Comienza hoy en Santa Fe el primer juicio por trata de personas del país

Las audiencias comenzarán a las 8.30 y deberán declarar 20 testigos. Es el primer juicio por trata en el país desde la nueva tipificación del código penal que define al delito. Hay una mujer imputada y dos víctimas, una de las cuales –menor de edad – está desaparecida. Por disposición del Tribunal Oral Federal, el debate no será público. Mañana podría leerse la condena.
El primer juicio por un caso de trata de personas en el país comenzará mañana en nuestra ciudad. Las audiencias comenzarán a las 8.30 y el debate no será público, sino a puertas cerradas, por disposición del TOF, atendiendo que hay una menor involucrada como víctima, desaparecida desde marzo de este año.

El juicio iba a comenzar el 29 de octubre pasado, pero se pospuso para hoy. Fuentes judiciales estiman que la sentencia será leída el viernes y los fundamentos dentro de una semana. El Tribunal estará conformado por los jueces José Escobar Cello, María Ivón Vella y el rosarino Omar Digerónimo. El fiscal será Martín Suárez Faisal y la defensoría oficial estará a cargo de Mariana Rivero y Hornos.

La causa tiene como principal imputada a Julia Nuñez, una mujer de 55 años acusada de captar a dos chicas, uno de ellas menor de edad, para entregarla a una red prostibularia que operaba en la localidad de América, provincia de Buenos Aires. Mañana se escucharan los testimonios de 20 personas. La Fiscalía del Tribunal Oral Federal -como es de práctica- evaluó la posibilidad de abreviar el juicio y acordar con la defensora oficial de la imputada una pena de prisión. Pero ello no fue posible, puesto que el código procesal penal establece que en tal caso la sanción debe ser inferior a seis años. De acuerdo a las actuaciones que evaluaron los jueces del TOF, la pena puede superar los 10 años.

La investigación se inició el 9 de enero de este año en la ciudad de Coronda, cuando una mujer llamada Carmen Acosta puso en conocimiento de dos efectivos policiales la ausencia del hogar y desconocimiento del paradero de su hija, Carolina F., de 13 años de edad. Allí comenzó un preciso sumario de prevención guiado por la comisario Sonia Acosta y la oficial auxiliar Delia Baella, de la Comisaría Primera de esa ciudad, que pudieron establecer la principales líneas reinvestigación por donde terminaría resolviéndose el caso.

Aunque en principio hubo entredichos entre el padre y la madre de la menor de edad, quedó claro una situación concreta: una mujer había ido hasta una villa corondina a captar chicas con la promesa de emplearlas para trabajos domésticos en Santa Fe. Julia Arminda Nuñez se llevó de la casa paterna a Carolina el 18 de diciembre de 2008 y prometió regresarla para las fiestas de fin de año.

La policía labró las primeras actuaciones tras la denuncia y al día siguiente de la exposición de búsqueda de paradero (el 10 de enero), la madre se rectificó en sede policial y quedó en claro que había entregado a la pequeña y que su marido lo desconocía. Los pesquisas se contactaron con varios testigos que dieron cuenta que la chica habría sido drogada con Dioxepan y violada en una casa de campo de Barrancas, pero esto último no fue probado. Una eficaz tarea de rastreo de eventuales conocedores de extraños movimientos permitió apuntar a la figura de un guardia cárcel del penal de Las Flores, Jorge Toledo, quien le prestaba su celular a un interno del pabellón 9, Héctor Rousselot. Éste se comunicaba por mensaje de texto con una tal Julia, domiciliada en Cabaña Leiva. Un mes después, el 11 de febrero Julia Nuñez fue arrestada y una semana más tarde la investigación llegó al juzgado de Jorge Patrizi que realizó las indagatorias.

Los hechos

Para la justicia esta probado que Julia Nuñez utilizó un ardid para captar a Carolina F. como primer paso de ingreso al mundo prostibulario. La mujer dijo que se valió de un contacto común entre ella y el rufián, un preso de la cárcel de la Los Flores Héctor Rousselot, quien aconsejó a Nuñez (según sus dichos) a buscar a las chicas en la zona marginal de Coronda. Una vez en su poder, la chica iba a ser entregada a Juan Ramón "El Pollo" Rojas, un rufián de Playa Norte que estuvo prófugo hasta hace un mes, cuando fue detenido en provincia de Buenos Aires. Nuñez lo sindicó como el "fiolo explotador".

La causa tuvo un giro favorable -en cuanto a la comprobación del delito- cuando se agregaron otras denuncias que comprometían a Nuñez. El 9 de febrero la mujer se presentó en la casa de una joven de 19 años, Viviana Ruiz, en la localidad de Recreo. Se entrevistó con la madre con el mismo vil propósito: ofrecer un empleo domestico con la promesa de un pago de $400 mensuales, comida y ropa. Esa noche le entregó a la chica, mamá de una niña, a Rojas en la estación de servicios de Avenida Gorriti y Blas Parera.

El Pollo llegó en un remís, junto a otro hombre y dos chicas. Al día siguiente Ruiz fue llevada a la casa de Rojas y abusada. El "Pollo" la trasladaría después a Trenque Lauquen y de allí a la localidad de América, para explotarla en el Cabaret "Mimo". Insólitamente, antes eludió un allanamiento policial cuando tenía retenida a la joven en su casa de Riobamba al 8.600. Esa vez escapó con Ruiz por los fondos, en dirección al río.

En el cabaret de América, Ruiz conoció a Carolina F. , a quien le decían "la turca". Pero el Pollo la tenía amenazada con la idea que si no hacía lo que él quería se vengaría con su pequeña hija. Rojas recibió un llamado de Santa Fe donde le decían que traiga a la chica (por Carolina) porque el asunto "estaba complicado". El proxeneta dejó uno de sus celulares al descubierto y Ruiz aprovechó el descuido del apuro del rufián para llamar a su madre y decirle lo que pasaba. Hizo otro llamado al 101 de la policía de América (partido de Rivadavia, en Buenos Aires). Los agentes llegaron y le tomaron declaración a Ruiz, a las otras chicas explotadas y al dueño del local.

El 19 de febrero, Carolina F. se presentó espontáneamente en el juzgado de menores de la ciudad de Santa Fe, a cargo de Susana Giordano de Bilicich, acompañada por una hermana de 29 años, residente en Santo Tomé. Dijo allí que no quería volver a su casa porque su padre y sus hermanos "la fiolaban" y abusaban de ella. Señaló también que conoció al "Pollo" Rojas porque era amigo de su novio y que era de confianza. Culminada la audiencia, la jueza se declaró incompetente y giró las actuaciones al juzgado de instrucción que gestiona Jorge Patrizi. El magistrado dispuso el traslado de la niña a la Casa de la Joven, dependiente de la Subsecretaría de la Niñez y la Adolescencia en Santa Fe. La menor se escapó por los techos de institución estatal y desde entonces se desconoce su paradero. Patrizi supo que entre sus manos circulaba un expediente que debía sustanciarse en la esfera federal, se declaró incompetente el 26 de febrero y giró las actuaciones al juzgado federal Nº 2, a cargo de Francisco Miño, quien estaba de turno el 9 de enero cuando se iniciaron las actuaciones prevencionales.

En marzo la justicia federal activó las diligencias y ordenó que se le tome declaración indagatoria a Julia Nuñez y a Héctor Rousselot. La primera, señalada como la encargada de captar. Rousselot, que cumple condena en la cárcel de Las Flores y gozaba del beneficio de las salidas transitorias, era –según los dichos de la imputada – el nexo entre Nuñez y Rojas, hasta hoy prófugo. El convicto (condenado a 17 años de encierro por homicidio) señaló que conoció a Nuñez por su madre y que la relación que los unía era comercial, él fabricaba carteras en la cárcel y Nuñez las vendía.

El 31 de marzo pasado, los familiares de las dos chicas reconocieron a Nuñez en rueda de personas y el 6 de abril Miño procesó a la mujer y le dictó – increíblemente- la falta de mérito a Héctor Alfredo Rousselot.

La ley que pena la trata de personas engloba todo lo descripto hasta el momento, puesto que el código penal expresa: "el que ofreciere, captare, trasnportare, dentro del país o, desde o hacia, el exterior, acogiere o recibiere a personas menores de 18 años de edad, con fines de explotación, será reprimido con la pena de 4 a 10 años de prisión. La pena será de 6 a 15 años cuando la víctima fuera menor de 13 años".

La Fiscalía Federal señaló con certeza que en los dos casos aparece la explotación de la víctima para ejercer la prostitución, "la que generalmente se logra mediante amenazas hacia su persona o parientes lejanos". De acuerdo a lo informado por la Unidad de Asistencia para la Investigación de Secuestros Extorsivos y trata de personas (Ufase), que depende de la Procuración, desde junio de 2008 a septiembre de este año fueron rescatadas 329 víctimas del negocio de la trata. El 80% eran mujeres y 4 de cada 10 personas rescatadas eran menores de edad.

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