Un comienzo agitado

En sus primeros seis meses en el poder, Obama debió hacer frente a conflictos en todas las áreas de gobierno, muchos heredados de la gestión anterior.
Economía

* Lo bueno

Vendió con eficacia el plan de estímulo a los norteamericanos.

El sistema financiero y ciertas empresas de la economía real reaccionaron con presteza (por ejemplo, Goldman Sachs, General Motors).

Llamó a los norteamericanos a fomentar una economía "más verde".

* Lo malo

El desempleo crece sin pausa, hasta el punto de que ya se considera la necesidad de un nuevo plan de estímulo.

El déficit público sería superior al esperado, que ya era gigantesco. Varios sectores, incluso demócratas, lo acusaron de haber sido indulgente con los banqueros, a quienes culpan del crac financiero.

Política

* Lo bueno

Su popularidad se mantiene casi intacta.

La fortaleza partidaria y legislativa de los demócratas hace que los republicanos no encuentren su rumbo.

* Lo malo

Varias designaciones ministeriales controvertidas al principio de su mandato pusieron en duda su promesa de transparencia.

El tono de la política de Washington es todavía agresivo y partisano, a pesar de que, en su campaña, prometió a quien quisiera escucharlo que lo cambiaría.

Política interior

* Lo bueno

La nominación de una hispana en la Corte Suprema de Justicia.

La probable investigación de los supuestos abusos en cuestiones de seguridad nacional, durante los años de George W. Bush.

* Lo malo

La demora en lanzar la reforma del sistema de salud y de seguridad social, el tema más delicado hoy para los norteamericanos.

Su prometida reforma inmigratoria todavía no es una prioridad para la Casa Blanca.

Política exterior

* Lo bueno

Cierre de Guantánamo y fin del programa de interrogatorios de la CIA.

Gestos de distensión con Cuba.

Acercamiento al mundo árabe.

Acuerdo con Rusia por desarme nuclear.

* Lo malo

Reacciones tibias ante las crisis de Honduras y de Irán.

Repunte de la violencia en Irak y en Afganistán.

Falta de una política exterior definida, alimentada por desentendimientos entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Comentá la nota