Como el gobierno no paga, más de 400 chicos se quedan sin ir a la escuela

En la Provincia dicen que no hay fondos y nadie parece hacerse cargo de la situación. Por iniciativa de los docentes, en la Escuela Media 4 decidieron empezar a trabajar con módulos. Bronca y preocupación de los padres.

En la zona rural todo suele resultar más complicado. Hasta ir a la escuela puede significar un desafío cotidiano. Roberto es el papá de Marcos quien todos los días recorre más de 60 kilómetros para llegar a la escuela. Pero desde el 21 de octubre Marcos, y más de 400 chicos del sector rural del partido, no tiene como hacerlo porque el gobierno de la provincia no abona una deuda que mantiene con los transportistas escolares que cubren los distintos recorridos. El miércoles padres y docentes se reunieron en la Escuela 27, donde funciona la Media 4 –kilómetro 81,5 de la ruta nacional 226-y allí trataron de buscar un paliativo para esta situación. Consultado por La Vanguardia, el director de la escuela secundaria –que funciona también en la Escuela 46-, el profesor Gustavo Loza, adelantó que una de las ideas que surgió junto a los padres es armar módulos para que los chicos no pierdan horas de clase, aunque reconoció que "la escuela y el maestro son insustituibles. No es lo mismo que el chico estudie en la casa, a que lo haga en su ámbito que es la escuela". En la charla que compartió La Vanguardia con docentes y padres todos coincidieron en manifestar que esta es una responsabilidad del Estado provincial. Uno de las mamás explicaba que todos los días sus hijos recorren 18 kilómetros por un camino de tierra y casi el doble por ruta hasta llegar a la escuela, y dijo que es "imposible" que alguien de la familia los pueda traer sino es en el transporte escolar rural. No todos recorren largas distancias, aunque los caminos, montes y cuestas, hacen que cada día sea un nuevo desafío para cientos de chicos del medio rural. En la Media 4 los maestros coordinan a alumnos de diferentes edades –van de los 12 a los 17 años-, ciclos y niveles y motorizan proyectos comunitarios o promueven "el vínculo con la universidad", según cuenta Loza. Esta suma de voluntades caracteriza hoy a la educación en zonas rurales, pero el Estado en muchas cuestiones sigue ausente y no garantiza, como en este caso, el acceso a la educación.

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