"No sé cómo hizo el Tolo para encontrarme"

Motivado en su regreso, el Cuqui se ríe de la obsesión de Gallego por tenerlo, avisa que está vivo, repasa su salida de San Lorenzo y, sobre la noche, dice: "Hablo en la cancha".
-Y pensar que tras lo de San Lorenzo querías largar el fútbol...

-Era una idea que venía manejando por todo lo que había pasado en el último torneo. Llega un momento en el que te cansás de lo que vivís en un club. Y pensé en dejar todo. Sin embargo, me hablaron mis familiares, mis amigos y muchos ex jugadores. Me decían que no fuera boludo, que lo pensara porque era una locura dejar, que tenía condiciones para seguir jugando un par de años más... Lo hablé con mi familia y después aparecieron las ofertas, y eso me tranquilizó, me hizo saber que estaba vivo todavía. Por eso le di para adelante.

-¿Fue la situación la que te llevó a decir basta?

-Sí, por todo lo que pasó después de que quedamos eliminados de la Libertadores. Esto para mí es como un trabajo, y siempre lo tomé así... A ver, de cierta manera te quedás tranquilo cuando la gente está disconforme pero sólo insulta o pega carteles, no de la forma que lo hicieron en Ezeiza. Encima, no fue algo espontáneo. Sabíamos que nos iban a estar esperando. Se manejaron mal. Podríamos haber salido por otro lado, como se hizo miles de veces; haberlo evitado. Aunque se ve que prefirieron que no fuera así.

-¿Apuntaban a algunos?

-Orión, que no jugó por lesión, Adrián González, Bottinelli, yo, Rivero... Los comentarios eran que pedíamos plata, que al pelear los premios queríamos más de lo arreglado. Boludeces, mentiras. Nunca peleé un premio ni pedí más. Ni siquiera les mandé una carta documento por la deuda. Además, (Rafaél) Savino se portó muy bien conmigo. Fue el único que siempre dio la cara. Y yo estoy tranquilo porque sé como soy.

-¿Venís a buscar paz?

-Me había propuesto volver a este club, era algo personal. Me fui muy bien de acá y cuando regresé al país, y tuve que jugar en contra de Independiente, la gente me trató muy bien. Encima, siempre me tocaba convertirles y, aún así, los hinchas me seguían aplaudiendo. Cuando me fui a México dije que iba a regresar. Con Unión son dos clubes a los que quiero mucho, en los que me han respetado.

-Te ganaste un nombre.

-En Unión hice las cosas bien y así pude pasar a Independiente, pero es obvio que acá fue cuando tuve la chance de explotar, de ser campeón y goleador. Eso me llena. Y soy consciente de que en mi carrera me ayudó muchísimo.

-Hiciste 16 goles en el Apertura 02. ¿Estás en condiciones de repetirlo?

-Hubo pocos goleadores con más de esa cantidad. Es muy difícil alcanzarlos, tenés que estar muy bien para llegar a esa marca.

-¿Y cómo lo hiciste?

-Fue suerte, mucha suerte. Porque lo buscás siempre, y a veces no se concreta. Además, el equipo jugaba muy bien, y cada dos por tres me dejaban mano a mano. El Pocho y el Rolfi en cualquier momento me la servían en bandeja. Son muy pocas las chances que tiene un delantero, y si no las aprovechás, después puede no haber una segunda. Yo trato de ser preciso y estar tranquilo para sacarle el jugo a la oportunidad.

-¿Copiás a alguien?

-Nunca me fijé en tratar de ser como tal. Siempre intenté buscar mi estilo, mejorar día a día. Sí me encantaba el estilo de Francescolli, su tranquilidad, su forma de manejar la pelota, de jugar. Pero no alguien como para decir que querría convertirme en él.

-¿Y vos quién sos?

-Es muy difícil decirlo. Tal vez, no trato de ser un delantero de área. Soy un jugador que, por ahí, se tira atrás a rebotar, al que no le gusta estar mucho tiempo sin tener contacto con la pelota. Es como que no me siento útil y trato de bajar, de tocarla, que vean que estoy. No me siento bien quedándome estático, aunque hay técnicos que lo prefieren y me dicen que es mi lugar.

-¿Quiénes?

-El Tolo, ja... No quería ni que salga del área. Y me pasó con Simeone.

-Ahora, tu mejor rendimiento se dio haciendo lo que no te gusta.

-Sí, el Tolo me cagaba a pedos cuando intentaba tener contacto con la pelota. Me decía que no saliera del área, que iba a tener una, que me quedara ahí porque la iba a meter adentro. Por suerte, le hice caso y ese torneo pudimos explotar todos.

-¿Qué se siente que Gallego te llame para que juegues con él?

-Eso lo pinta como persona, no sólo en lo futbolístico. Es persistente, eh. Bastante persistente...

-¿Cuántas veces llamó?

-(Se ríe) Lo que pasa es que me pudo ubicar una sola vez. Y, encima, no era mi teléfono, así que... ¡Ni me quiero imaginar cómo estaba! Justo me encontró en la casa de mi suegro. No sé cómo hizo para encontrarme. Calculo que habrá hablado antes y llamó sabiendo que yo estaba. Me enteré que me estaba buscando, pero después de que hablamos sé que empezó a volver locos a los dirigentes, a Julio (Comparada), y eso ayudó para que volviera.

-Y tuvo que convencer al presidente...

-Sí, lo sé. Yo no estaba en los planes hasta que el Tolo me pidió. Ahí empezaron los contactos, y se dio... Enfrentar a Gallego y que fuera Independiente el rival era una sensación muy rara, vas en contra de algo que aprecias. Con Unión me había pasado una sola vez.

-A Gallego lo habías enfrentado en México.

-Fueron dos partidos. Y en uno se llevó una patada de recuerdo, porque me pisó la pelota y le metí un patadón en la rodilla. Hasta hoy se acuerda de eso, y ya me dijo que se la iba a cobrar.

-Seis años después, ¿qué Cuqui vuelve?

-Llego con más experiencia, más tranquilo y con las mismas ganas... Y hasta más, porque esto era algo personal. Y como sé que el club no la estuvo pasando bien, a mí me ayuda a tener más ganas de sacarlo adelante, y aportar para ponerlo arriba.

-Como un pacto recíproco para salir a flote los dos.

-Estamos obligados a dar vuelta la página. No tengo que demostrar quién era el de San Lorenzo. Son situaciones y momentos distintos. Quiero tratar de hacer un buen campeonato y sí mejorar porque, digamos, no me fue muy bien en los últimos torneos. Es clave superar, por qué no, la cantidad de goles, el juego y muchas cosas que viví ahí. Hoy estoy contento... Este es un gran grupo y ojalá se revierta lo del Clausura. Y, tal vez, las ganas son mayores por lo que es el club, lo que se merece. Sé lo que vivieron. Y no me gustaba ver esa situación. Creo que ellos deben haber pensado en nosotros cuando fue lo del aeropuerto de Ezeiza.

-Tenés fama de ser bravo. ¿Se habló de más sobre tu personalidad?

-Soy tranquilo pero si me buscan me encuentran. Es obvio, tengo mi carácter y viví muchas cosas. Se dijeron muchas boludeces.

-Y que te gusta la joda...

-No voy a salir a desmentir cada boludez que se diga. Los que están al lado mío saben quién soy. Tengo una familia y no me voy todos los días de joda, porque mi señora me va a decir: "Agarrá el bolso y andate". A los que no conozco y tienen ganas de hablar porque tienen boca, que hablen. Yo hablo en la cancha.

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