Como Cristina, Celso Jaque sucumbe al peso de su familia en el Gobierno

Los problemas que le provoca el cuñado Ricardo Landete al gobernador parecen una copia local de los condicionamientos que Néstor Kirchner le impone a su esposa, la presidenta de la Nación. Las maniobras para convencer a Jaque de echar al subsecretario de Planificación de Salud tras la polémica por el tomate triturado trucho y el mensaje sin tapujos de los intendentes del PJ.
El gobernador va a terminar pareciéndose tanto, pero tanto a los Kirchner, que nunca más nadie va a poder poner en duda su pertenencia política.

Hasta el hartazgo se ha dicho a nivel nacional que Cristina Fernández tiene un gran problema para gobernar: su marido, el ex presidente Néstor, quien le quita casi todo el liderazgo.

Pues bien, en el caso del mendocino, se nota que el mandatario también está muy condicionado por su familia. El agravante es que Ricardo Landete es funcionario (Néstor K teje desde afuera del Gobierno), más específicamente subsecretario de Planificación del Ministerio de Salud.

Nadie puede saber hasta donde llegan realmente los condicionamientos que le impone a Jaque un funcionario de segunda línea, cuyo poder es mayor al que representa su cargo: "ejerce" de cuñado del gobernador. Pero basta para graficar que el mandatario llegó a romper una silla de su despacho por culpa de su pariente, cuando lo más sencillo habría sido remplazarlo, ya que no es una pieza fundamental de la cartera sanitaria.

Por culpa de Landete, hermano de su mujer Liliana, el Ministerio de Salud vive una verdadera parálisis. Es que a la eterna interna con el ministro Sergio Saracco (una situación apenas disimulada, que empezó desde el primer día de la gestión), desde hace 48 horas se ha sumado que todos hablan allí del tomate triturado trucho que el funcionario vendió en Neuquén. Y eso les quita atención a problemas como la falta de camas en los hospitales y las necesarias campañas de prevención ante males que pueden venir, como el dengue.

La única respuesta de Jaque ante esta situación ha sido la apertura de un sumario sobre Landete, que parece una salida elegante, antes que una muestra de autoridad y transparencia. Y que podría demorar un mes más -hasta que exista alguna conclusión de dicho sumario- la parálisis del sistema sanitario.

Pero con Jaque y con la familia, como con Cristina y su marido Néstor, al parecer no se puede. En tren de trazar analogías con el kirchnerismo, parece que correr a Landete en Mendoza fuera como desplazar al inamovible secretario de comercio Guillermo Moreno en la Casa Rosada.

Desde por lo menos este miércoles en la noche, en el propio Gobierno vienen tratando de romper la pared que separa el despacho gubernamental del mundo real, para que Jaque se convenza de que debe expulsar a su cuñado.

Una de esas maniobras fue el amague de renuncia del otro subsecretario de Salud, Pedro Masman, quien con este gesto buscó convencer a Jaque de la gravedad del cuadro.

Masman milita en el sector azul del PJ, y proviene de Maipú, como el fuerte cacique Adolfo Bermejo, por lo cual el pedido de renuncia podía significar una señal del intendente al gobernador.

El tímido globo de ensayo fue lanzado anoche y apañado por otros funcionarios del Ejecutivo, que le dieron difusión. Pero Jaque ni se inmutó.

Es que en cierto modo es ilusorio pensar que una maniobra de este tipo puede torcer el pensamiento de Jaque, cuando otras, mucho más frontales, han fracasado.

Hace más de un mes, apenas los grandes medios pusieron foco en la interna del Ministerio de Salud, el intendente de Las Heras y futuro presidente del PJ provincial, Rubén Miranda, le recomendó a Jaque directamente que "echara a los dos (por Saracco y Landete)".

Y hoy los misiles (en el propio día de cumpleaños del gobernador) fueron múltiples: un cada vez más osado vicegobernador Cristian Racconto pidió soluciones urgentes para la crisis interna del Ejecutivo y sugirió de qué tipo tienen que ser: "No se pueden perdonar determinados actos", afirmó.

A lo que hay que agregar el mensaje clarito, del propio Bermejo en Maipú: "En casos similares en mi departamento, como ya lo expresó alguno que otro intendente, yo hubiera cortado por lo sano, suspendiendo el trabajo de todo el equipo", dijo hoy el cacique, durante un acto en su departamento.

A gritos y ya sin ningún tapujo, el PJ hace sus últimos esfuerzos para marcarle el camino a Jaque. Pero el gobernador es impenetrable.

Tan terco, quizás, como Néstor Kirchner, su líder político nacional.

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