura deseada de aquellos chicos con trastornos alimenticios", afirmó Piaggio.

Según comentó, muchos chicos, a raíz de la intervención del programa, han podido revertir su cuadro de desnutrición. Y otros están en período de recuperación.

Insistió además que el problema de la malnutrición infantil obedece a causas múltiples. En este sentido comentó que la estrategia de procuración de alimentos es insuficiente si es que se quiere atacar el problema en profundidad.

El médico dijo que detrás de un chico desnutrido hay "situaciones pluricarenciales" que involucran: inseguridad alimentaria, condiciones insalubres de vida, violencia familiar, falta de acceso al agua segura, malos hábitos y situación laboral precaria de los padres.

Esta complejidad del problema amerita, dijo, que el programa de salud que lo combata atienda todas las causas que lo producen. De ahí que AMINI sea una respuesta "interdisciplinaria" al flagelo, involucrando a trabajadores sociales, nutricionistas, pediatras y demás profesionales.

Para evaluar los resultados efectivos del programa, indicó el médico, "probablemente lo conveniente es hacer comparaciones anuales, desde el punto de vista cuantitativo (cantidad de casos) y cualitativo (calidad del tratamiento)".

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