Comienzan a declarar los 43 testigos de la causa Bustos

El "interrogatorio" hecho al principal testigo en el juicio por el secuestro y homicidio del escribano Aldo Melitón Bustos, el lunes pasados pareció alimentar la desconfianza de la querella y los organismos de derechos humanos hacia el presidente del Tribunal, Roberto Frías. Hoy, comienzan a declarar el resto de los 43 testigos del juicio.
"¿Porqué no acudió a Gendarmería? Los gestos y el tono de la voz del juez Frías -casi al término de la audiencia del lunes pasado- parecían convertir la pregunta en un reproche hacia el hijo del escribano, Raúl Federico Bustos, quien hacía minutos acababa de narrar cómo había abierto, en las primeras horas del 2 de febrero de 1978, la puerta a los secuestradores de su padre.

Durante tres horas y media, Bustos contó lo que vivió en Tartagal, desde que su padre comenzó a recibir amenazas verbales y por escrito, hasta que tres hombres lo llevaron en calzoncillos, camiseta maya y descalzo a bordo de un Dodge 1500 amarillo.

Una frase dicha por Bustos entre medio de su relato fue tomada por el juez Frías para iniciar el interrogatorio que sobrepasó en dureza al de los abogados de la defensa de los acusados.

El hijo del escribano -de sólo dieciséis años cuando secuestraron a su padre- había relatado cómo junto a su madrastra -Eva Carrillo- siguió en un Torino al Dodge amarillo por la ruta, hasta que vió que el automóvil doblaba en U.

En ese momento, dijo en su testimonio, decidió volverse y dejar a su madrastra en la Policía para que hiciera una denuncia.

Luego de llamar a su tío Herlado, agentes de la policía lo vinieron a buscar para que hiciera su declaración. "Me metí en la boca del lobo", añadió.

De esa expresión se tomó el juez para preguntarle porqué no había ido entones a Gendarmería, una fuerza de la que -dejó deslizar en un momento- tenía algún motivo para no tenerle miedo.

Fue el momento más tenso de la audiencia, pues las preguntas parecían calificar como inexplicable el comportamiento del hijo del escribano y exculpar a Gendarmería de la represión. "Señor juez, está probado que todas las fuerzas de seguridad actuaron coordinadas en la represión", dijo el abogado de la querella, David Leiva, luego de impugnar las preguntas del juez, quien no le hizo lugar.

El juez, sin embargo, no paró de requerirle a Bustos las razones de su comportamiento en esa madrugada en la que vio cómo raptaron a su padre. "¿Por qué no gritó cuando se lo llevaron a su padre? ¿Porqué no pidió ayuda a los vecinos? Porque cuando a alguien le entran a robar, es común que se pida ayuda".

A través de una pregunta, el fiscal Villalba instaló la respuesta más plausible. No eran simples ladrones, sino "los representantes de la autoridad" quienes se había llevado a su padre, lo que le inhibió a ese adolescente de 16 años de armar un escándalo y pedir ayuda a gritos. Raúl Federico, notoriamente sorprendido por la andanada de preguntas acerca de los motivos de su comportamiento, sólo atinó a decir: "Mire señor juez, no sé porque en ese momento actué como actué".

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