Los comercios de Buenos Aires sólo podrán ofrecer descuentos de hasta 5%

Los comercios de Buenos Aires sólo podrán ofrecer descuentos de hasta 5%
La norma aún no fue reglamentada y va en contra de medidas que tomaron las empresas para apuntalar ventas. También limita reintegros por fallas en productos
En lo que parece la repetición de un conflicto que se desarrolló a mediados del año pasado con las concesionarias de autos, una medida impositiva de la gobernación de Daniel Scioli puso en pie de alerta a las compañías con actividad en la provincia de Buenos Aires.

El Código Fiscal 2009, que fue aprobado en los últimos días del año pasado por la Legislatura, limita hasta un 5% las bonificaciones, descuentos y devoluciones que pueden realizar las empresas. Por encima de ese porcentaje, las que quieran mantener los descuentos deberán pagar la alícuota por Ingresos Brutos –oscila entre el 0,5% y el 4,5%– sin considerar la rebaja.

En ARBA, el organismo recaudatorio de la provincia, a cargo de Santiago Montoya, se excusaron de dar mayores precisiones. “Es un artículo que está en pleno proceso de reglamentación”, explicaron.

La medida encendió la luz roja en las principales empresas, que van desde fabricantes de neumáticos, autopartes y equipamiento hasta firmas alimenticias, industrias, laboratorios, supermercados y cadenas de consumo masivo.

Con el enfriamiento de la economía, la mayoría de las empresas pusieron en marcha planes para apuntalar las ventas cuyo sostén principal son las bonificaciones, que llegan hasta 50%.

“Por la situación que estamos viviendo y para tentar al consumo, los porcentajes actuales de descuentos que podemos observar en comercios, diarios, revistas y televisión son altos, pero con el nuevo criterio fiscal no se puede otorgar más de un 5%”, lamenta el presidente de una compañía instalada en la provincia. Y completa: “Si decidimos mantener los descuentos que estamos aplicando, en nuestro caso deberíamos tributar hasta un 200% más de Ingresos Brutos”.

La norma también limita las liquidaciones de finales de temporada. Por caso, marcas de ropa llegan a aplicar descuentos de hasta un 50% para liquidar stocks.

Con las bonificaciones fuera de carrera, en las empresas creen que los retoques tendrán que realizarse sobre los precios de lista, pero no se podrán especificar en la factura. “Estaríamos perdiendo una herramienta comercial importante. Antes que vender algo a menor precio, es más seductor ofrecer un descuento”, sostienen en otra de las compañías.

En el caso de industrias productoras de bienes, la medida les pega en otro costado: las devoluciones. De acuerdo con las primeras interpretaciones de la norma, las compañías sólo podrán reconocer un 5% en la devolución de cualquier producto por parte de sus clientes. “Los supermercados, por ejemplo, devuelven productos vencidos. Eso no se podrá deducir de Ingresos Brutos”, explican en otra empresa.

La escena también se repetiría a nivel minorista: si un cliente reclama algún tipo de retorno por la devolución de un producto, ésta no podrá superar el 5 por ciento.

En el mercado aseguran que los sectores alimenticio, a través de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), y el farmacéutico son los que más se están moviendo para lograr algún tipo de flexibilización de la medida. También inició gestiones la UIA. Y los abogados tributaristas comenzaron a golpear las puertas de las empresas. “Dado que la medida apunta a incrementar la base imponible de un impuesto de forma ficticia, puede la Justicia la declare inconstitucional”, explica el jefe de Impuestos de una de las firmas más grandes de Buenos Aires.

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