Como si tuviera un guante

Messi le puso el sello al 2 a 0 de Barcelona sobre Real Madrid con una delicada definición por encima de Casillas; el argentino es el emblema de un equipo que convence por el estilo de juego y la eficacia
El gran momento de Barcelona, considerado el equipo más atractivo y de mejor juego de Europa, tiene en Lionel Messi a una síntesis de la idea futbolística que inculca el técnico Pep Guardiola. Un estilo que se define por la ambición ofensiva, la calidad técnica y la monopolización de la pelota para llevar el control del partido. Messi personifica todo eso y también un fuerte carácter competitivo. Porque para ganar el clásico ante Real Madrid fue necesario que Messi y Barcelona se adaptaran a un desarrollo áspero, de mucho contacto físico. Messi salió victorioso de esa hoguera y, como las grandes figuras, se reservó el broche, el gol que selló el 2 a 0 y ratificó el amplio liderazgo de Barcelona (le sacó 8 puntos de ventaja a Valencia en 15 fechas).

La simbiosis avanza: Messi es Barcelona y Barcelona es Messi. Porque es un jugador que, una vez que se fue de Newell´s con 13 años, se formó en la cantera catalana y se consustanció con el espíritu y los valores del club. "Nunca juega mal", había dicho Guardiola sobre el rosarino antes del encuentro que ayer se disputó en el Camp Nou. La demostración de confianza del entrenador es tan alta como el nivel de exigencia: "Con Leo somos más fuertes, pero sólo será el mejor si gana". Guardiola sabe que el desafío de Messi excede la condición de mejor jugador de su plantel: lo que está en consideración es su estatus de número 1 o 2 del mundo. Su marcha hacia la cima individual es tan sostenida como el ritmo ascendente de Barcelona.

Acostumbrado a ganar con un fútbol desplegado en el que la eficacia y los lujos conviven armoniosamente, Barcelona se encontró ayer con un rival que le propuso una lucha intensa. Real Madrid es un campeón que desde hace varias semanas vive en estado de convulsión. Castigado por las lesiones (ayer no tuvo a Pepe, Heinze, Robben y Van Nistelrooy, además de perder durante el cotejo a Sneijder), sin funcionamiento, con un técnico (Schuster) al que su resignado discurso le costó el puesto, Real Madrid llevó a Barcelona su orgullo (una histórica seña de identidad) y el criterio tacticista que acaba de sumarle Juande Ramos (un entrenador que venía de ser despedido de Tottenham y tuvo su época gloriosa con las dos copas UEFA que conquistó con Sevilla).

Como Messi era el adversario a anular, el DT dispuso la táctica en función de esa consigna: ubicó al poderoso Sergio Ramos (un zaguero central que mayormente actúa de lateral derecho) en el costado izquierdo para echarle el lazo al argentino. Y también para amedrentarlo a patadas, para lo cual se repartió la tarea con varios de sus compañeros. Apenas comenzado el clásico, luego de que Messi desparramara a Ramos con un enganche y un remate que contuvo Casillas, se declaró la caza del argentino. Pisotón de Sneijder sobre el tobillo izquierdo; golpe de Gago en la misma pierna; fuertísima entrada de Ramos (amonestado) cuando era eludido; infracción de Drenthe (tarjeta amarilla). Messi no se intimidó, aunque sus piernas empezaban a acusar los estragos de la batalla.

Real Madrid se refugió y especuló con los descuidos de un Barcelona generoso, al que le gusta llevar muy arriba la línea de presión. Cavó trincheras (Gago rindió más en la recuperación que en el manejo de la pelota) y esperó su oportunidad, con Higuaín al acecho, pero Víctor Valdés respondió de manera excelente ante Drenthe y el juvenil Palanca.

Del otro lado, la figura de Casillas también crecía. Parecía que Casillas, como en muchos otros partidos, sería el héroe al desviar el penal de Eto´o. Ya Messi había pasado a jugar casi de centrodelantero para que el incontenible Alves se proyectara por la derecha. Frustado en su libreto de pelota al ras del piso, Barcelona, a ocho minutos del final, se desahogó en un córner por la vía aérea, con el gol de Eto´o, que conectó un cabezazo de Puyol. "Messi es la guinda de la torta", suele decir Guardiola, cuyas palabras encontraron eco en la exquisita definición de Leo en tiempo de descuento, con un delicado toque por encima la salida de Casillas. En marzo del año anterior, en el mismo escenario, Messi había hecho los 3 goles en el inolvidable empate con Real Madrid. Ayer, el Camp Nou volvió a rendirse a su talento.

* A Espanyol no le alcanzó con Román Martínez

El ex Tigre Román Martínez marcó el gol de Espanyol (fue titular Pareja), que perdió 2 a 1 con Valencia. La jornada continuará hoy: Atlético de Madrid vs. Betis, Sevilla vs. Villarreal, A. de Bilbao vs. Sporting Gijón, Málaga vs. Numancia, Almería vs. Racing de Santander, Valladolid vs. La Coruña, Recreativo Huelva vs. Osasuna, Getafe vs. Mallorca.

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