Cómo fue el acuerdo que complica la gestión de José

Cómo le sacaron la presidencia del HCD al eseverrismo. Los errores propios y el mérito ajeno. El futuro del Gobierno local y los manotazos de última hora. Punto por punto.
"Era lo mejor, porque no se podía hacer otra cosa". A las 21:00, cuando quedó definida la votación que les arrebataba la presidencia del Concejo Deliberante, los eseverristas largaban esa frase, que no se sabrá nunca si era conformidad extrema o auto-convencimiento obligado.

Un armado muy deficiente y una operación de un nivel mucho más bajo de lo que se esperaría en un Gobierno del que fue un senador rapidísimo les arrebató la conducción de un cuerpo que, encima, ahora dispone de una mayoría opositora animada para bloquear cualquier acción seria de gestión.

Varios componentes incidieron en semejante resultado. Muchos son propios. Otros de ex aliados o cercanos. Y los terceros son mérito de los opositores.

Vayamos por parte.

Primero los propios, que son imputables al eseverrismo. Pueden resumirse en una síntesis: el Gobierno está cada vez más encerrado sobre sí mismo, y mide mal las consecuencias de sus decisiones. Puesto el resultado de la noche del lunes, es increíble que un Gobierno de un Municipio como Olavarría no haya podido atar un solo voto más que los que tenía desde el arranque, con la amplísima disponibilidad de recursos con los que cuenta.

Como en todo armado político complejo (como el de la definición de una Presidencia deliberativa), no hay una sola decisión en juego. Pero si debe cerrarse un diagnóstico el que cuadra es uno solo: excesiva confianza y errores de armado.

Sólo eso explica que en los días previos los intentos por sumar a algún otro hayan sido de baja calidad en la operación. Los pedidos del voto a Gustavo Alvarez (el único kirchnerista del recinto que no es oficialista pero no apuesta a la destrucción de José) hayan sido tan débiles y tardíos. Y que hayan tenido como respuesta un lógico (y demoledor) "muchachos, me hubieran venido a ver antes, no a último momento".

Encima a Alvarez no le convencía para nada que el oficialismo pensara en una opción superadora del Concejo: la poda de recursos para el HCD que el Intendente mandó en el Presupuesto 2010 cerrado y sin debate hizo pensar a todos que el Concejo sería poco más que cartón pintado.

El oficialismo tampoco apeló a la carta de urgencia total, que implicaba una derrota menor: ofrecerle la presidencia a Julio Alem, el único que podía dudar y pensarlo, porque ya estaba en el cargo.

Caídos Alvarez y Alem de la mesa, no había más solución: Santellán había decidido la abstención en un plenario del PJ, y por eso su paso al costado es irreversible.

Dos cosas dejan en pie la indiferencia del sindicalista y su grupo político, que no movieron un dedo por la suerte del Intendente.

Una, que su referente Isidoro Laso crece en poder y autonomía en la Sección, y desde Olavarría ya no pueden decirle qué hacer, ni reclamarle que alinee al sindicalista.

Otra, que el eseverrismo es confuso, y no está prolijamente alineado con Néstor Kirchner: sus coqueteos con Sergio Massa, sus operaciones con el cobismo que luego negó, su diálogo con el macrismo que aún no negó lo hacen cada vez menos confiable para el kirchnerismo, que no se convenció de apretarle las tuercas a Santellán. Y lo dejó hacer.

Enfrente, un armado de sectores que mostraron los dientes. ¿Quiénes dieron la puntada final? Todo indica que al acuerdo lo cerraron la diputada nacional Gladys González (Pro, Mauricio Macri) y el diputado nacional Juan Carlos Morán (GEN, Margarita Stolbizer).

En la noche del lunes, en los dos sectores políticos, incluso a nivel provincial, festejaban lo que había pasado en Olavarría: "le sacamos el Concejo Deliberante al fundador del Grupo Olavarría, en Olavarría, la Ciudad que saltó al kirchnerismo", se regocijaban como si ya le hubieran birlado la Intendencia a José Eseverri.

Es cierto que los dominaba un ánimo revanchista y de golpe de efecto. Pero el eseverrismo también conocía eso, y jugó con displicencia.

Una muestra de la debilidad (y la desesperación) del eseverrismo en el tramo final, cuando se enfrentaba a un armado insuficiente: la diputada provincial Alicia Tabarés presionó a la concejal del Pro, Carola Patané, tratando de hacerle creer un "hablé con Mauricio Macri y me dijo que nos tenés que votar a nosotros".

Patané dudó, pero un llamado seco la hizo entrar en razones: "votás lo que arreglamos –le hizo llegar su jefa, Gladys González-. Eso de que alguien habló con Mauricio es una pavada. Yo cerré todo con Morán y no hay cambios", le marcaron.

Un dato más que apoya la sensación de que el Intendente está a las puertas de un camino complicado y su entorno comete errores serios al tratar de despejar las malezas del tramo restante hacia la relección.

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