En un comicio reñido, Néstor Auza y Marcos Nicolini se arrogan la victoria

Diferenciándose de la polarización que los medios diagnostican a nivel nacional, en Tandil tres fuerzas se estaría repartiendo las 10 bancas en juego.
El auzismo cree que está cinco puntos arriba del candidato oficialista. El lunghismo habla de siete puntos de diferencia que le darán el triunfo. Unión Pro apuesta a obtener tres bancas. Otra vez el corte de boleta será el acertijo a resolver en las urnas del domingo.

A cinco días de la única verdad que deparará las urnas, las principales fuerzas políticas se arrogan un final feliz, sobre la base de una confianza lógica que hace a sus aspiraciones, encuestas en mano, y la sensación térmica que recogen en el mano a mano con el vecino, cual folclore proselitista.

Pasado el escollo de los debates propiciados, puesto que a ninguno le interesaba participar (lo que consideran improductivo para la campaña: no se define nada y el público está conformado por vecinos que tienen definido su voto o militantes, simpatizantes y asesores de los candidatos en cuestión), se adentra en el tramo final de la campaña con coincidente optimismo de los que se consideran -y así lo marcan las encuestas- ya dentro del recinto deliberativo.

El termómetro proselitista indica que Acuerdo Cívico y Social, Frente Justicialista para la Victoria y Unión Pro, serán las fuerzas que disputan las 10 bancas en juego, sin margen para que el resto de las ofertas políticas logre sumar los sufragios (casi seis mil) para poder ocupar una de las bancas.

Con el aditamento de resultar una campaña corta, los candidatos redoblaron sus esfuerzos para posicionarse y presentar sus propuestas, y sumado a ello el propio perfil de los protagonistas, no hubo lugar a demasiado fervor en el paso de cada una de las ofertas, empero, cada uno a sus modos y sus formas, cree ya haber hecho lo suficiente como para considerar que un triunfo es posible.

EL PENSAMIENTO PRO

Envalentonados con lo que resultaría un triunfo de De Narváez en Tandil, por sobre Stolbizer y Kirchner -en ese orden -, los candidatos locales se recostaron en dicha tendencia, en lo que folclóricamente se señala como el voto arrastre. Precisamente, la tarea más intensa que le toca en suerte a Bracciale, Ersinger y compañía, versa por evitar el corte de boleta, una costumbre distintiva en la ciudad desde tiempos zanatellistas.

Claramente, la lista apuesta y fuerte a la voluntad que tendrán desde el sector rural en las urnas, de hecho un gran número de fiscales se ha comprometido del sector chacarero.

El escenario que perciben y pronostican desde la fuerza es ocupar tres bancas, aceptando un triunfo de los rivales más importantes.

LOS NUMEROS DE AUZA

Un panorama disímil pronostica el auzismo, ciertamente confiado en el sondeo de opinión que oportunamente recibieron en mano de una consultora, que le posiciona a Néstor Auza con una intención de voto en el mejor de los escenarios.

Se trata de la encuesta que en ediciones pasadas éste Diario publicó, que alude que el candidato justicialista cuenta con el 34 por ciento de adhesiones, mientras que el secretario de Gobierno ronda el 30 por ciento y Bracciale sobrepasa el 21 por ciento. Así las cosas, y estimando las proyecciones de los indecisos, la diferencia tocaría los cinco puntos a favor del senador provincial.

En dicha fotografía, Auza y compañía imaginan que en las urnas deparará un triunfo con la fórmula 4-4-2, a la hora de la distribución del número de bancas a obtener.

LA ENCUESTA LUNGHISTA

Otro escenario es el que manifiesta ya abiertamente el lunghismo, quien confía también en una victoria de Marcos Nicolini, aunque con una distribución distinta en lo que sería la ocupación de las bancas en el recinto deliberativo.

A saber, el radicalismo reconoce una caída de la candidatura de Stolbizer que le resta diferencias entre Nicolini para con el resto, pero entienden que dentro de la paridad, están manteniendo una diferencia a favor de siete puntos.

El dibujo de bancas que evalúan, en consecuencia, reza un 4-3-3, bajo el porcentual de 29 por ciento para Nicolini, y unos 22 puntos entre Auza y Bracciale.

En ambas encuestas que trascendieron de uno y otro sector, no hace más que ratificar la tendencia que le da un nulo margen de posibilidades a una cuarta opción, que incluso ya a estas alturas del tiempo acotado que resta no quedan indecisos por seducir.

Claramente el escenario que expresan los potenciales victoriosos, mantiene un halo de incertidumbre con lo que resultará el corte de boleta, hasta qué punto la promesa de aquel vecino se traduce en el cuarto oscuro. Una vez más esa conducta del votante tandilense será uno de los rasgos distintivos a evaluar pasadas las 18.

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