¿Cómo viven los municipales en el campamento?

Lejos de resignarse, los empleados continúan acampando y le exigen al Ejecutivo una recomposición salarial del 30%. Solidaridad y compañerismo son la clave para una buena convivencia.
Una olla de comida con la que comen todos, una cocina de campaña que libera su humo y más de 30 carpas armadas en símbolo de protesta, han sido los denominadores comunes a lo largo de un mes en la plaza San Martín de esta ciudad, donde los trabajadores municipales suarenses --en su mayoría de paro-- reclaman a la comuna una recomposición del salario básico del 30%.

Largas partidas de Burako, juegos de naipes y rondas de mates en las que queda demostrado el compañerismo y la solidaridad entre los manifestantes, así como bromas y risas, son los recursos que eligen para abstraerse del conflicto, al menos por un rato, y hacer más agradables las muchas horas que comparten en el "campamento" ubicado frente a la municipalidad de Coronel Suárez.

Algunos prefieren estar al aire libre a pesar del frío y otros optan por reunirse dentro de la carpa central para participar de algún entretenimiento o entablar una conversación. Según los propios protagonistas, esta manifestación favoreció la unión y el conocimiento entre sí de muchos de ellos.

Además, es constante el apoyo y la colaboración desinteresada que reciben de distintos actores de la comunidad, desde los recolectores de residuos, que todas las mañanas les regalan bizcochos y facturas, hasta los trabajadores del municipio jubilados quienes acompañan la medida de fuerza, ya que --según dijo una de las mujeres en la plaza-- "también se está peleando por ellos".

"Hoy (por el miércoles pasado) armamos la carpa número 30 y tenemos previsto levantar una por cada día que pasemos en la plaza. No nos vamos a mover de acá hasta que no obtengamos ese 30% de recomposición salarial, porque ni siquiera es un aumento de salarios", comentó Pilar Sendra, administrativa del área de Bromatología municipal e integrante de la comisión directiva del Sindicato de Trabajadores Municipales de Coronel Suárez (STMCS).

"Diariamente, los compañeros de cada sector permanecen acá durante la noche y aquellos que trabajan a la mañana, vienen a la tarde (si bien cerca del 90% de los municipales acató el paro, se garantizan la prestación de guardias mínimas en el hospital y los servicios esenciales)", dijo.

A la mañana --explicó-- se concentra la mayor cantidad de personas en la plaza San Martín, debido a que fichan en su trabajo y luego se dirigen hacia el mencionado espacio público, en tanto que a la noche se realiza una vigilancia a cargo de municipales vinculados a diferentes sectores.

Cada uno de ellos tiene asignado un día a la semana para efectuar esta tarea y los viernes esa función la cumplen las mujeres, que se divierten jugando a la baraja y manteniendo extensas charlas sobre temas de interés femenino.

"En uno de los cánticos durante la marcha que hacemos todas las mañanas alrededor de la municipalidad, dejamos en claro que nos vamos a quedar en este lugar un mes más si no hay ninguna respuesta del Ejecutivo", acotó Raquel Ceballos, licenciada en Enfermería y empleada del hospital municipal Raúl Caccavo de esta ciudad.

Otra de las mujeres partícipes de la protesta es Graciela Piazza, también empleada administrativa del nosocomio local, quien se hace presente en el campamento desde las primeras horas de la mañana hasta las 15, precisamente durante su horario laboral.

En estos pocos más de 30 días de reclamo en la plaza, señaló, muchos de ellos aprendieron el significado de la palabra compañerismo.

"Acá hacemos de todo un poco o, a veces, no hacemos nada. Generalmente, tomamos mate entre todos y realizamos la marcha diaria para recordarle nuestro reclamo al gobierno comunal", indicó Piazza.

"No recuerdo que en Coronel Suárez haya habido alguna vez una protesta de estas características; esto es algo inédito. Hay que destacar la unidad y la resistencia de todos nosotros, porque acá pasamos días de mucho frío pero, de cualquier manera, seguimos en la plaza", concluyó.

La enfermera Marta Stadler, quien se comprometió con la medida de fuerza desde su inicio el pasado 11 de agosto, hizo hincapié en la contención mutua de los manifestantes, a tal punto que varios se animan a contar problemas personales para desahogarse.

"También eso nos sirve, porque a veces pensamos que sólo uno siente dolor, aunque en realidad toda la gente que está acá sufre de distintas maneras por esta situación. Gracias a tanto tiempo compartido, nació una amistad entre varios de nosotros", aseguró Stadler.

"Estoy en la plaza de 6 a 14 y después visito a los compañeros a la tarde y a la noche para ayudarlos a cocinar o, simplemente, hacerles el aguante porque a esa hora están muy cansados.

"Los que estamos en la plaza somos los trabajadores que menos ganamos. Acá no hay ningún funcionario o administrativo porque ellos continúan trabajando", completó.

Por otra parte, y a raíz de su permanencia en el campamento, lamentó no poder destinar más tiempo para disfrutar de sus cinco nietos y sus cuatro hijos.

"Ellos me preguntan si esta lucha será beneficiosa para todos los municipales y yo les respondo que, por lo menos, debemos hacer el intento para conseguir lo que pedimos".

Cambios.

Rubén Allende, secretario general del STMCS, sentenció que esta protesta ha provocado fluctuaciones en la dinámica de su familia porque, al ser padre soltero de tres hijos, se ve obligado a llevarlos a la plaza para que no se queden solos en su casa.

"Creo que será necesario poner mesas para que los chicos hagan los deberes acá porque, al igual que yo, muchas mujeres no tienen con quién dejar a sus hijos. A menudo traigo a mis chicos, ya que no puedo estar en dos lugares al mismo tiempo", dijo Allende.

"Otro de los inconvenientes es que los compañeros que vigilan el lugar a la noche deben abandonar a sus familias, y lo mismo sucede los viernes con las mujeres", recalcó y acotó que cada mañana se reúnen en la plaza unos 300 empleados municipales.

Se suma distensión con el correr de las semanas

Para Valeria Mauri, empleada administrativa del hospital local, en la actualidad los manifestantes están más "relajados" respecto de las primeras semanas de la protesta, cuando se percibió bastante tensión en torno a ella.

"En ese momento, cuando el intendente (Ricardo Moccero) todavía estaba en Suárez (luego se tomó vacaciones, que concluyen mañana), nos amenazaba a través de las radios. Pero cuando asumió el jefe comunal interino (Roberto Palacio), los ánimos se calmaron porque si bien no nos dio una solución logramos tener más diálogo", expresó Mauri.

"La protesta es cansadora, pero por primera vez logramos una fuerte unión de todos los compañeros y pudimos conocernos entre sí, porque en esta ciudad hay muchos municipales. Antes nos cruzábamos en la calle y no nos saludábamos porque no nos conocíamos.

"Ahora hay un clima distendido y estamos juntando fuerzas porque el lunes (por mañana) Moccero va a volver a la municipalidad, por eso es posible que nos amenace otra vez", completó la joven.

Con ella coincidió Claudia Biurrarena, jefa del Servicio contra la Violencia Doméstica del hospital municipal, quien opinó que si bien esta es una experiencia nueva para el sector, se advierte "tranquilidad y respaldo mutuo".

"Trato de venir a la plaza después de cumplir las guardias mínimas del servicio, al igual que de hacer acto de presencia durante los fines de semana. Para mí, esto es bastante agotador y estresante porque, paralelamente, desarrollo mis compromisos laborales", aseveró.

"Además, tengo mucha ansiedad porque no sé cuándo se va a solucionar este conflicto. A esto se le suma que no cobramos el sueldo en término y que nos descuentan los días de paro. No es una situación fácil ni agradable, pero uno trata de ser lo más civilizado posible", continuó.

Biurrarena manifestó su deseo de que se llegue a un pronto acuerdo entre ambas partes, dado que "nosotros nos capacitamos para trabajar y no para estar en una carpa haciendo el aguante por esta situación".

En otro orden, la delegada del STMCS, Sofía Aguirre, calificó como una "falta de respeto" a toda la población que el intendente Moccero haya salido de vacaciones en pleno conflicto salarial entre este gremio y el Departamento Ejecutivo.

Cocina.

De un momento a otro en la plaza se escuchó, a través de un megáfono, la voz de una mujer que pedía a los manifestantes el aporte de un huevo y una papa para elaborar el próximo plato del campamento.

Tallarines, guiso de mondongo, risotto, ñoquis, pastel de papa, chorizos asados y carne al horno fueron sólo algunas de las comidas económicas que se sirvieron en la plaza San Martín.

Los que asumieron el compromiso de cocinar desde el primer día de la manifestación son Mary Lastra (enfermera), Francisco Schwab (chofer del área de Acción Social municipal) y María Alejandra Cejas (ordenanza), quienes cuentan con la colaboración diaria de todos los trabajadores.

"Nunca cociné para tanta gente. De hecho, el día de la marcha principal (miércoles 19 de agosto) preparamos comida para unas 400 personas. Lo llamativo es que ninguno de nosotros tres es cocinero y ni siquiera cocinamos en nuestros hogares", confió Mary Lastra.

"También cocinamos ñoquis para más de 100 personas. Si no nos otorgan el 30% de recomposición salarial, vamos a abrir una casa de comidas, porque en este tiempo aprendimos a hacer muchos platos", bromeó.

A su vez, María Alejandra Cejas contó que la labor voluntaria de ellos implica un modesto aporte a la causa del sector.

"Yo no me puedo quedar en la plaza a la noche porque debo cuidar a mis hijos y, además, tengo otro trabajo. Entonces, mediante la labor en la cocina aporto mi granito de arena. Nos ayudamos entre todos y estamos muy unidos, por eso nos llamamos la Familia Municipal", dijo.

Espíritu lúdico.

En la carpa central cualquier tipo de juego de mesa es válido para entretenerse.

Gustavo Crunger, empleado de Servicios Públicos comunal, pasa varias horas al día jugando Burako, Truco, Mus y Conga. "De alguna manera tenemos que gastar el tiempo porque, si no, el día se hace muy largo", señaló Crunger, mientras jugaba Burako con Raquel Limardo, Ana Inés Gerk y Alejandra Fuhr.

"Acá nos relacionamos con compañeros que no conocíamos, ya que nos juntamos empleados del hogar de ancianos, el hospital, el corralón y Obras Públicas", continuó.

Limardo, asimismo, dijo que no recibió reproches de su familia por permanecer varias horas al día en la protesta, sino que por el contrario cuenta con el apoyo de su marido. "Igualmente, estoy en la plaza durante mi horario de trabajo, es decir que no estoy fuera de mi casa más de lo usual".

Gerk, administrativa del área de Acción Social, destacó que en la carpa los manifestantes participaron además de talleres de integración y reflexión dictados por una psicóloga, a fin de que puedan intercambiar ideas y relacionarse entre sí.

Por otro lado, Fuhr, colega de Gerk, hizo referencia a la bandera argentina de 27 metros de largo que confeccionaron los propios municipales suarenses, y que han portado en cada marcha desde el comienzo de la protesta.

Palacio: "El reclamo es justo"

Si bien Roberto Palacio, intendente interino de Coronel Suárez hasta mañana (cuando regrese a su cargo Ricardo Moccero), consideró "justo y razonable" el reclamo de los municipales, aclaró que el municipio no está en condiciones de pagar un 30% más de sueldo básico a los trabajadores comunales.

Al respecto, mencionó que el nivel de recaudación de la municipalidad cayó a raíz de la reducción en unos 2,5 millones de pesos de la coparticipación, y de la disminución de impuestos por la declaración de Desastre Agropecuario en el distrito.

"Estuve en la plaza con los trabajadores y charlamos sobre ambas posturas opuestas, que si no las flexibilizamos no será posible llegar a un acuerdo", sostuvo Palacio.

En tanto, reconoció que, si bien es cierto que los trabajadores municipales de la categoría 17 cobran un sueldo básico de 795 pesos, en la actualidad no hay ningún empleado de la comuna en dicho escalafón.

La totalidad de los municipales --expresó-- está comprendida en la categoría 13, que fija 32 horas semanales de trabajo y 1.020 pesos de básico a los que se le debe sumar presentismo, una bonificación de 120 pesos (suma fija no remunerativa), antigüedad, salario familiar y una garantía salarial de 1.400 pesos.

COMO PROTESTAR

Oferta del DE

* Aumento del 7,5% al básico a partir del 1 de octubre.

* Incremento del 7,5% no acumulativo desde el 1 de noviembre.

* Ambos aumentos corresponden a la incorporación al básico de la suma fija de 120 pesos que vence el próximo 31 de diciembre.

* A partir de la aprobación del presupuesto 2010, un 15% de aumento al básico vigente al 30 de septiembre de este año, no acumulativo. Esto último sujeto a un incremento de las tasas en dicho presupuesto, que garantice el aumento propuesto y la prestación de los servicios básicos.

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