Como subieron los alquileres, muchos se mudan a pensiones.

Arrendar un monoambiente cuesta desde $ 500 por mes.
Todos los años, miles de jóvenes dejan sus hogares para estudiar en las universidades de Tucumán, porque en sus provincias no dictan las carreras que les interesan.

Pero antes de trasladarse de un lugar a otro, la mayoría busca un alojamiento en el que vivirán durante los primeros meses, por lo menos.

Muchos estudiantes prefieren alquilar un departamento cuando llegan a Tucumán. De acuerdo con empresarios del sector inmobiliario, la demanda aumenta todos los años. En 2009 se rubricaron 30% más contratos de alquiler que en 2008. Sin embargo, las renovaciones de contratos bajaron un 40% respecto del mismo año.

“Los precios varían según la ubicación del inmueble, las características y las condiciones en que está. Además, cada seis meses te aumenta el precio”, contó Joaquín Martín, un estudiante de Derecho oriundo de Salta.

Al cerrar un contrato hay que tener en cuenta que en muchos casos exigen que se pague un mes de alquiler por adelantado, un mes que equivale al depósito (que es el valor que se paga a la inmobiliaria por el servicio que realiza), y uno de garantía (que se abona para que el propietario repare la vivienda, en caso de que sea necesario). Por lo tanto, en la mayoría de los casos es necesario pagar tres mensualidades juntas antes de mudarse.

A todo esto, se deben sumar los gastos administrativos del contrato, que suelen incluir los honorarios de un escribano o el sellado en Rentas. Estas demandas se presentan cuando la operación se lleva a cabo por medio de una inmobiliaria. En cambio, si el contrato se realiza directamente con el dueño del inmueble, esos gastos pueden ser compartidos.

En un contrato de alquiler también suele incluirse un ítem de reajuste, que tiene como objetivo compensar la inflación. Como la suba de precios no puede ser establecida con anticipación, esta clásula varía en cada contrato y depende del acuerdo entre locatario y locador.

Alojamiento compartido

Quienes no pueden pagar todas las sumas mencionadas anteriormente, recurren a las pensiones, el clásico alojamiento para estudiantes, donde suelen compartir baños y cocina. Actualmente, hospedarse en una pensión cuesta el doble que en 2005.

Samuel Villena confiesa que la suba del alquiler lo obligó a mudarse a una pensión. “No me molesta; estoy en el último año de la carrera. Eso sí, tuve que reducir los gastos extras como ir al cine o al gimnasio”, cuenta.

De hecho, empresarios del sector inmobiliario reconocieron que una de las franjas en las que se han registrado las mayores subas de precios es en la de los alquileres estudiantiles.

De acuerdo con el presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Tucumán, Carlos Arana, “lo importante es que, por el momento, el mercado inombiliario no se estanque más de lo que ya está, porque la crisis en esta rama, en un contexto como el actual, podría volverse prácticamente irreversible”.

Comentá la nota