Como una bola de nieve

Por: Ricardo Roa

Moreno lo hizo: creada en tiempos de Menem para regular la comercialización agropecuaria, la ONCCA es hoy una enorme caja de subsidios. Entre 2007 y lo que va de este año otorgó 5.712 millones de pesos, casi 1.500 millones de dólares.

Un organismo que distribuye tanto dinero a empresas y productores necesita una gestión muy rigurosa para que no se filtre la corrupción. Y eso es lo que está saltando a la luz. Clarín había informado sobre un pago irregular y horas después un ejército de inspectores allanó la redacción del diario. Una coincidencia increíble.

Esos agentes responden al funcionario que dirige la AFIP y controla la ONCCA, ahora imputado por la Justicia (ver Operativo en Clarín: el juez imputó a Echegaray y podría indagarlo). Doble función que cumple Ricardo Echegaray, un hombre del riñón de Kirchner y trato directo con la Presidenta.

Ayer se conocieron otros tres casos de corrupción. Esta vez no fue Clarín el que ventiló las nuevas compensaciones truchas sino el mismísimo Boletín Oficial (ver pág. 12). Allí la ONCCA se autoincriminó para anticiparse a otra denuncia periodística. Canceló de apuro dos pagos que ya había autorizado y exige la devolución de otro, por un millón de pesos, a un pescador desocupado que sirvió de pantalla en la operación.

Los cuatro casos tienen un denominador común: el engorde intensivo de ganado en feedlots. La culpa no es de este sistema, más productivo que el tradicional y con el beneficio extra de liberar cientos de miles de hectáreas a la agricultura.

El problema está en la maraña de subsidios que la mano de Moreno ha tejido para pisar el precio de los alimentos. Tan irracional y descontrolado como el que se aplica en los servicios: en los hechos, todos benefician más a los sectores de mayores recursos que a quienes menos tienen.

Comentá la nota