Comienza la cuenta regresiva para la merluza.

Actualmente no se utiliza ningún dispositivo que evite la captura de juveniles de merluza, una de las principales amenazas que afectan al principal recurso pesquero. En un mes, las autoridades deberán disponer una solución.
El próximo 11 de agosto finalizará el plazo dispuesto por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, que determinó la suspensión por 180 días del uso del Dejupa, un dispositivo de selectividad utilizado en las redes de arrastre que permite que los ejemplares de merluza común de menor tamaño puedan escapar.

La captura de juveniles, junto con la sobrepesca, es una de las principales amenazas para la especie. "Al remover ejemplares del mar antes de que alcancen la edad adulta y logren reproducirse para repoblar los stocks, el capital que está bajo el agua disminuye y finalmente se agota. Como consecuencia, el 70% de la población adulta de merluza común ya ha desaparecido de nuestro mar en las últimas dos décadas", explicó Guillermo Cañete, especialista en pesca de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

En junio de este año se conocieron los resultados del informe Nº 21 del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), que analiza los resultados de la campaña de investigación de juveniles de merluza realizada durante enero en el área de cría norpatagónica y que compara los datos con los obtenidos en campañas anteriores. El mismo determinó que pese a un aumento notable de la clase 2 (24 a 32 cm. de largo), moderado de clase 0 y 1 con respecto a 2008, se mantienen valores muy bajos con respecto al 2005. Lo mismo ocurre con los adultos (mayores a 35 cm.) que disminuyeron un 65% con respecto a 2005, es decir, que aquellos que están en condiciones de reproducirse continúan declinando.

El Inidep acompañó el informe con la recomendación de "tener especial cuidado con el numeroso grupo de edad 2 que aún no ha llegado a la madurez sexual, para tender al fortalecimiento de la biomasa desovante del año entrante", lo que hubiera significado tomar medidas para su preservación con el fin de que logren convertirse en adultos con capacidad reproductiva.

El pasado viernes 13 de febrero, el Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Carlos Cheppi, a través de la resolución 78 publicada en el Boletín Oficial, dispuso que la actividad pesquera no utilice por 180 días el dispositivo que permite que los peces más pequeños puedan escapar. Pese a que el Dejupa había sido establecido en setiembre de 2000 con carácter 'obligatorio' para la pesca de merluza común en los buques de arrastre, nunca fue utilizado en forma efectiva, por un insuficiente esfuerzo de control y fiscalización, y una resistencia del sector privado a implementarlo. Las cámaras del sector expresaron en reiteradas oportunidades su disconformidad con el empleo del mismo, por lo que las autoridades determinaron que sean las empresas las que presenten proyectos alternativos. En caso de no adoptar un nuevo dispositivo de selectividad, cumplido el plazo de 180 días deberán retomar el uso del Dejupa.

"La captura de juveniles puede evitarse concretamente y los dispositivos de selectividad son instrumentos para lograrlo, pero para ello es necesario implementar en forma contundente la voluntad política que las autoridades han manifestado en sus discursos desde que asumieron la conducción de la pesca en diciembre del año pasado. Desde la Fundación Vida Silvestre, hemos acercado nuestra posición a las autoridades nacionales, y esperamos que pasados los 180 días dispuestos, el 11 de agosto de 2009, se implemente un nuevo mecanismo de selectividad y se dé inicio a un nuevo modo de pensar y pescar en la Argentina, para garantizar la sustentabilidad de la pesca con objetivos concretos, instrumentos idóneos, controles eficientes y sanciones a los que no cumplen", remarcó Cañete.

Si bien la merluza es la especie más importante de la pesca argentina, es tan sólo un ejemplo de lo que sucede en otras pesquerías de nuestro mar que también se encuentran en un estado altamente preocupante. "El problema no se limita a una especie, a un grupo de empresarios, ni a una región, el problema de fondo de la pesca se vincula a la ausencia de un plan nacional. Es necesario adoptar en forma urgente un plan de recuperación de la merluza, pero también es imperativo desarrollar un nuevo modelo de gestión que garantice el futuro de la pesca y los pescadores en armonía con un ambiente marino sano y productivo. La información científica presenta un panorama que podría aprovecharse con acciones concretas, esperemos que no se desperdicie la oportunidad, y que finalmente las autoridades tomen el liderazgo para comenzar a desarrollar una política pesquera a largo plazo, basada en el manejo integral del ecosistema", reforzó el director general de Vida Silvestre, Diego Moreno.

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