Como los muertos no se quejan no aparecen los arreglos

Hace un tiempo, José Luis Giandinotto, empleado de la morgue judicial de Villa Mercedes, denunció ante los medios de comunicación el lamentable estado de abandono que sufre el lugar donde trabaja, que fue respaldado por una nota enviada al Superior Tribunal de Justicia de San Luis, por el forense Horacio Sosa de los Santos.
¿Cuál fue la solución? ¿Ordenar inmediatamente el arreglo de la morgue? No, echar al digno trabajador que no aguantó más las miserables condiciones de trabajo que tenía. Pero la echada, fue a medias, porque es más grave aún, saber cuál era su relación laboral. ¿De dependencia? No, sigue siendo la respuesta. Giandinotto es un empleado contratado. En negro y doblemente en negro.

¿Cómo se explica esto? Giandinotto tenía dos contratos, uno con el Hospital de Villa Mercedes y otro con el Poder Judicial. Sí, los dos en negro. Y decimos que fue echado a medias, porque fue el director del Hospital de Villa Mercedes, Dario Maurer, quien le rescindió el propio, mientras que aún mantiene el firmado con el Superior Tribunal de Justicia de San Luis.

En una charla informal, con una funcionaria judicial local, que allá por 2004 lo fue en Villa Mercedes, nos aseguró que el problema ya viene de esa época y nos recordó que una concejal villamercedina, la fue a ver a su despacho para ver qué se podía hacer al respecto. Se ve que poco, o mejor dicho, nada.

También, a la hora de los recuerdos, nos relató que por ese año, falleció una beba, a la cual le tuvieron que hacer los certificados de nacimiento y de fallecimiento, para poder entregar el cadáver a los padres, pero el trámite tardó un tiempo, pero por la falta de frío en las cámaras, lo que entregaron, es mejor no relatarlo en estas líneas.

Pareciera ser que, como los muertos no se quejan, y quien se quejó, en este caso el empleado, es más fácil despedirlo que arreglar el problema, por dos razones. Primero por la dignidad de los fallecidos y segundo -y tal vez la principal-, porque cuando un cadáver se descompone, se pierde prueba fundamental, lo que deriva en una segura denegación de justicia.

Como ya lo informáramos en ediciones anteriores, el problema mayor radica en una disputa económica entre el Ministerio de Salud y el Superior Tribunal de Justicia de San Luis, porque el primero sostiene que es el máximo órgano de justicia quien tiene que velar por el correcto mantenimiento del lugar, porque es quien lo usa. El Superior Tribunal, por su parte, sostiene que como es propiedad del Hospital de Villa Mercedes, debe ser el Ministerio de Salud, quien se haga cargo.

Mientras unos y otros se tiran la pelota, los cadáveres sufren los efectos de la putrefacción, y la justicia se tapa más los ojos, no para ver a quién juzga, sino porque esta situación le da demasiada vergüenza.

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