La CFI comprará las acciones de Aluar que no tomó ANSES

• El órgano de inversiones privadas del Banco Mundial tendrá el 2%
La Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo para inversiones en el sector privado del Banco Mundial, tomaría la porción de acciones de Aluar que no suscribió la ANSES en ocasión de la última emisión.

En diálogo con este diario, Javier Madanes Quintanilla, CEO y principal accionista de la fabricante de aluminio, explicó que se trata de una pequeña porción de no más del 2% del capital de la empresa, y que representa unos u$s 30 millones en total.

«Emitimos 425 millones de acciones, de las cuales los accionistas actuales suscribimos 382 millones. Lo que quedó sin suscribir es la parte correspondientes a la ANSES, que ya nos había comunicado su intención de no tomar nuevas acciones de la compañía, pero sí de instrumentos de renta fija. Por eso suscribieron u$s 35 millones en obligaciones negociables», asegura el empresario.

De todos modos, los 43 millones de acciones no suscriptas representan el 10% de la emisión, y la ANSES tenía el 12% del capital, por lo que queda claro que la diferencia del 2% fue tomada por otros accionistas. Ahora, el órgano previsional quedará con el 10% de las acciones, y se espera que en sucesivos aumentos de capital que puedan ocurrir su participación se licue aún más. Lo mismo sucedería con las demás empresas en las que tenga participaciones la ANSES por haberlas heredado cuando se confiscaron los fondos de las AFJP.

«Ahora se abre la tercera etapa de suscripción, en la que pueden ingresar nuevos accionistas. Estamos negociando con varios posibles actores su ingreso a la compañía», dice Madanes Quintanilla. Y si bien el ejecutivo declina revelar si se trata de la CFI ese «nuevo actor», fuentes del mercado aseguran que están avanzadas las negociaciones con este organismo de inversión. «La decisión de su ingreso se resolverá en las próximas dos a tres semanas», dice una fuente cercana a las tratativas entre Aluar y la CFI.

Se trata, entonces, de 43 millones de acciones sobre un total cercano a los 2.000 millones de papeles en circulación que tiene Aluar. El precio final de las nuevas acciones se fijará a fines de setiembre; en el momento de la suscripción original, ese valor fue determinado en u$s 0,73, que era el «market value» de la empresa.

Cuando la CFI tome la porción que rehusó integrar la ANSES, el capital de Aluar quedará con el 70% en manos del grupo de control que encabeza Madanes Quintanilla y que tiene a su primo, Daniel Friedenthal, como socio minoritario; el restante 30% se divide entre la ANSES con el 10%, otro 10% en manos de integrantes de las familias fundadoras y un 10% que flota en la Bolsa.

Cuando se le recuerda a Madanes Quintanilla que hace un par de semanas Aluar retiró de la oferta pública una serie de ON que iba a lanzar a fines de agosto, lo atribuye sólo a estrecheces calendarias para cumplir con los trámites ante la CNV. «Es un tramo de entre u$s 25 y u$s 50 millones que íbamos a ofertar en agosto; lo haremos en la primera semana de octubre», dice.

Madanes Quintanilla admite que el panorama no es el mejor para el metal que fabrican en Puerto Madryn, y también es cauto respecto del final de la crisis. «El precio bajó de los u$s 3.200 la tonelada a u$s 1.250 en el peor momento; ahora está a u$s 1.850, pero la recuperación es muy lenta. Los dos sectores que son nuestros principales clientes, el automotor y la construcción, sufrieron caídas del 25% al 30%, que aun cuando son inferiores a las proyectadas a principios de año, igual son tremendas. Pero a pesar de eso, nunca bajamos la producción. Tuvimos que vender a precios horribles, es cierto, pero siempre tuvimos compradores y conseguimos no parar ninguna de las cubas de nuestra planta».

El empresario explica las dificultades técnicas que representa parar y reiniciar la producción en las «cubas», de las que en Madryn hay un total de 700. Pero admite que «el plan de expansión marcha a un 50% de la velocidad prevista». Por eso, las 24 cubas que iban a estar listas a fin de año comenzarán a operar en junio de 2010. «El atraso en las obras es de un semestre, más o menos», admite Madanes Quintanilla.

Comentá la nota