Complica la histórica bajante del Paraná y se agrava la falta de agua y la sequía en el sudoeste

La bajante del río Paraná está alcanzando niveles históricos y la situación no tendría una variación significativa en lo inmediato, ya que los pronósticos meteorológicos no son alentadores y hablan de un verano bastante seco.
Mientras tanto, esa circunstancia va sumando complicaciones, sobre todo por el lado de la escasa disponibilidad de combustibles.

Ayer, el hidrómetro en el Puerto de Barranqueras registraba una marca inferior al metro de profundidad en el riacho de acceso a esa terminal, lo que impide por completo que ingresen las barcazas que desde hace días esperan poder descargar combustibles.

Por esa razón, tanto en el interior como en el Gran Resistencia se sumaron nuevas estaciones de servicio con sus surtidores desactivados. Se trata, principalmente, de las que forman parte de la red de ventas de YPF, pero si la situación persiste, tarde o temprano el exceso de demanda irá también complicando la disponibilidad en las demás expendedoras.

Fenómeno histórico

“Es una bajante absolutamente histórica”, señaló ayer, en diálogo con NORTE, la presidenta de la Administración Provincial del Agua, Cristina Magnano. “En Iguazú lo normal es que haya una altura de 11 a 12 metros, y ahora se está en los 7 metros. En Barranqueras también estamos con un nivel inusitadamente bajo”, indicó.

La funcionaria dijo que ahora la prioridad es retomar una operación de dragado del riacho Barranqueras que se había hecho tiempo atrás, para mejorar la profundidad del cauce de acceso al puerto, de modo de ver si la terminal fluvial puede retomar al menos parte de su operatoria habitual y, sobre todo, se logra que entren las barcazas con combustibles.

“La draga está, y esta semana se va a iniciar el trabajo, que calculo podría culminarse en una semana”, estimó Magnano. “Sería una solución provisoria y de emergencia mientras esperamos el dragado principal, que es el que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció en Barranqueras el 29 de diciembre”, agregó. Para esos trabajos, la jefa de Estado asignó fondos por 20 millones de pesos.

En todo el litoral

La inaccesibilidad de Barranqueras no complica sólo al Chaco. En su edición de ayer, el diario El Litoral informaba que en Corrientes también hay estaciones de servicio sin naftas ni gasoil, ya que buena parte de la provisión de todo el NEA se canaliza a través de las plantas que las petroleras YPF y Shell tienen en Barranqueras y Vilelas, respectivamente.

Del lado correntino la bajante también volvió más peligrosas las playas ubicadas al pie de la costanera, ya que si bien hay más arena a la vista, el suelo que pisan ahora los bañistas al ingresar al agua es más barroso y está más próximo a las zonas de riesgo.

Los pescadores son otros damnificados, y estiman que sus capturas cayeron un 70 por ciento con respecto a las épocas normales del río.

En Santa Fe, en tanto, la prensa habla de que la bajante actual repite marcas que no se daban desde hace al menos diez años. En el puerto de la capital provincial el río apenas supera el metro y medio de altura. “En Rosario la situación es peor y se teme que en los próximos días quede anulada la provisión de agua potable. Ya disminuyó de manera considerable la navegación, con serias dificultades para las exportaciones, especialmente las de granos”, decía ayer un informe de la corresponsalía del diario La Nación.

También en esa región la navegación quedó afectada por la reducción de los calados, con una caída de la circulación de embarcaciones del orden del 40 por ciento.

El gerente de Relaciones Institucionales de la empresa Aguas Santafesinas SA (ASSA), Guillermo Lanfranco, dijo que frente a la crisis “se están tomando previsiones en lo que hace a la prestación del servicio de agua potable”, pero ya desde numerosos barrios rosarinos se denuncia la falta de líquido.

Pero además, Lanfranco reconoció que “los pronósticos de los organismos especializados hacen prever que este escenario pueda prolongarse a lo largo de todo enero, pese a ser históricamente un mes de registros elevados de altura del Paraná”.

Magnano, al hablar con este diario, coincidió con los pronósticos preocupantes. “Estos días frescos que tuvimos son el preludio de una continuidad de la sequía. En lo que queda del verano habrá algunas lluvias copiosas, pero muy localizadas, insuficientes para normalizar los registros y llevarlos a los valores habituales”, dijo.

Comentá la nota