Cómo se mueve el vicegobernador en la cancha

Hermético, de bajo perfil, reticente a entablar contacto fluido con la prensa y de movimientos sigilosos. El vicegobernador, Alberto Balestrini, imprime estas características a su gestión en el Senado, en la que lo acompañan funcionarios que nada dicen si el jefe no manda a decir.
Y generalmente manda a decir poco, porque "para sacarle una confesión hay que operarlo", coinciden tres hombres que lo conocen desde hace tiempo.

"Siempre tiene su jugada muy bien guardada", apuntan.

¿Y cómo juega el dos de la fórmula gobernante en estos momentos, donde un mar de rumores, versiones y elucubraciones cubre la política provincial?

La espuma sobre una posible salida de Daniel Scioli de la Gobernación para asumir como diputado alcanzó su punto más alto a fines de agosto (ver "Los movimientos..."), pero todavía algunos baten teorías con la clara intención de darle asidero a lo que -de concretarse- se convertiría en una nueva muestra de despotismo por parte de Néstor Kirchner. Quiera o no, Balestrini queda envuelto en esa espuma.

"No es una figura decorativa, juega, y lo hace con presencia en la cancha. Pero de ahí a pensar que puede quedarse en el lugar de Scioli, hay una gran distancia. El no quiere ser Gobernador ahora, ni tampoco ha planteado nunca que quiera serlo alguna vez. Es más, suele decir que en 2011 se va a la casa", trinan cerca del vice.

"No voy a ser el Calabró de Scioli", aseveran que ha marcado el ex intendente de La Matanza, en un parangón con lo sucedido en los tumultuosos ‘70 entre Victorio Calabró y Oscar Bidegain.

"Ni tampoco el Solá de Ruckauf", apuntan otros, con cierta malicia hacia Felipe, a quien también -por las dudas- culpan como posible usina de esos rumores.

A decir verdad, desde diversos sectores de Unión-Pro se muestra intencional "preocupación" por el futuro del Gober-nador, y se dice que "parece que Kirchner quiere sacarlo de la Provincia".

Se hace difícil creer que un político no tenga aspiraciones a Gobernador, y no debe ser Balestrini una excepción, aunque se jure lo contrario.

En esa dirección, quienes no son amigos del vice aseveran que "si el problema es que tiene bajo conocimiento público, qué mejor que gobernar la Provincia dos años, hacerse conocer y después pelearla en una elección".

Insisten en que "por el bajo nivel de conocimiento que tiene y por su edad, la única forma de acceder a la Gobernación es si Scioli se va". Igual, hasta ellos afirman que "siempre ha dicho que quiere volver a la Cámara de Diputados de la Nación antes que hacerse cargo de Buenos Aires".

Respecto del conocimiento público, recuerdan que en 2007, cuando -efecto Misiones de por medio- se bajó Solá, el santacruceño pensó primero en Balestrini y luego se inclinó por Scioli, con mucha más imagen.

En su momento, cuando nacieron las testimoniales, había una teoría de un retiro de Scioli para preservarlo con mejores proyecciones futuras. En todo caso, ése hubiera sido un marco más propicio que el actual para suceder al Gobernador. Pero la derrota electoral desterró esa posible jugada.

Ahora está el temor del vice de que Scioli sea eyectado y él quede como responsable de una acción políticamente incorrecta ("no hay que ser como Julio Cobos", ha mencionado), y con una provincia que no puede salir del ahogo financiero al que se ve sometido por Nación.

"Sea quien sea el que gobierne la Provincia, si no asegura los recursos su efectividad estará muy condicionada", aseguran en la Legislatura.

"Sabe que su rol es institucional, no dejará de apoyar", aseguran cerca del dos. Precisamente, una acción concreta de gestión abonó los incipientes rumores. Ante los problemas financieros surgidos del atraso en el envío del PAF por parte de Nación, el vicegobernador se reunió con Néstor Kirchner y le pidió por esos fondos.

Hay quienes aseguran que allí el "pingüino emperador" habría enumerado una serie de acciones del Gobernador que le molestaron. Después, Kirchner finalmente se juntó con Scioli, pero nada borró la sensación y las operaciones que abogaban por un Balestrini garante de los recursos de la Provincia.

La relación del matancero con el patagónico carece de fisuras, y hablan por lo menos dos veces por semana. Hay operadores legislativos que sostienen: "Balestrini fluctúa entre Scioli, Kirchner y un grupo de dirigentes, entre los que están Federico Scarabino, Teresa García e Isidoro Laso. Este grupo, que siempre opera para sí mismo, hoy juega para Alberto Pérez (jefe de Gabinete), pero es contradictorio que Balestrini esté con ese grupo, porque son refractarios a Kirchner y él es ultra K".

En rigor, Sacrabino es el álter ego del vicegobernador en la Cámara alta, y nada hace uno sin que lo sepa el otro. Es más, ambos coinciden en instalar a Scioli para la reelección, porque "de esa manera el peronismo tiene su postulante y no permite distracciones, los intendentes se alinean como corresponde".

Entre los jefes comunales, Balestrini tiene penetración en varios distritos del Conurbano, pero no en todos. Por su despacho pasan constantemente alcaldes del Gran Buenos Aires y del interior. No es buena su relación con los líderes de la FAM.

Deshojan la margarita

Desde que se instalaron las versiones

-vía los matutinos Clarín y La Nación- sobre una posible salida de Scioli, hubo un retraso del vicegobernador en pronunciarse al respecto. Dicen que entendió que debía responderle a la política y no a los diarios. "No se les contesta a los editorialistas", le recomendaron; y esperó a que le hicieran la pregunta, a pesar de que no le gusta demasiado hablar con la prensa.

La Gobernación también demoró un comunicado alusivo. El vice no sólo habló de amistad y pidió la continuidad de Scioli, sino que propuso al Gobernador como candidato a repetir en 2011.

El operativo clamor que había inaugurado Scarabino se potenció con estos dichos, y luego se replicó con otros dirigentes, como Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela y titular de la FAM.

En calle 6 niegan cualquier problema en la fórmula gobernante, recuerdan

que "almuerzan todos los lunes juntos

y Balestrini tiene voz y voto en las decisiones".

Cerca del titular del Senado recuerdan las versiones surgidas cuando Kirchner puso al matancero de vicegobernador. "Decían que haría las veces de comisario. Pero Balestrini entendió que no estaba para controlar a Scioli", plantean .

Por supuesto, existen diferencias en temas puntuales, y hay una concepción distinta de construcción de poder. Se le ha escuchado decir al vicegobernador que su deseo para 2011 es que "el Gobernador sea un hombre del PJ de la Provincia". Prácticamente no lo han sido los últimos tres mandatarios que puso el peronismo.

Balestrini siempre pidió más PJ en el gobierno. En parte se vio compensado por las entradas de Eduardo Camaño y Cacho Alvarez. Históricamente, al vicegobernador le correspondió poner a su gente en dos ministerios. No los tiene, pero tampoco los habría pedido.

"No le dieron nada, no tiene por qué ser leal y rendir pleitesía", considera un legislador cuya relación con el titular del Senado no es de alineamiento. No obstante dice que "eso no significa que quiera serrucharle el piso".

También existe la percepción de que

"si Scioli tuviera carácter más confrontativo, Balestrini tendría mayor perfil", situación que evitaría celos ante cualquier salida fuera de sintonía por parte del vicegobernador.

Para desterrar atisbos de rispidez interna, tanto cerca del matancero como del primer mandatario coinciden en marcar acciones concretas. "Balestrini es el operador clave de muchas iniciativas que salen en la Legislatura por pedido de Scioli, todas las leyes se han aprobado; el acompañamiento es evidente", aducen, y agregan: "Nunca ha salido a contrarrestar una declaración del gobierno, y como presidente del PJ de la Provincia siempre hizo participar al Gobernador".

El 18 de julio, en la primera reunión después de la derrota, se habló de la reforma política, y Scioli estaba sentado a su lado. Y, por ejemplo, en las reuniones con intendentes de la Tercera sección (a la que pertenece el vice), el gobierno siempre estuvo invitado.

Dicen cerca del titular del Senado que "no se le conoce a Balestrini una reunión por afuera del PJ con dirigentes del interior. No está la Cámara de Senadores para tomar examen al Gobernador, y se agradece la visita constante de los ministros; pero no es por control, sino para mejorar las leyes".

En medio de la marea roja de estos días, con evidentes operaciones que incluso exceden la rosca política tradicional, Alberto Balestrini quedó en medio de una situación incómoda.

De todos lados tratan de bajar la espuma hasta hacerla desaparecer, pero una vez echada a rodar la versión, luego es difícil desterrarla del todo. Más cuando alguien dice: "Alberto no es un derrocador, pero nunca se sabe dónde te va a ubicar la política argentina".

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