Cómo interpretar los elogios de la Presidenta

Por Fernando Gonzalez

El lunes pasado, cuando la Presidenta iniciaba su visita de una semana a los Estados Unidos, El Cronista titulaba en su tapa "Cristina se mostrará en Nueva York más cerca de Obama que de Chávez". La jornada de ayer no hizo más que confirmar esa tendencia.

Los reclamos presidenciales para que haya una salida democrática y pacífica en el conflicto de Honduras tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya y, sobre todo, la exhortación a Irán para que los funcionarios investigados por su presunta participación en el atentado terrorista a la AMIA se presenten a colaborar con la Justicia argentina fueron puntos destacables del discurso de Cristina ante la Asamblea de las Naciones Unidas.

Después vinieron los elogios a Barack Obama. "Es una caricia al alma escuchar de boca del presidente de EE.UU. la necesidad de que el pueblo palestino viva en su territorio y el derecho de Israel a vivir en paz", dijo la Presidenta, tras haber compartido la cercanía de Obama a la hora del almuerzo. Los piropos discursivos no alcanzaron, de todos modos, para que el poderoso Obama se reúna a solas con ella. Es que algunas de sus decisiones más polémicas -las que la emparentan justamente con Hugo Chávez- traspasaron demasiado rápido las fronteras de la Argentina.

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