El complot de los Gordos para frenar el poder de Hugo Moyano en la CGT

El complot de los Gordos para frenar el poder de Hugo Moyano en la CGT
Tras la derrota electoral, el poder sindical construye las bases para el futuro oficialismo peronista. Además de la caja millonaria, está en juego el sostén político de Kirchner. Los actores de la jugada tendieron un puente con la Iglesia.
Como el resto del peronismo, los sindicatos más poderosos empiezan a reagruparse para acomodarse a la nueva realidad, es decir, a convivir con los Kirchner en estado de retirada. Los jefes de los gremios no alineados al líder de la CGT, Hugo Moyano, iniciaron un plan para intentar vaciar de poder la conducción del camionero que tiene, como objetivo de máxima, sacarlo de su cargo: están convencidos de que Moyano no compartió como pretendían los beneficios económicos y políticos que logró gracias a su alianza con el matrimonio presidencial, al que acompañó en cada una de sus aventuras políticas, incluida la derrota electoral del domingo 28. Los jefes del PJ opositor más aventurados piensan que la central obrera tendrá que tener otro jefe tras el recambio presidencial de 2011.

En la superficie, el plan anti Moyano lo impulsan los mismos dirigentes que lo ayudaron en su momento a quedarse con la CGT: los gremios manejados por los Gordos, los llamados "independientes" (UPCN, de Andrés Rodríguez; la UOCRA, de Gerardo Martínez) y sobre todo el jefe de los gastronómicos, Luis Barrionuevo. Pero, como suele ocurrir en estos casos, del plan participan también otros actos del poder permanente, que prefieren accionar desde lugares secundarios. La Iglesia católica, a través del obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, aprueba la postulación como posible reemplazante de Moyano a uno de sus protegidos dentro del movimiento obrero, el secretario general de Luz y Fuerza, Julio Ieraci, quien suele ayudarlo en los encuentros de la Pastoral Social que se hacen en Mar del Plata y Córdoba, entre otras cosas. Ieraci es un discípulo del histórico líder de los de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, hoy retirado y al mando solamente de la central porteña de su gremio.

Ieraci, una especie de Gordo aggionado, es también el candidato de Barrionuevo, un armador habitual de las cúpulas de la CGT. Fue él quien impulsó y ayudó a Moyano a quedarse con el control de la central obrera, aunque luego se transformó en su enemigo cuando el camionero mostró algunos signos de autonomía. En esta jugada, el gastronómico dice contar con el apoyo de Eduardo Duhalde. Ambos cargan con la misma cruz. El bonaerense impulsó a Kirchner a la Presidencia y Barrionuevo a Moyano en la CGT. Los dos fueron "traicionados". Ahora comparten el sentimiento: "Luis, como a vos te piden por Hugo, a mí me piden por Néstor: me dicen que el que puso al loco tiene que sacarlo", bromeó Duhalde con Barrionuevo en diciembre pasado, en Mar del Plata, durante el último encuentro público donde se mostraron juntos.

La "Operación Ieraci" recién empieza. Los Gordos dieron el primer paso. Con el objetivo de recortar el poder de administración de Moyano, se ausentarán de cada una de las reuniones que convoque el camionero, su supuesto jefe. La presión a Moyano continuará hasta que acepte que debe delegar espacios de poder o incluso renunciar, se entusiasman los Gordos y el barrionuevismo (si es que existe tal cosa).

Durante una reunión de los conspiradores cegetistas, que se realizará esta semana, Barrionuevo volverá sobre una idea que ya dejó trascender entre sus aliados: pedirá a los Gordos y los "independientes" que se jueguen todavía más, y tratará de convencerlos de que muevan a su gente para lograr que el Congreso de la CGT se autoconvoque en el mediano plazo, con el fin de decretar la salida de Moyano de la jefatura de la CGT. Es una acción de muy difícil cumplimiento, casi imposible, según admiten sus propios instigadores. La misma estrategia arma Duhalde para quitarle poder a Néstor Kirchner: busca retomar el control del Congreso provincial del Partido Justicialista, del que espera que se autoconvoque en breve para expulsar a los dirigentes "derrotados" del kirchnerismo. Vidas paralelas.

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