Cómo funciona la asistencia y prevención del VIH en la provincia

La labor fue ejecutada por el Ministerio de Salud de la Nación en 21 provincias. En Tierra del Fuego presentaron ayer los resultados, que demuestran aspectos positivos: se entregaron 80 mil preservativos en ese año, un buen acceso a los tratamientos y medicamentos. Y otros sorprendentes, como la «dificultad» para mantener la confidencialidad de casos, discriminación y falta de ginecólogos que quieran atender embarazos de mujeres infectadas.
RIO GRANDE.- Referentes del Ministerio de Salud de la Nación visitaron esta semana la provincia para presentar los resultados de una investigación desarrollada en el año 2007, sobre la respuesta preventivo-asistencial al VIH-SIDA en Argentina y particularmente en Tierra del Fuego.

Mariela Huergo y Vanesa Kaynor, funcionarias de la Dirección Nacional de VIH-SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual, expusieron los datos estadísticos de la investigación realizada a nivel nacional entre agosto y noviembre de 2007. Y sobre el final de la charla las referentes entregaron maletines preventivos al personal que trabaja en áreas de sexualidad, VIH y enfermedades de transmisión sexual.

La investigación trabajó en aspectos vinculados a cuatro ejes, como la accesibilidad de preservativos y material gráfico; el test de VIH con sentido informado; la atención de las personas y de familiares que convivan con el VIH, y la gestión de producción epidemiológica.

La licenciada María José Méndez fue la encargada de realizar esta investigación en Tierra del Fuego, donde se visitaron y encuestaron trabajadores de ocho centros de salud, los hospitales provinciales y el Centro Asistencial Tolhuin, que determinaron que el 60% del sector público de salud fue entrevistado.

Méndez expuso ayer ante personal de salud, educación y otros sectores sobre los aspectos positivos y cuestiones a mejorar por todos los actores involucrados en la problemática, que resultaron del trabajo de campo en esta provincia.

Entre los puntos fuertes el relevamiento describe que en 2007 se distribuyeron en la provincia 80 mil preservativos administrados en las tres ciudades. No sólo en centros de salud sino también en lugares como escuelas secundarias, el municipio, fuerzas de seguridad, comercios, eventos, entre otros.

El 20% se distribuyó en eventos y el 80% en lugares fijos. «Hay una salida con la prevención y el uso del preservativo fuera del sistema de salud», manifestó.

«En este sentido la provincia demostró ir un paso adelante con respecto a lo que ocurre en otros lugares del país, donde la mayor parte se dispensa en eventos y la gente no los busca tanto en puntos fijos. La apuesta es seguir ampliando los lugares de entrega para que esté disponible más fácilmente», dijo.

Entre las cuestiones a mejorar Méndez destacó que hace falta «instalar el tema VIH a través de campañas masivas de comunicación, no como notas aisladas sino como una política a lo largo del tiempo que se reconozca y que se vincule con la problemática».

El acceso al testeo

En la provincia se realizan en los hospitales y en el centro de salud de Tolhuin; las muestras se analizan en los laboratorios. Pero entre los resultados de la investigación se destaca que «la provincia no ha desarrollado una política de promoción de testeo voluntario con centros especializados en 2007».

A favor se observó que no faltan reactivos para realizar los estudios, no hay dificultades en la provisión de medicamentos, aunque sí a veces hay demoras en la obtención de los resultados. «Se conocen, en promedio, en 7 días, pero hubo demoras de 20 días e incluso un mes», dijo.

La relación médico paciente

Otro de los aspectos observados por el estudio fue una insuficiente cantidad de ginecólogos/obstetras que quieran atender mujeres con VIH, relacionado en la mayoría de los casos con el «miedo» al tratamiento de este tipo de casos.

Y aunque la investigadora señaló que parece «ilógico» el documento final, destaca que hay una «dificultad para mantener el secreto profesional respecto de la condición del paciente». Además destaca que hay una «persistencia de actitudes discriminativas dentro de las instituciones».

Finalmente manifestó entre los resultados que hay «dificultad para articular el trabajo entre clínicos, infectólogos con el área de salud mental para la atención de pacientes» y «poco trabajo en equipo en instituciones pero mucho compromiso y esfuerzo individual».

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