Cómo votaron los bahienses el domingo último

Víctor Diez "La Nueva Provincia" * El justicialismo tuvo su soporte en el voto duro peronista. * El PJ e Integración Ciudadana se repartieron la ciudad en segmentos totalmente opuestos. No hubo disputa territorial entre primero y segundo. * El verdadero adversario de Raúl Woscoff no fue el PJ, sino los caudillos de origen radical de Ingeniero White y General Cerri. * Los hombres se inclinaron por las formaciones peronistas o filoperonistas, y las mujeres, por las vertientes radicales.
La lista de candidatos a concejales que defendió los colores del intendente Cristian Breitenstein tuvo un perfil electoral radicalmente opuesto al de la de Integración Ciudadana (IC) de Raúl Woscoff, de acuerdo con las primeras observaciones que surgen de la construcción del voto de ambas propuestas.

La oficial, llevada adelante por Guillermo Quevedo, se impuso con soltura en el segundo anillo de los sectores urbanos de la ciudad, donde tradicionalmente se asienta el voto duro del peronismo, mientras que la de Woscoff concentró su fuerza en los cuatro sectores que conforman el centro y macrocentro.

A partir del anillo exterior, la lista oficial tomó un plano inclinado descendente hacia el núcleo urbano, mientras que la de Woscoff recorrió el mismo camino, a medida que se alejaba de la plaza Rivadavia.

El único punto de encuentro entre ambas listas se produjo en el sector del centro de Villa Mitre, donde IC tomó el 18,8% y el PJ el 18,2%.

Luego, las brechas hacia la periferia se abren progresivamente a favor del PJ, llegando en el caso de Harding Green-Grünbein-Aeropuerto, a los 18 puntos; Villa Rosas-Villa Serra-Spurr, 16; Noroeste-Pampa Central-Mariano Moreno, 13; Nocito-Vista Alegre, 16; y, en menor medida, la zona alta de Las Villas y barrios San Martín, Colón y Villa Ressia.

Se trata de los sectores de Bahía Blanca donde históricamente se abroquela el voto del peronismo, y en los que, salvo contadas excepciones, se impuso en los recuentos, más allá de quiénes fuesen sus candidatos a intendente o a concejales.

IC logró su más alta performance en el sector que comprende, a partir del vértice ubicado en la plaza Rivadavia, un perímetro delimitado por calle Yrigoyen, vías del ferrocarril, Perú y Estomba, donde asciende al 34,%, el mayor nivel logrado entre todas las propuestas políticas en las distintas jurisdicciones de la ciudad.

Consiguió un 30,5% en el macrocentro orientado hacia el barrio Almafuerte; un 28,8% desde la plaza Rivadavia hasta la estación del Sud; un 30,3% en Palihue y La Falda y un 23,7% desde el microcentro hacia el sur, con límites en las vías del ferrocarril Noroeste y la calle Montevideo.

La brecha que abrió IC en esos sectores sobre el PJ va de los 20 puntos a los 6, con lo que se comprueba que el voto de Woscoff acopió, mayoritariamente, a los electores más acomodados de la ciudad, mientras que el oficialismo lo hizo con los menos pudientes.

La lista de concejales de Unión Pro tuvo un comportamiento más horizontal, ya que, entre su mejor cómputo barrial (26,9%, obtenido en Harding Green, donde ganó) y el peor (en General Cerri, 13,5%), la brecha apenas superó los 13 puntos.

La secuencia de Unión Pro copia de manera atenuada la del PJ.

Una semejanza mucho mayor se produce en el panorama barrial del desempeño de las listas de la Unión Cívica Radical y de la Coalición Cívica, ya que sus líneas aparecen separadas a favor de los radicales en 4, 5 o 6 puntos. Pero ese paralelismo colisiona salvajemente en Ingeniero White y General Cerri.

En la localidad portuaria, los radicales triunfaron con el 31,9%, mientras que, en la segunda, cayeron al 5,4%.

Sus primos hermanos de la CC invirtieron con similar brutalidad la cuestión en General Cerri, donde sacaron el 32,7% y los radicales sólo el 3,8%

Se trata, indudablemente, de una disputa feroz entre dos caudillos de pueblo que, además, iban primeros en las respectivas listas: Roberto "Tucho" Ursino (UCR), de Ingeniero White, y Alberto "Beto" Sangre, de General Cerri.

El efecto de esa pelea no afectó en demasía al justicialismo, si bien salió segundo en ambos casos, sino que fue directamente contra las expectativas de Integración Ciudadana, que quedó con el 5,1% en Cerri y el 8,2% en White.

Dada la presencia de los dos jefes territoriales mencionados, en ninguno de los casos Woscoff pudo captar votos de origen no peronista o filorradicales, como sí lo hizo en el resto de la ciudad, cuestión que, vista desde una perspectiva superior, podría ser la respuesta técnicamente más fundada a la pregunta ¿por qué perdió por tan poco Woscoff, en la ciudad?

Su inversa, ¿por qué gano por tan poco Breitenstein? es algo que daría para un análisis mucho más profundo.

En el caso de Cabildo, la única localidad de actividades exclusivamente agropecuarias del distrito de Bahía Blanca, el triunfo también fue para los radicales, con más del 24%, mientras que Unión Pro y el PJ empataron el segundo lugar, con casi el 18%

En uno de los cuadros que se acompañan esta nota, se advierte claramente que el voto femenino, como también sucede en la secuencia histórica de los resultados electorales de Bahía Blanca, adhirió con mayor fuerza a las vertientes de origen radical, sean estas IC, la CC o la propia UCR, mientras que el masculino lo hizo por las de origen peronista, como el PJ, Partido de la Victoria y Unión Pro.

De todas las listas que se encontraron el domingo último en las urnas, la más votada fue la encabezada por Jaime Linares, del Acuerdo Cívico y Social (ACyS), con 53.998 votos, y la segunda, la de Margarita Stolbizer, también del ACyS, con 49.272.

En tercer lugar, apareció la de diputados nacionales de Francisco De Narváez, con 47.842 votos

La lista de Unión Pro fue la única lineal, ya que no contaba con colectoras seccionales ni municipales, entre las agrupaciones que ocuparon los primeros lugares.

Entre la nómina de diputados nacionales de Unión Pro y la seccional de Jorge Srodek, se perdieron alrededor de 15 mil votos; mientras que entre la seccional y la municipal de Julián Lemos, otros 7 mil.

Dicho de otra forma, en manos de Lemos, quedó sólo el 52% de las adhesiones que logró De Narváez en Bahía Blanca.

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