Cómo será la cumbre de Bariloche.

Quien haya pensado en el hotel Llao Llao para alojar a una de las cumbres presidenciales más importantes de los últimos tiempos tuvo una buena idea.
El hermético lujo de sus muros tallados en la piedra de la montaña y su acceso restringido en la altura del paraíso invernal aislarán a los presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para un debate clave sobre el futuro de la región y cómo la influencia militar de Washington podría condicionarlo. Ayer, el presidente colombiano y protagonista central de la cumbre, Alvaro Uribe, anticipó que en Bariloche no sólo ratificará su acuerdo con Estados Unidos, sino que invitará a otros gobiernos a sumarse.

Quienes negocian el armado de la cumbre revelaron a PERFIL que aún no existe programa definitivo pero que la premisa de la discusión será a "agenda abierta" con un claro tema excluyente. Mañana mismo, Cancillería arribará al Llao Llao para ocuparse de la logística que incluye a diez jefes de Estado junto a sus cancilleres, ministros de Defensa (en este punto aún se realizan consultas), asesores y cientos de periodistas.

Al sur. Se aguarda que la totalidad de las comitivas arriben el jueves 27 por la tarde, horas que algunos diplomáticos utilizarán para cerrar reuniones bilaterales. Pero la cumbre propiamente dicha comenzará después del desayuno del viernes 28 para culminar con la foto de rigor y un almuerzo conmemorativo. El cierre está previsto para la tarde.

De surgir una declaración final, punto que aún se negocia, se baraja la posibilidad de esquivar las condenas, rechazar la cesión de las bases y salvaguardar la soberanía colombiana, en un tono similar al adoptado por Santiago y Montevideo un mes atrás durante la gira exprés de Uribe por la región.

Durante los últimos días, surgieron versiones sobre la posibilidad de que el mandatario estadounidense, Barack Obama, participara de la reunión. Pero tras la comunicación del demócrata con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el líder norteamericano optaría por sentarse a la mesa pero como local, en Pittsburgh, cuando el G-20 se reúna en septiembre.

"En este acuerdo contra el narcotráfico y el terrorismo estamos dispuestos a actuar con todos los países que nos acompañen", invitó ayer Uribe en declaraciones a una radio de su país. Hasta el momento, sólo Lima se mostró favorable a Colombia, al punto que su presidente, Alan García, pese a su habitual renuencia a participar de estos cónclaves, confirmó ayer su presencia en el sur argentino para una cumbre que promete dejar marcas en la historia latinoamericana.

Comentá la nota