El comicio en Honduras dividió a la Cumbre Iberoamericana de Estoril

Argentina y otros países de Sudamérica demandan que no se reconozca el comicio.
Las diferencias sobre la legitimidad de las elecciones en Honduras se mantienen como una brecha insalvable entre los participantes en la Cumbre Iberoamericana de Estoril. Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Cuba y otros rechazan los comicios y cualquier tipo de arreglo político basados en esa ilegalidad.

La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner resumió enérgicamente la posición de los irreductibles. Después de elogiar las elecciones uruguayas señaló que esa mención "torna insoslayable el abordaje de otras pseudo elecciones" un "casi simulacro como en Honduras en el marco de la más absoluta ilegalidad democrática".

En el seno de la cumbre, el presidente colombiano Alvaro Uribe reconoció ayer a Porfirio Lobo como el mandatario electo. "Colombia reconoce al nuevo gobierno. Se ha dado un proceso democrático en Honduras y una alta participación, sin fraude, inobjetable".

Esta posición, y las de quienes favorecen una legitimación de los comicios, armoniza con la de EE.UU. En este sentido ha tenido una gran repercusión, generalmente negativa, la posición adoptada por España. "El gobierno español no reconoce estas elecciones pero tampoco las ignora", indicó el canciller Miguel Angel Moratinos.. Según el ministro tras el comicio "tenemos nuevos actores políticos y un objetivo compartido: alcanzar una solución política de reconciliación nacional y una salida definitiva de la crisis".

Lo de "reconoce pero no ignora" parece muy contradictorio. Pero España y también Portugal, México y otros países parecen decididos por apostar a un nuevo plan basado en la reinstalación por el parlamento hondureño que se reunirá el 2 de diciembre próximo del derrocado presidente Manuel Zelaya, encerrado en la embajada de Brasil. Zelaya transmitiría "legalmente" el poder a Lobo el 27 de diciembre y todo arreglado.

Pero, hasta ahora no hay ninguna garantía de que el Parlamento vaya a restituir a Zelaya, ni que Lobo este dispuesto a entrar en este tipo de acuerdos.

El presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, ratificó que su gobierno desconocerá los comicios y calificó de "chiste" la hipótesis de que Zelaya, retorne al poder tras las elecciones. "Brasil mantendrá su posición de no reconocer las elecciones que fueron coordinadas por un gobierno golpista, porque no es posible aceptar un golpe".

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, afirmo que "las elecciones realizadas en Honduras no pueden ser reivindicadas para legitimar el golpe de estado perpetrado hace solo cinco meses atrás".

"Queremos salir de la Cumbre de Estoril reforzando el compromiso de todos los países iberoamericanos en una salida democrática sin entrar en el reconocimiento de elecciones", aclaro Moratinos.

La posición argentina es de rechazo total a la legalidad de los comicios. "Aquí lo que nos estamos jugando es si se valida o no una nueva metodología de golpe de Estado, el golpe de Estado del siglo XXI. Nosotros creemos que no hay que aceptarlo, que hay que hacerlo retroceder y dar un mensaje firme de que la comunidad iberoamericana no va a aceptar que vuelva a instaurarse una práctica de golpe de Estado", señalo el canciller argentino Jorge Taiana

"Puede producirse una declaración de los participantes o una de la presidencia Portuguesa que resuma las posiciones y verifique la imposibilidad de un acuerdo", señaló Taiana a Clarín. La presidenta indicó a periodistas argentinos que esta última alternativa "ya se ha realizado otras veces".

El canciller portugués, Luis Armado, indicó que se podría proponer una declaración consensuada pero que las "posiciones son muy divergentes".

Moratinos recordó que España "condenó el golpe militar y exigió la restitución de Zelaya.

Reconoció, además, que las elecciones "se sucedieron en un marco político de falta de transparencia, sin garantías suficientes.

Pero remarcó que "hay una nueva realidad expresada por un sector de la opinión pública hondureña y tenemos que buscar una solución política".

Comentá la nota