Cómo empieza el 2009.

Es año de elecciones y pronósticos. Los principales encuestadores coinciden en que la imagen positiva del Gobierno es estable, aunque sensible a la crisis económica, pero disienten sobre qué puede pasar en las legislativas de este año, la posibilidad de Néstor Kirchner como candidato bonaerense y las chances de una alianza con Carrió a la cabeza.
La imagen de la Presidenta y del Gobierno no van a cambiar mucho en 2009, aunque esto dependerá de la evolución de la crisis económica internacional. Hay mucha polémica sobre el diagnóstico de las elecciones legislativas del año que comienza y distintas opiniones sobre si Néstor Kirchner debe o no ser candidato en la provincia de Buenos Aires. No faltan las discrepancias sobre las perspectivas del peronismo no K y la coalición que hoy lidera Elisa Carrió. Página/12 reunió a seis de los más conocidos encuestadores y les pidió un anticipo de 2009. Opinan Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo; Enrique Zuleta Puceiro, de OPSM; Sergio Berenstein, de Poliarquía; Roberto Bacman, del CEOP; Graciela Römer de Römer y Asociados y Analía Del Franco, de Analogías.

1 ¿Cómo evolucionará la imagen del Gobierno en 2009, después de un 2008 de caída?

Analía Del Franco: –La curva de imagen positiva del Gobierno durante el 2008 mostró una caída fuerte, durante el conflicto del campo, y en el segundo semestre un recupero. Lo que está demostrando que tiene posibilidad de reacción cuando los conflictos se disipan o, como en este último semestre, cuando retoma la iniciativa y se centra en la acción tomando a su cargo los problemas. Como la política de prevención frente al impacto de la crisis financiera mundial.

Manuel Mora y Araujo: –Por el momento no veo razones de que cambie para bien ni para mal. Está en un piso y es difícil que baje más. Que mejore me parece difícil, porque me parece difícil que mejore la situación general y las medidas anticrisis no dan para que mejore. Son medidas que benefician a un sector que no los vota. Por ejemplo, los que por el plan van a tener acceso a un cero kilómetro. La franja que apoya al Gobierno, es decir el tercio más bajo del nivel socioeconómico, tiene como preocupaciones si va a tener trabajo o no y si aumentará o no su sueldo. El Gobierno le está diciendo que hace cosas, tanto para evitar despidos como para mejorar las jubilaciones. Eso puede ayudarlo, pero no lo veo muy relevante. La atmósfera conflictiva que Néstor Kirchner alimenta tampoco ayuda al Gobierno. La gente está cansada de ese estilo. La idea de pelear y polarizar ya no funciona.

Graciela Römer: –Mi impresión es que se mantendrá en los valores entre el 28 y 30 por ciento de imagen favorable, pese a la tregua con el sector del campo. No veo que levante de allí.

Sergio Berenstein: –Depende de varios factores. En primer lugar, del éxito de la política económica del Gobierno, sobre todo para evitar el desempleo y recuperar la confianza de los agentes económicos. El segundo factor es cómo se relaciona el Gobierno con los agentes económicos. Si retoma, por ejemplo, la confrontación extrema con el campo, difícilmente recuperará imagen positiva. En cambio si Cristina llama al diálogo y la concertación, como durante la campaña electoral, puede recuperar terreno. El tercer factor tiene que ver con la corrupción. Cuando la economía se estanca, la sociedad tiende a tolerar menos la corrupción. Eso ocurrió con Menem a partir de 1997 y puede llevar a un plan inclinado muy complejo de remontar.

Enrique Zuleta Puceiro: –La pregunta por la “imagen” del Gobierno no conduce, en las democracias actuales, a un análisis útil para entender la situación electoral y sus posibles proyecciones para el año que comienza. En la actualidad, los estudios electorales utilizan conceptos e indicadores mucho más precisos como, por ejemplo, los referidos a apoyos políticos (political support), a desempeño (performance) o, por supuesto, intención y tendencia de voto. Los apoyos con que cuenta un gobierno poco tienen que ver muchas veces con la “imagen” que se tenga de los jefes de Estado o incluso con la evaluación de desempeño en la función. Ello explica el desempeño electoral de figuras como las de la mayor parte de los presidentes de América latina, casi todos los jefes de gobierno en Europa oriental o los de países democráticos importantes como Francia, Alemania, España o Italia, sin hablar de casos casi de manual como los de Putin o Chávez. Para entender la situación de Cristina Kirchner estas precisiones son fundamentales. Desde el punto de vista de sus apoyos, éstos se han mantenido estables durante todo el año, oscilando entre 60 y 63 por ciento. Lejos, por supuesto, del 72 por ciento con que inauguró su gestión, heredados de la situación de Néstor Kirchner y perdidos entre enero y febrero del 2008. En lo sustancial, este nivel de apoyos no va variar y será uno de los datos políticos más importantes para interpretar la política de los próximos años. Ningún otro líder político, oficialista u opositor logrará capitalizar esta nueva pauta de actitudes y preferencias sociales. La gente cree que la crisis desborda a la política y no le pide a la política más de lo que la política puede razonablemente hacer.

Roberto Bacman: –Sin lugar a dudas el primer semestre de 2008 fue difícil para el gobierno nacional. El conflicto con los sectores del agro fue su principal escollo; luego, el riesgo de inflación tampoco lo ayudó. Sin embargo, a partir de la explosión de la crisis financiera internacional, el Gobierno retomó el centro de la escena y a pura acción comenzó un proceso de recuperación. En los últimos dos meses, la imagen de la Presidenta y el índice de aprobación de su gestión están en pleno crecimiento.

2 ¿Cuál es el pronóstico para la elección de 2009? ¿Quedará un sabor a victoria en el oficialismo o en la oposición?

Zuleta: –Tanto el Gobierno como la oposición avanzan en sus respectivos espacios políticos. El Gobierno logrará una victoria nacional, a pesar de los retrocesos que experimentará en los mayores distritos electorales. Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Mendoza serán distritos favorables al voto opositor y Buenos Aires es una incógnita. Si Kirchner logra unir al peronismo, su victoria es segura. De otro modo, puede haber dificultades serias. Es posible que, como en Venezuela el mes pasado, tanto el oficialismo como la oposición terminen proclamando su victoria, a pesar de sus respectivos retrocesos. El futuro es el de un país cada vez más plural y abierto, donde la polarización electoral poco tendrá ya que ver con un sistema de bipartidismo. Se consolida de modo gradual un sistema de fuertes heterogeneidades, cada vez más pluralista y dinámico.

Berenstein: –Depende en gran medida de lo planteado en la pregunta anterior, es decir de cómo le vaya en la economía, su nivel de confrontación con los agentes económicos y la tolerancia de la sociedad frente a la corrupción. Lo que es seguro es que el Gobierno sufrirá una merma significativa respecto de la elección del 2007, incluso también respecto de la del 2005. Carece de candidaturas atractivas en la mayor parte de los distritos claves, no sólo en la Capital y en Córdoba, sino incluso en la provincia de Buenos Aires. Es cierto que hasta ahora la oposición no logró capitalizar en términos electorales los errores del Gobierno, pero agotado el ciclo de recuperación económica y con recursos fiscales más limitados, es probable que este año sea para el oficialismo similar precisamente a lo que implicó el ‘97 para el menemismo: el comienzo del fin.

Bacman: –Las primeras fotografías anticipadas de la elección legislativa que se avecina dejan al descubierto un escenario que favorece al oficialismo. Las encuestas previas lo benefician, en particular ante la dispersión opositora que aún no posee un neto posicionamiento que implique un modelo de gobernabilidad alternativo al proyecto del oficialismo. Hasta el momento, la principal clave para el desarrollo del proceso preelectoral recae en la forma en que evolucione la crisis financiera internacional. Hasta el momento todo parece indicar que implica una neta oportunidad para el oficialismo: si el temporal se capea, la economía se convertirá nuevamente en consigna de referencia dominante; consigna que, en definitiva, favorece a las posibilidades electorales del Frente para la Victoria.

Mora y Araujo: –Va a ser un resultado ambiguo y dependerá de qué medio lo evalúe. El oficialismo tendrá más votos que los demás, es decir que será la primera minoría. Pero en los hechos va a tener menos que en la elección legislativa de 2005. La única sorpresa mala para el Gobierno sería que se produzca una coalición amplia de la oposición en la provincia de Buenos Aires. Por ahora no la veo. Si no se arma esa coalición, reitero, la primera minoría será el Gobierno.

Römer: –El 2009 depende más de la oposición que del oficialismo. La oposición tiene posibilidades de ganar las legislativas si logra acuerdos partidarios que le permitan llegar a superar alrededor del 30 por ciento de los votos que el oficialismo tiene casi asegurados.

3 ¿Surgirá un peronismo no kirchnerista como fuerza de importancia?

Del Franco: –Por el momento desde la opinión pública no se percibe claramente ese espacio. Aparecen sólo dirigentes, con una alta disparidad en su consideración popular, lo que hace difícil predeterminar si su unión captará o expulsará la voluntad de voto del electorado preferentemente cercano al peronismo.

Mora y Araujo: –No lo veo. Veo al peronismo no K más bien fragmentado. En la provincia de Buenos Aires, tal vez bajo el liderazgo de Felipe Solá, pero sin proyección nacional. Si el peronismo no K se instala solo en Buenos Aires no tendrá otro camino que ir en la coalición polarizante con Carrió y un sector de la UCR. En el resto del país no lo veo.

Berenstein: –Cuando el peronismo huele que se agota un proyecto de poder, tarda muy poco en reinventarse, realinearse, rearticularse y regenerar otra alternativa, que puede o no ser exitosa. No hay duda que surgirá una fuerza superadora del kirchnerismo dentro del peronismo. La pregunta es si esto ocurrirá en el 2009 o un poco más adelante.

Römer: –No me parece. El espacio anti K, con miras a las próximas elecciones, es decir en el corto plazo, va a ser ocupado, como en 1997, por la oposición. Como cuando ganó Graciela Fernández Meijide. De los resultados de 2009 dependerá o no el surgimiento de liderazgos alternativos al kirchnerismo. Hablo de liderazgos de importancia, con fuerza, no antes.

Bacman: –En el contexto de la crisis de los partidos políticos de nuestro país el crecimiento de un peronismo no kirchnerista es una realidad. Aún no ha encontrado un formato definido que le permita trascender las realidades provinciales. Si el Gobierno controla los resortes de la economía durante el primer semestre del próximo 2009, es muy difícil que crezca electoralmente de manera significativa.

4 ¿Qué perspectivas le ve a la alianza Carrió, radicalismo, socialismo?

Mora y Araujo: –El socialismo fuera de Santa Fe no suma y hay que preguntarse si en Santa Fe va a estar o no. El radicalismo tampoco está muy claro. El Comité Nacional juega un partido, pero hay otro sector muy piantavotos, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, que habrá que ver qué hace. Sí tiene posibilidades en Córdoba y en la Capital Federal. Pero aun así no es una coalición que vea fuerte. La verdad es que los votos radicales los tiene el radicalismo K y no se sabe si va a estar en esa coalición.

Römer: –Para estas elecciones legislativas, bastantes perspectivas. El problema no son las listas conjuntas, sino la competencia en esa coalición por los liderazgos en una posterior campaña presidencial.

Del Franco: –Puede ser una opción atractiva, considerando que se trata de elecciones legislativas. La duda es si puede consolidarse en un discurso único que exceda el anti-oficialismo per se y a la vez supere la idea de una unión electoralista. Estas uniones son eficaces cuando hay una alta demonización del oficialismo. Pero ya dijimos que éste tiene la oportunidad en el 2009 de fortalecerse a partir del buen manejo en el marco de la crisis mundial.

Bacman: –Ya lo respondí en anteriores ocasiones: esta alianza está muy lejos de representar el posicionamiento que alcanzó a fines de la década del noventa la primera Alianza. Por estos tiempos sólo representa una opción de neto corte opositor de alcance crítico; tampoco posee un claro modelo que signifique una nueva alternativa de gobernabilidad. Al igual que con el peronismo no K, la construcción de tal alternativa es un desafío importante, en particular ante una crisis que, resuelta, será un elemento a favor del oficialismo.

Zuleta: –La alianza entre Carrió, el radicalismo y el socialismo tiene en las elecciones del 2009 un terreno y una oportunidad ideal. Son elecciones en las que no se vota Poder. Ideales para un voto de protesta o para la expresión de un reclamo de mayores equilibrios institucionales como el que formulan vastos sectores, sobre todo en las grandes ciudades del país. Quien reclame el voto en la próxima campaña no tiene por qué hacerse cargo de las consecuencias del resultado.

Berenstein: –Tiene enormes desafíos: demostrar que no se trata de una nueva Alianza, que tiene vocación y capacidad de gobernar la Argentina, que puede conformar un plantel de gobierno con ideas claras y figuras adecuadas para reconstruir el frágil tejido institucional, que quedará aún más debilitado de lo que está ahora. Sin embargo, queda un largo camino por recorrer. Además, es importante encontrarle un lugar al que hoy por hoy es por lejos el político argentino de mejor imagen positiva: el vicepresidente Julio Cobos.

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