“Tal como viene la tendencia, el valor de los campos se va a acomodar más a la baja que a la suba”.

La opinión del martillero que es a la vez productor agropecuario y dirigente del sector es clara: compradores y vendedores están esperando que pase el receso estival, pero es probable que marzo arranque con valores de la tierra a la baja. Alejandro Mendía le dio a infoeme.com una entrevista a fondo donde confirma la tendencia provincial, pero además detalla quiénes son hoy los compradores interesados en campos de Olavarría, cómo cayeron los precios, cuánto vale una hectárea según el tipo de producción y qué propietarios deben vender y cuáles no. Una entrevista que marca toda la tendencia y define porqué va a ser muy difícil lograr una tasación de los campos que conforme a todo el mundo.
Como tantos olavarrienses, el productor agropecuario y martillero (además de dirigente rural) Alejandro Mendía no hubiera imaginado a principios de 2008 el panorama “oscuro” para el sector agropecuario que vendría tras ese año. Lo cierto es que éste último diciembre pasó a la historia como el mes en que se registró una baja de hasta del 10% en los valores de los campos, algo impensable en épocas donde todos querían comprar tierras y nadie quería venderlas.

Esa baja no se registraba desde hace seis años. De eso, y de todo el contexto que rodea la abrupta caída de precios, habló con infoeme.com Alejandro Mendía, en su oficina de calle Necochea, sin interrupciones y sin parar para atender a los clientes que lo buscaban.

-¿Cuál es la realidad que vive el sector agropecuario con respecto a los precios del mercado?

-No hay expectativas de nada. Es un negocio que está muy “cascoteado”, que si bien tiene la seguridad a valores extranjeros para la compra de tierra. Esto es, claro está, el valor para ciertos empresarios o ciertos tipos de negocios en el que no esta involucrado el 80% de los productores del país.

Todos sabemos y nadie desconoce lo que ocurre hoy en día. Tener un pedazo de tierra para producir hoy día significa tener algo más o menos seguro ante un futuro que desconocemos en su totalidad pero en donde no nos es ajeno el negocio de los alimentos. Pero por otro lado está la situación jurídica y económica que el campo tiene que afrontar. Y también está el clima que en estos momentos hace que el mercado esté paralizado. Hasta que todos estos factores no lleguen a su equilibrio vamos a tardar unos cinco o seis meses para conocer la verdadera situación del campo.

-¿Cuál es la respuesta de los propietarios ante este panorama?

-La gente, si bien hoy por hoy tiene un parámetro de lo que puede valer su campo, espera a marzo, abril o mayo cuando se empiece a mover el mercado. En estos momentos, lo que tuvo más movimiento son los campos de cría. Los campos agrícolas son el tesoro del sector. En los campos de cría ya hay ciertas tasaciones y ciertas ofertas de campo, y tanto consultores internacionales o nacionales estamos todos de acuerdos en pensar de que un valor real de un campo tendría que estar, en cría, entre 1.600 y 2.000 dólares por hectárea.

El año pasado se hablaba de otros niveles: nadie se quería desprender de un campo de cría si no lo pagaban 2.500 dólares. Hoy lo cierto es que han pagado campos de cría 1800 dólares. Y se han hecho operaciones.

-¿Cuáles son los verdaderos precios?

-Un campo “100% cría” podemos estar hablando entre 1.600 y 1.800 dólares la hectárea, un campo que permita alguna recría en 1.800 y 2.200 dólares la hectárea y después un campo agrícola entre 3.000 y un campo agrícola bueno 4.500 y 5.500 dólares la hectárea. Estos son los precios que se mueven hoy por hoy entre la oferta y la demanda.

-¿Los propietarios están de acuerdo con estos precios?

-Eso es un punto frágil en la negociación. Cuando uno se decide a poner su propiedad a la venta tiene que tener en cuenta dos puntos. Uno tiene que ver con la valoración personal de lo que es el campo. Y después está el otro factor que es el mercado, éste factor pone el precio de acuerdo a la demanda y lo maneja. Esa es la segunda etapa y mas importante en la que a veces como siempre sucede que uno considera o cree que lo de uno vale el campo de uno es siempre un poco más.

-¿Hasta qué punto esta “valoración personal” es una traba?

-Yo creo que es una traba momentánea. A medida que vayan transcurriendo éstos meses que van a ser cruciales para lo que van a valer los campos en mayo o junio, el mismo mercado va a acomodar a la gente para que se de cuenta que en ciertos valores no se pueden vender.

Esa es siempre la gran lucha con los propietarios. El mismo mercado lo acomoda. Lo que sí es cierto también, es que en estos tiempos en los que venía todo tan bien y veníamos tan embalados y nadie tomaba la real dimensión de lo que ocurría, nos era muy difícil comprender lo que nos iba a pasar. Lo mismo que ocurrió con el Inmobiliario urbano en donde nadie tomaba conciencia de lo que pagaba hasta que subió. Pero el mismo enfriamiento del mercado hace que la demanda y oferta se equilibren y el que termina poniendo el verdadero precio es el de la parte de la demanda.

-¿A qué propietario de campo Usted le recomienda vender? ¿Y a cuál no vender?

-Eso es de acuerdo a la naturaleza de cada negocio particular . Todos los negocios son diferentes. Hay muchos negocios en los que por ejemplo se da que el campo viene de generaciones anteriores y los nietos deciden vender porque no saben como hacerlo funcionar. En éste particular caso, si se sabe qué hacer con la plata de la venta hay que “meterle” para adelante. Por otro lado la ley fundamental de cada venta es vender lo más caro posible y comprar lo más barato posible. O sea que si estás en una posición en donde los precios no son malos si uno sabe bien que hacer con ese dinero la venta tampoco es mala.

Yo he tenido varias consultas en este último tiempo de tasaciones de campo para ver que van a hacer con sus campos. Van a aparecer campos a la venta: eso evidentemente va a repercutir en una veta importante de campos.

-¿Cuál fue el mejor momento del sector agropecuario?

-El mejor momento fue sin duda el año pasado…

-Antes de la crisis política de la resolución 125…

-Claro, antes de la crisis política. En un momento en donde los campos se daba una realidad por cual subió el mercado inmobiliario rural, ya que no había mucha oferta de campos y sí había muchos interesados por entrar en el negocio del campo. Eso propició una situación internacional de precios, de cereales y logró que el negocio agropecuario pasara a ser un negocio interesante en la Argentina.

A diferencia de otros países, Argentina todavía tiene esas cosas que son increíbles de pasar de un año en que va todo fenomenal y al siguiente todo es una pérdida total.

-¿Piensa que lo que haga el Municipio de Olavarría tendría que influir?

-Teóricamente tendría que influir y de manera importantísima. Olavarría siempre ha sido una zona muy cautivante para los inversores nacionales como internacionales. Con esto quiero decir que si yo tengo un campo en donde invierto plata y esfuerzo para producir y luego a causa de los desastres climáticos no puedo sacar la producción porque tengo los caminos inundados o me tengo que comer la producción o retrasar su entrega en 20 ó 30 días, lo que produce una baja en el precio al momento de la venta.

Hay también un factor que podríamos llamarlo “psicológico” que tiene que ver con esos falsos anuncios que anuncian mejoras en el sector para el año que, y esto produce expectativas en el pequeño productor que con el tiempo se da cuenta que en definitiva nunca pasa nada.

-¿Quiénes son hoy por hoy los potenciales compradores de tierras en esta región?

-Hoy por hoy los compradores de campo son cada vez más los “pooles” de siembra, que asociados al conjunto de las mega-empresas conforman la gran parte ganadera del país. Porque la realidad un productor chico o mediano ha dejado de ser comprador de campo, y los pooles son los que terminan dominando el mercado. Y más en este contexto de baja de precios.

-¿A qué tienen que atenerse los propietarios y productores rurales de acá en adelante?

-En la medida en que cada propietario conozca su situación personal y hasta cuándo aguantar, retener o mantener el capital en tierra lógicamente va a ser la mejor opción. Todo va en cada economía personal.

-¿Cree que pueda haber una baja mayor?

-Yo creo que el negocio de los campos se va a acomodar más para la baja que para la suba. La realidad es que por las tratativas futuras e inmediatas los campos van a tender a bajar. Que es lo mismo que se va a dar en la parte urbana. Todavía estamos en un momento difícil para hacer una valoración del mercado agropecuario en su totalidad. Es difícil porque estamos en una especie de “vacaciones” en donde todas las resoluciones políticas están paradas hasta comienzo de marzo. Y donde tampoco se conocen los resultados de la gran crisis climática que estamos viviendo.

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