Como árbitros en el Congreso

En la nueva conformación parlamentaria, los legisladores de centroizquierda sumarán unas 17 bancas, pero no actuarán en forma conjunta. Algunos se agruparán con Solanas y otros con Sabbatella. Las diferencias parecen ampliarse con la expansión de sus partidos.
Unos diecisiete diputados de distintas fuerzas de centroizquierda se convertirían en árbitros de muchas de las decisiones parlamentarias tras el recambio legislativo del 10 de diciembre, pero no actuarán juntos en un solo bloque. La mayoría reivindica su autonomía política, aunque las posturas frente a distintas decisiones del Gobierno dividen aguas en el heterogéneo abanico. Muchos de ellos se reagruparán en el Congreso alrededor de los dos dirigentes que, en las últimos comicios, encabezaron distintos frentes electorales que contienen en su seno casi las mismas fuerzas políticas de un lado y otro de la General Paz: Fernando "Pino" Solanas, con el porteño Proyecto Sur, y Martín Sabbatella, con el bonaerense Nuevo Encuentro. Las diferencias entre ambos dirigentes parecen acrecentarse con la expansión territorial de sus propias fuerzas políticas.

El diezmado centroizquierda volverá a tener una codiciada representación parlamentaria tras el próximo recambio legislativo. Con el kirchnerismo disminuido numéricamente –ya sin una abrumadora mayoría para imponer por sí solo las iniciativas del Gobierno– y con la oposición fragmentada, el espacio progresista podría inclinar la balanza hacia uno u otro lado en los proyectos más disputados en la Cámara baja. Pero ese mismo espacio no tendrá una conducción ni una visión común.

Proyecto Sur (PS) armará su propio bloque, con Solanas a la cabeza. A él se sumarán los otros tres diputados electos por la Capital en las elecciones de junio pasado: la socióloga Alcira Argumedo, Jorge Cardelli, de Ctera-CTA, y Liliana Parada, de Solidaridad e Igualdad (SI). Además del referente de Buenos Aires para Todos, Claudio Lozano, economista de la CTA.

Solanas y su principal socio, el Partido Socialista Auténtico (PSA), aspiran a consolidar el núcleo duro de su propuesta política antes de abrir cualquier posibilidad de alianzas. Aunque auguran una articulación legislativa con los otros sectores de centroizquierda, miran con recelo a aquellos que tienen una visión más flexible con el Gobierno. Dentro de una semana, el PS hará pública su propia agenda parlamentaria, que incluirá una veintena de proyectos: "Vamos a proponer una agenda política que tenga como estrategia la cuestión social, la recuperación de los recursos naturales y la democratización. Confluiremos con todos los que banquen estos objetivos", dijo Lozano a Página/12.

Pero el bloque de Solanas no incluirá a todo el SI, que acompañó a ambos frentes electorales. Por ahora, Eduardo Macaluse intentará mantener la independencia en un bloque que quedará notablemente disminuido en diciembre: de ocho diputados, sólo conservará dos. Dentro de la novel fuerza política que armaron los ex miembros del ARI también se dividen opiniones sobre las posturas de Solanas y Sabbatella.

"Rasgos de identidad"

El intendente de Morón encabezará el bloque de NE junto a Graciela Iturraspe, integrante de la CTA y alineada con la agrupación política bonaerense que encabeza Víctor De Gennaro (Instrumento Electoral para la Unidad Popular). Ahí también se incorporarían las diputadas de Libres del Sur (que también formaron NE) Victoria Donda y Cecilia Merchán. "El objetivo es tratar de articular un trabajo parlamentario conjunto con todos los diputados de centroizquierda, que intervenga con fuerza en el debate público defendiendo sus propios rasgos de identidad. Que proponga su agenda legislativa con autonomía de las fuerzas tradicionales, que enfrente las iniciativas que considera negativas y aporte y mejore proyectos que considera positivos, como lo hizo durante el debate de facultades delegadas y la ley de comunicación audiovisual", afirmó Sabbatella a Página/12.

Hacia este reagrupamiento miran con simpatía la porteña Vilma Ibarra y la fueguina Nélida Belous, que responde a la gobernadora Fabiana Ríos. Aunque ninguna definió nada todavía.

Como tampoco está decidido qué harán los díscolos socialistas bonaerenses Ariel Basteiro y Jorge Rivas, que hasta ahora comparten bloque con Ibarra, Donda y Merchán. Mucho menos cómo actuarán frente a este reacomodamiento el ex kirchnerista Miguel Bonasso y el cooperativista Carlos Heller, que llega a Diputados de la mano de un frente K porteño.

Pese a que nadie duda de que coincidirán en más de una iniciativa, las diferencias parlamentarias entre Solanas y Sabbatella se proyectan en el armado territorial de ambos grupos.

Para consolidar su estructura territorial y mantener las adhesiones que logró en la compulsa electoral, el NE armó su mesa provincial con todos los integrantes del frente: EDE (el partido de Sabbatella), LS, SI, Instrumento y PC. En tanto, Sabbatella recorre las provincias para fortalecer su propia fuerza política. La semana pasada regresó de Entre Ríos, donde dejó conformada la junta promotora de EDE. Pero ya relegó aquellos distritos donde sus socios de la CTA (tanto Hugo Yasky como De Gennaro lo respaldaron en Buenos Aires) desarrollan una experiencia política propia: como Capital, con Proyecto Sur, o Neuquén, con el UNE.

Solanas, por su lado, aspira a transformar el territorio bonaerense en uno de sus bastiones. Encabezó un acto por el 17 de octubre en La Plata y prevé muchos más en la provincia. También diseñó un itinerario por el país uniendo sus dos pasiones: el cine y la política. Tuvo un buen resultado en Rosario (durante las elecciones provinciales), donde PS logró una banca de concejal enfrentando al socialismo. Aunque luego se reunió con el intendente socialista Miguel Lifschitz y se frustró, por razones de agenda del gobernador, un encuentro con Hermes Binner.

Mientras sus propuestas políticas se expanden por cuerdas separadas, más difícil aparece la posibilidad de unir a Solanas y Sabbatella en el Congreso.

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