Comienza negociación con holdouts para normalizar u$s 30.000 millones en default

El canje con bancos tuvo una aceptación de 80%. Si hay acuerdo con los holdouts, se facilitará el retorno a los mercado y a créditos del FMI y otros organismos
Envalentonado por el éxito del canje de préstamos garantizados, en el Gobierno ya desplegaron las velas para encarar lo que consideran será la pelea de fondo en materia de deuda durante 2009: la negociación con los holdouts. Fuentes oficiales confirmaron a El Cronista que en los próximos 15 días se avanzará en este sentido, y que esperan lograr resultados concretos antes de mediados de año.

En la jerga financiera se denomina holdouts a los acreedores que rechazaron el canje de deuda en default de 2005. El monto de la negociación que se avecina no es menor. Se trata de u$s 30.000 millones que aun están en manos de acreedores con bonos en cesación de pagos. Cinco veces más que el volumen de préstamos garantizados que se acaban de canjear.

En el Gobierno no quieren presentar la operación cómo una reapertura del canje de 2005. Prefieren que se muevan los acreedores y ver qué opciones son más factibles. Los encargados de canalizar esto serán los tres bancos organizadores que designó la Casa Rosada (Barclays, DeustcheBank, y Citibank), quienes deberán coordinar a los bonistas y lograr una masa crítica dispuesta a ingresar al canje, antes de anunciar formalmente la operación.

Regularizar la situación con los holdouts significaría anular una parte importante de los embargos que hoy le impiden salir a colocar deuda en el exterior. De todas formas, con los mercados mundiales cerrados por la crisis internacional y un riesgo país en 1.700 puntos básicos, hoy la posibilidad de obtener fondeo externo es acotada. En la administración de Cristina Fernández lo saben.

Pero la apuesta oficial es que el cierre definitivo del canje de deuda sea leído como una señal contundente de reconciliación. No sólo con los mercados, sino con los organismos internacionales de crédito. Facilitaría préstamos adicionales del BID, Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento. También dejaría al FMI sin un argumento clave contra Argentina. Y si finalmente en la Cumbre del G-20 el mes próximo se logran modificar las condicionalidades que impone el Fondo para prestar, el país podría retornar a la lista de potenciales tomadores de créditos.

En un contexto de fuga de capitales, caída de la inversión extranjera directa, y marcado deterioro del superávit comercial estos dólares se vuelven vitales para transitar 2009 con los menores sobresaltos posibles y hacer frente a los pagos de deuda externa sin generar una presión adicional en el mercado cambiario.

A todo esto, el viernes cerró el tramo internacional del canje de préstamos garantizados que llevó adelante el Ministerio de Economía que conduce Carlos Fernández. La adhesión fue de casi 43%. Ingresaron operaciones por $ 3.500 millones, sobre un total de $ 8.200 millones. Sumando este resultado al 99% de aceptación que había lograr el tramo local, la adhesión global de la reestructuración de préstamos garantizados superó el 80%. El ahorro que logró el equipo de la Secretaría de Finanzas liderado por Hernán Lorenzino y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, fue de $ 6.300 millones para este año.

Los analistas privados consideran que el 80% de adhesión alcanzada fue buena. Sobre todo por el contexto mundial en que se realizó la operación y el hecho de que si del canje internacional se descuentan los préstamos que vencen a corto plazo (y por lo tanto es menos conveniente entrar en la operación), la adhesión hubiera superado el 50%.

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