Cómo será la salida de Impregilo de la Rac

Aunque el alejamiento del consorcio italiano Impregilo de la concesión de la Red de Accesos a Córdoba se da como...
Aunque el alejamiento del consorcio italiano Impregilo de la concesión de la Red de Accesos a Córdoba se da como un hecho desde hace tiempo, su resolución demandará aún algunas semanas. El nuevo plazo estimado por los propios directivos es entre el 10 y el 20 de enero próximo. Entienden que para esa fecha se podría alcanzar un acuerdo con la Provincia para transferir el control del 90% del paquete accionario de Caminos de las Sierras.

En este marco hay puntos de avances importantes y otros todavía en proceso. Entre los primeros figura la desestimación por parte de la compañía de la demanda iniciada en el Ciadi, tras la pesificación de tarifas en 2002. Sobre los que restan, sobresalen el monto total que la Provincia reconocerá como deuda concursal de la empresa y el mecanismo y condiciones para el pago. Para el grupo italiano la clave del reconocimiento del pasivo son los 40 millones de euros que Caminos de la Sierras debe a la casa matriz de Impregilo y los 13 millones de dólares certificados por el crédito pendiente con el Banco Galicia. La casi totalidad de esos recursos fueron, en distintas etapas, destinados a inversión en obras. El resto de la deuda concursal es materia discutible. Hasta ahora ese paquete de unos 30 millones de dólares, generados en la operación del sistema, sería renegociado por la propia empresa con sus acreedores.

Otros aspectos aún en discusión son el mecanismo jurídico, el plazo y la tasa para la cancelación del tramo del concurso que finalmente la Provincia reconocerá a la empresa. Según las evaluaciones más realistas, el compromiso de pago no podrá asumirse en un lapso menor a 8 años, con una tasa de interés inferior al 10%.

Para eso los propios empresarios evalúan como segura la creación de un Fondo Fiduciario que tome un porcentaje de la tarifa futura, con una matriz financiera que garantice el repago. Los márgenes para ceder, tanto de un lado como de otro, son estrechos. La empresa no tiene muchas alternativas. Salir de la concesión y continuar el proceso judicial en el Ciadi, postergaría una década el inicio del recupero de los 40 millones de euros comprometidos con la casa matriz. Y sus chances de continuar en el negocio están agotadas, ya que las condiciones iniciales de la concesión, pactadas durante la gestión de Ramón Mestre, impondría un cuadro tarifario de entre 7 y 8 pesos. Tampoco la Provincia está dispuesta a postergar obras, que deberán, en esta oportunidad, definirse con mayor racionalidad que en 1997. De todas maneras, también se achica el espacio de maniobra provincial, ya que no hay otra salida eficaz que la de mantener el esquema de la RAC, y con ello el funcionamiento de Caminos de las Sierras. Esto si pretende evitar un desguace de rutas nacionales por un lado, provinciales por otro y hasta municipales. Ese esquema, está probado, termina en el abandono, lo que haría retroceder la situación a los tiempos en que los accesos viales a la ciudad de Córdoba no tenían ni mantenimiento ni proyectos. Según se especuló en las últimas semanas, la idea de la administración de Juan Schiaretti es, después de acordado el alejamiento de Impregilo, tomar el control de la concesionaria, realizar algunas obras impostergables y, en un plazo no superior a un año, transferir el paquete accionario a un nuevo consorcio. Claro que para esto se deberá prever un programa de trabajo realista y un mecanismo, también realista, de actualización tarifaria.

Para el grupo italiano la clave del reconocimiento del pasivo son los 40 millones de euros que Caminos de la Sierras debe a la casa matriz de Impregilo y los 13 millones de dólares certificados por el crédito pendiente con el Banco Galicia.

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