Cómo pasar gato por liebre en la moratoria: malabares de Boudou

Por: Alcadio Oña.

La inflación real anual anda al menos en el 15%. Y la recaudación por impuestos puros, como IVA, Ganancias, Cheque y comercio exterior, cae 2,3 %. O sea, ni de lejos los ingresos acompañan el proceso inflacionario, sino todo lo contrario.

Aquí hay una buena explicación para la moratoria generalizada que acaba de anunciarse: fue apurada por la necesidad de mejorar la situación fiscal. Sin embargo, en la retórica de Amado Boudou, es un esfuerzo del Gobierno por "colaborar con los empresarios para dejar atrás la crisis internacional y ocuparse de la inversión y la generación de empleo".

Nadie puede exigirle al ministro de Economía que cuente la verdad sobre el estado de las cuentas públicas, porque eso le traería un innecesario dolor de cabeza en Olivos. Pero otra cosa es que, a esta altura, pretenda hacer pasar gato por liebre y encima, que se lo compren.

Ya cómodo en su papel de comentarista oficial, para Boudou todo lo que el Gobierno decide apunta a generar empleo e inversión. En este caso, también busca "que los distintos sectores puedan aprovechar las buenas perspectivas económicas que se presentan para 2010". Sólo le faltó hablar de la redistribución del ingreso.

"Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad", se le llamó al sistema que le permite al Gobierno sacar 6.569 millones de dólares de las reservas para pagarles a los acreedores externos. "Medida fiscal anticíclica 2009-Plataforma para el despegue económico del 2010", le pusieron a lo que es, llanamente, una moratoria.

Está claro que el ministro, o quien sea, no se privan de nada a la hora de ponerles nombre a los anuncios. Y cuanto más grandiosos, mejor.

Todas las moratorias son, primariamente, instrumentos para incrementar los recursos fiscales. A veces, también, un modo de recuperar ingresos perdidos en tiempos de crisis, cuando la elusión impositiva funciona de hecho como un mecanismo de financiación de las empresas. Y ambas cosas valen para la medida que diseñó el director de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Pero hace falta mucho empeño para aceptar que no se trata de eso, sino de "apuntalar al sector privado", como afirma Boudou.

Según ASAP, una entidad especializada en el análisis fiscal, en 2009 la recaudación total terminaría 27.000 millones de pesos abajo del monto proyectado en el Presupuesto Nacional. Y eso computando, además de impuestos, el fuerte crecimiento de los fondos de la Seguridad Social, alimentado por la plata que pasó de las AFJP al Estado. Aún con todo adentro, los ingresos siguen atrás de la inflación.

El contraste entre recursos totales que crecen al 10% y un gasto público que marcha al 30%, explica muchas cosas. Entre ellas, la moratoria y el raid que el Gobierno desplegó para rascar todas las ollas a mano.

De un solo golpe, a fines de noviembre, tomó los 2.500 millones de dólares que habían entrado al Banco Central por la afiliación argentina al Fondo Monetario. Y 5.250 millones de pesos de la ANSeS, de la renta de títulos públicos que garantizan las jubilaciones futuras. Puesto, en una misma moneda $ 14.800 millones.

Y esta misma semana, le tocó el turno a los US$ 6.569 millones de las reservas del Banco Central.

Es curioso como el decreto de necesidad y urgencia explica esta movida. Dice que ya no era necesario mantener tantas reservas en el BCRA, aunque eso fue pieza clave de la política económica K. También, que se estaban subutilizado recursos que podrían aplicarse a usos productivos. Y, finalmente, que resultaban muy magras las utilidades que el Central sacaba por la colocación de sus activos: 3% anual promedio en dólares entre 2003 y 2008 y apenas 0,5% ahora.

Según el DNU, el Tesoro Nacional le pagará al Central un interés igual al que la entidad obtendría por la colocación de las reservas: en principio, 0,5%. Y, así, lo que antes era magro seguirá siendo magro.

Hay algo todavía más fuerte en el decreto. La posibilidad de usar las reservas en los pagos a los acreedores privados regirá para siempre. Nada impide, pues, que en el futuro pueda apelarse al mismo expediente.

Medida anticiclíca, le dice Boudou a la moratoria. "Alternativas innovadoras", "marco refundacional" y también "anticíclicos" habían sido el megablanqueo y la megamoratoria, con suspensión de juicios incluida, dispuestos este mismo año. Visto por el estado de las cuentas, más espuma que resultados.

Fondos fiscales de verdad anticíclicos fueron los que algunos países crearon en las épocas de vacas gordas, para usarlos justamente ahora, en tiempos de vacas flacas. La pretensión del ministro es que se crea que lo mismo hace la Argentina, en vez de lo que realmente pasa: que se mete mano donde sea para apuntalar el gasto público y la caja.

El jefe de Economía fue encumbrado al rango de personaje político del año por CGRA, una entidad empresaria afín al Gobierno. Y su ministerio lo difundió, en un comunicado con membrete y todo.

"Compañero Boudou", le llaman militantes K al funcionario que alguna vez jugó en la UCeDé. Tan meritorio, si no ambicioso, es su desempeño, que hasta se ve peleando en la interna kirchnerista de la Capital Federal.

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