La compleja tarea de levantar vuelo

La compleja tarea de levantar vuelo
El vaciamiento de la empresa por los españoles de Marsans, junto a la crisis global de la actividad aerocomercial, genera déficit operativo en Aerolíneas que dificulta el desarrollo del plan de expansión. Mientras, ajusta costos para equilibrar cuentas.
Si Aerolíneas Argentinas pudiera disponer de 110 millones de dólares podría reforzar su desmantelada flota con dos Airbus 330. Pero la estrechez de caja de la empresa, con rojo operativo, le impide a la gestión de Mariano Recalde avanzar en esa iniciativa. La última chance de hacer algo en este sentido podría cristalizarse si el Congreso avala el artículo del Presupuesto que autoriza tomar deuda con el expreso fin de comprar aeronaves.

El conflicto de los trabajadores del subte impidió que Juan Pablo Schiavi desmenuzara ayer en el Congreso el plan de negocios que tiene como columna vertebral la renovación de flota, tarea que reservó para los próximos días. Uno de los puntos se refiere al acuerdo con Airbus, competencia de Planificación, que hasta ahora no pudo llevar a buen puerto las negociaciones a pesar del afán por hacerlo. En la propia Aerolíneas aseguran que una ventaja de adquirir las trece aeronaves es que el fabricante europeo respetaría el valor unitario previsto en un acuerdo heredado de Marsans, que en origen involucraba a más de setenta. Algo así como comprar al menudeo algo con valor de por mayor. Otro beneficio es que esas unidades pueden tenerse ya mismo, disponibilidad muy difícil de conseguir si se empezara hoy una negociación con un fabricante.

Se trata de aviones de gran porte, pensados para vuelos internacionales, cuyo precio individual rondaría los 100 millones de dólares. Con la cantidad pautada hasta ahora, el monto en juego redondearía los 1300 millones. Sólo en una proporción menor podrían ser cubiertos con financiamiento español y avales de la Nación.

En el proyecto de ley de Presupuesto hay dos artículos que habilitan expresamente la continuidad del flujo de fondos de la Nación hacia la compañía aérea. Uno es el que autoriza la emisión de obligaciones para cubrir hasta 370 millones de dólares de deuda de la empresa que es exigible en lo inmediato, básicamente la contraída con proveedores de los que depende la continuidad de la prestación. El otro artículo es el que permite utilizar la misma mecánica, pero para comprar aviones, aunque sin especificar un monto.

Desde poco antes que la compañía se reestatizara, en julio del 2008, el Tesoro nacional aportó cerca de 2500 millones de pesos, que hoy figuran en el pasivo de la empresa. Cuando se pueda formalizar el traspaso accionario de los españoles de Marsans al Estado nacional, éste capitalizará ese importe. Pero esa asistencia empezó a retacearse, lo que obliga a apurar las acciones que en simultáneo la gestión de Mariano Recalde encara para achicar costos y gastos.

Una de ellas es reformular la política tarifaria, con el aliciente de que Transporte autorizará en forma inminente un aumento en la banda de precios del 20 por ciento. Otra es la negociación con los proveedores de combustible para bajar este gasto, que hoy devora 35 millones de dólares por mes. Aerolíneas ya consiguió que petroleras como BP y Petrobras le renueven el crédito para no tener que seguir pagando por adelantado la nafta en el mercado internacional. Y se espera que en las próximas horas YPF le conceda la misma chance.

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